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Enrique Iglesias reúne en Santander a 30.000 personas que acaban pitándole

El único concierto en España de la gira del cantante terminó sin que se despidiese del público

Un momento del concierto en Santander. /

Enrique Iglesias llenó la noche del sábado, 15 de julio, los campos de sport de El Sardinero, en un concierto que congregó a 30.000 personas, según dijo el propio cantante, pero que acabó con una sonora pitida de todo el estadio, que protestó por su marcha intempestiva y sin despedirse del público.

El cantante, que casi al final del concierto reconoció sentirse "nervioso" por cantar en España e, incluso, pidió disculpas al público por ello, comenzó el concierto saliendo de la mitad de los campos de sport por una pasarela con cinta transportadora, y al ritmo de su último single, "Súbeme la radio".

Tras la canción, que levantó de sus asientos a todo el campo de fútbol, continuó el que ha sido el único concierto del cantante en España con "Freak", melodía acompañada de fuegos pirotécnicos propios de un gran espectáculo musical, que fue lo que nunca perdió Enrique Iglesias sobre el escenario.

Una gran pantalla de cientos de metros cuadrados, en la que se proyectaba la imagen del artista por la escena y distintos juegos de color, cerraba el escenario, sobre el que Enrique Iglesias estaba acompañado por siete músicos y dos cantantes femeninas en los coros, que le hicieron de "partenaier" en todas las canciones.

El concierto del artista era uno de los principales del Año Jubilar Lebaniego, tras la presencia del francés Jean-Michel Jarre con el que se abrió en abril este acontecimiento religioso y cultural que tiene como epicentro el monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los cinco lugares santos de la cristiandad.

El artista, vestido de negro y con una gorra gris muy típica de sus últimos 'look', prosiguió con "I like how it feels", "Duele" y "Bailamos", durante la que el público comenzó a sacar sus móviles para recordar esos momentos del concierto.

"Bailamos" sonó dos veces, tras un bis del cantante, sobre el escenario que ocupaba toda la parte norte del campo de El Sardinero, y llegó el momento más emotivo de la noche con "Loco", para cuya interpretación Enrique Iglesias se trasladó a un plataforma situada en el centro del estadio con sus músicos.

El intérprete tuvo varios guiños hacia el público, acercándose a los fans situados más cerca del escenario en varias ocasiones, lo que hizo que pudieran tocarle e incluso agarrarse a sus manos y su cintura.

"El perdedor", "Cuando", "Be with you", "Tired", "Escape" y "Tonigh" fueron las siguientes canciones interpretadas por Iglesias, que volvió en otras dos ocasiones a la pasarela central, en la que interpretó, casi al final de su actuación, antes de cantar "Bailando", que coreó todo el estadio con las manos en alto.

"I like it" fue la última canción que dio a su público el artista madrileño, residente en Estados Unidos, con globos lanzados entre la gente con las letras "ei" y con confetti, humo y ráfagas de pirotecnia que llenaron todo el escenario.

Enrique Iglesias abandonó las tablas y la luz se hizo en los campos de sport de El Sardinero, con todo el público esperando a otras conocidas canciones del artistas como "Experiencia religiosa" o "Súbeme" de nuevo.

Pero Enrique Iglesias no volvía al escenario y eso comenzó a provocar cuchicheos e indignación entre los miles de seguidores que comenzaron a pitar la ausencia del intérprete.

Muchos empezaron a criticar su actuación e, incluso, en parte de los campos de sport de El Sardinero se comenzó a ver a gente levantando sus manos y diciendo: "Manos arriba, esto es un atraco" o "fuera, fuera".

Los minutos pasaban y los responsables de producción comenzaron a desmontar el escenario, mientras la gente miraba atónita que Enrique Iglesias se hubiera ido sin despedirse ni siquiera presentar a los que le acompañaban.

El público comenzó a abandonar los campos de sport de El Sardinero, justo 90 minutos después de que el cantante iniciara su actuación, y entre comentarios -nada buenos para Iglesias- la gente fue saliendo escalonadamente, quejándose de cómo había finalizado este único concierto del intérprete en España.

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