DIARIO DEL ORGULLO

"Tenías que estar muy seguro de ti mismo para estar en el Orgullo de los años 90"

En la semana del Orgullo Mundial 2017 hablamos con el modista Lorenzo Caprile sobre sus recuerdos, sus vivencias en Nueva York y su opinión del Orgullo

Lorenzo Caprile en su estudio madrileño /

"Soy Lorenzo Caprile. Soy modista, trabajo y vivo en Madrid.

A mí me daban por todos los lados en el colegio. Por empollón, por gordo, por mariquita, porque me gustaba leer, por raro. Era uno de los raros, pero, bueno, te defendías como podías. Salí del armario en el entorno familiar en cuanto cumplí los 18 años. Me sentía muy incómodo teniendo que dar explicaciones sobre una serie de temas y la eterna cantinela de si no tenía novia y la verdad es que no puedo decir que fuera algo traumático, o una cosa melodramática. Precisamente por dedicarme a lo que me dedico, que fue una vocación muy temprana, he tenido una vida muy privilegiada. No he tenido que salir del armario en ningún momento, se daba por supuesto.

Viví en Nueva York el año en el que el sida empezaba a ser la peste del siglo XX. En los años 80 el sida era el terror y noté un cambio brutal. Muchos locales de cuarto oscuro empezaron a cerrar, uno tras otro. Los cines de cruising empezaron a cerrar también.

Todos conocemos un periódico de tirada nacional que elabora unas listas de los gais más influyentes. El primer año que me llamaron para salir yo les dije que hicieran lo que quisieran. Se publicó la lista y al ratito tuve una llamada de mi madre y pensé que era para echarme la charla. Mi madre me llamó indignada diciendo que no entendía porque estaba en el puesto veintitantos cuando yo debía de estar en el primer puesto.

Lorenzo Caprile en su estudio de Madrid / JAVIER JIMÉNEZ BAS

Hace muchos años que no participo en las fiestas del Orgullo. No estoy de acuerdo en el sesgo que están tomando. Las primeras eran preciosas, en los años 90, cuando éramos cuatro gatos. Nos reuníamos en la Puerta de Alcalá, todos agobiados. Salías de casa y te cambiabas en cualquier portal y con nervios por si te hacían una foto y al día siguiente aparecías en la portada del ABC y te pillaban tus padres. Entonces tenías que estar muy seguro de ti mismo para estar ahí, en la Puerta de Alcalá, atravesando el recorrido original de Alcalá a Sol, con todas las marujas de Madrid ahí cotilleando, que te tiraban cosas y te insultaban. Tenías que tener mucha, mucha seguridad. Ahora es un carnaval de verano y, no nos engañemos, es un negocio para cuatro empresarios de la noche que en una semana multiplican por 1000 sus cuentas de resultados".

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