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"Mis padres aceptaron que fuera transexual cuando me casé"

Procedente de Argentina llegó hace años a España. Estuvo en el equipo de baile de Alaska, llegó a tener un fugaz grupo de música y desde hace tiempo esta galerista se ha convertido en una de las caras más visibles de la transexualidad

Foto de archivo proporcionada por Topacio Fresh /

"Mi nombre es Topacio Fresh. Soy la directora de la Fresh Gallery y embajadora del WorldPride.

Tengo imágenes de mi vida desde los 3 años. Tengo una foto en la que mi abuela me vistió en el árbol de Navidad. Según mi abuela estaba vestido de angelito pero cuando miras las fotos estoy con un vestido literalmente. Mi padre ese día tuvo una discusión atroz con mi abuela. Le echó la culpa y le dijo que no podía vestir al niño de esa manera.

Con 12 o 13 años, en la escuela secundaria, los pantalones se acortaban, también las camisetas. En plan andrógino. Cuando yo iba caminando por la calle la mayoría de las personas me trataban de niña. Fui más consciente de todo cuando mi elección sexual se hizo evidente. Me gustaba vestirme de niña las 24 horas del día.

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Mi familia me dijo que en su casa no podía vestirme así. Eso provocó que tuviera que dejar el bolso de ropa en la esquina de mi casa y tener que vestirme ahí o, a veces, el domingo por la mañana mi padre se despertaba y se acercaba a mi cama para ver si tenía algún rastro de maquillaje y eso ya transformaba automáticamente el día. Creían que estaban haciendo lo correcto y, nada más lejos, estaban volviéndome loca. Lo entendieron cuando me casé. Vieron que, en realidad, mi vida iba a estar al lado de un hombre, que no iba a estar en las calles y que no iba a ejercer la prostitución.

Yo empecé con hormonas clandestinas, preguntándole a amigas transexuales que veía paradas en una esquina. Les preguntaba cómo hacían para tener el cuerpo así. Tengo amigas un poco más mayores que recurrían a esas famosas intervenciones en las que una le agregaba cadera a la otra poniéndose inyecciones de silicona y la otra le ponía labios y terminaban hechas unas 'monstruas'.

Hay algunas veces que notas algo en las miradas de los otros. Por ejemplo cuando ibas al Registro Civil o cuando pasas el control en un aeropuerto cuando aún no tenías cambiado el DNI. Entonces a veces una persona levantaba la ceja, el otro igual y se reían. Ante eso yo no soy una persona combativa. Al contrario, me da pena por ellos porque quizá un día tengan una persona cercana en esas mismas circunstancias y me imagino que, entonces, o cambian su parecer y su modo de actuar, o terminará lastimando a alguien que quieren.

Ahora quiero abrir fundación para menores transexuales. Va a ser como mi hija adoptiva".

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