“Después de un atentado a los musulmanes nos cuesta salir a la calle”

Desmontando prejuicios sobre los musulmanes

Con Mimoun y Warda desterramos prejuicios sobre los musulmanes. /

Mimoun Anrioui y Warda Bantayb son dos ejemplos de integración. Ambos llegaron a nuestro país siendo adolescentes, tras una reunificación familiar. Mimoun vivió en Tánger y con 13 años llegó a Fuenlabrada para vivir con sus padres y hermanos.“Era el único musulmán en clase y al principio pensaba ¿qué estoy haciendo aquí?, pero me acogieron fenomenal y gracias a eso la integración fue fácil”.

Warda nació en una localidad al norte de Marruecos y vino con sus tres hermanos a pasar el verano con sus padres, hasta que la comunicaron que se quedaba aquí a vivir.“Fue difícil, alejarme de mis amigas, familia, sin conocer la lengua… Pero al final me fui adaptando, me ayudó mucho un profesor que sabía francés”, dice.

Son dos ejemplos de musulmanes que viven en España y están perfectamente integrados en una sociedad que a veces les rechaza por prejuicios que ellos mismos desmontan en esta entrevista.

Cosas como luchar contra ese “al final todos son iguales”. Mimoun reconoce que tras un atentado terrorista protagonizado por musulmanes, “cuesta salir a dar la cara al público, es muy duro”, porque “utilizan nuestra religión, nuestro nombre, nuestra cultura, para cometer actor horribles, y nosotros salimos a decir que no nos representan”. Warda recuerda como tras el 11M tuvo que estar varios días sin ir a trabajar al centro de Madrid porque recibía insultos e increpaciones.

Pero uno de los retos más importantes, según Mimoun, para este colectivo, es la integración de la segunda generación, los más jóvenes, “para concienciarles de la importancia de conocer bien su religión, pero sin acudir a sitios radicales”. Por eso, desde la asociación que él preside, ‘Mezquita Al - Umma” propician debates y charlas formativas.

Ninguno siente la religión como una barrera para integrarse, a pesar de que haya quien tenga esa idea preconcebida. “Mi religión la practico en la intimidad, como persona no me cambia nada”, dice Warda, que en la actualidad trabaja como secretaria en una empresa y también de auxiliar administrativa en una parroquia. Aunque reconoce que queda camino por recorrer en cuanto a la posición de la mujer en el mundo musulmán, sí asegura que cada vez hay menos machismo, “la mujer ahora trabaja, estudia haciendo carreras universitarias,…” Los dos coinciden en la necesidad de tender puentes y de aplicar mucho conocimiento y tolerancia para una mejor convivencia.

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