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CULTURA

Alrededor de 450 personas rinden homenaje a Julio Michel

La familia del artífice del Festival de Títeres de Segovia y la organziación de Titirimundi reúnen en San Juan de los Caballeros amás de cuatro centenares de personas de diferentes ámbitos en torno a la figura de Julio Michel

La esposa de Julio Michel, Paloma Toro, descubrió al Julio Michel más íntimo. /

El Jardín de San Juan de los Caballeros ha sido el escenario del homenaje privado organizado por la familia de Julio Michel y Titirimundi para recordar al creador del Festival Internacional de Títeres de Segovia. Alrededor de 450 personas se dieron cita en la que fue una fiesta de recuerdos que se inició con un desfile de cabezudos de Deliciosa Royala y con los versos de Juan Ramón Jiménez en la voz de Amancio Prada.

Fue también el artista leonés el encargado de leer el texto enviado por Lola Atance, su amiga durante 47 años y su compañera durante 4 en aquella época de juventud en París cuando iniciaban su aventura con su propia compañía, Libélula. Tras las palabras de Prada, Ana Zamora recordó al carismático demiurgo y maestro, que nunca pretendió serlo, para aquellos jóvenes que comenzaban en el arte del teatro.

Su esposa, Paloma Toro, leyó un texto lleno de emotividad y amor sobre sus 16 años de vida juntos, de cómo era como marido y padre, de sus viajes por todo el mundo, de sus eventos en familia, de su casa siempre abierta para los amigos, y de su boda en el Circo de las Pulgas. También su hija mayor, Ana Estrella, fruto de su primer matrimonio, destacó la capacidad de su padre para crear magia en lo que hacía, de su vitalidad, energía y de su alegría. Por su parte, la pequeña, Carmela, de 5 años, y Federico Martín Nebrás cantaron juntos un romance y unos versos de Isabel Escudero, mientras Lola, de 7 años, fotografiaba todo entre bambalinas.

El equipo de Titirimundi al completo también salió al escenario entre aplausos, capitaneado por Marián Palma, el brazo derecho de Julio Michel durante 17 años, que contó sus vivencias en la oficina con él, cómo era, y su don para hacer posible la utopía. Y es que es con la amistad y la voluntad es como las utopías más grandes se convierten en realidad,y el regalo que nos ha dejado es un festival único con una personalidad única, cuyo cuidado es tarea de todos: instituciones, público, compañías y su equipo, un equipo que ha crecido con él a todos los niveles, capaz de materializar su espíritu” señaló Palma.

Alegría que quiso reinar en esta fiesta que terminó con la representación en directo de Cristobita en su teatrito de Libélula y la amenización de La Troupé de la Merced, que el propio Michel llevó a Francia y que nunca ha faltado en las fiestas de Titirimundi, en un jardín decorado de forma delicada con velas, pequeñas carpas y luces de todas las formas.

Un decorado que envolvió otro de los momentos álgidos fue cuando, bajo la guía del astrónomo de la Ruta Quetzal, Javier Armentia, la audiencia miró al cielo para ver la estrella favorita de Julio Michel, Arturo, una de las más brillantes y anaranjadas del universo conocido y en ese momento, una estrella fugaz cruzó el firmamento.

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