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Cuidado: el verano tiene sus propias alergias

A los insectos, al sol, a frutas, al frío... Toda una variedad de la que nos informa la alergóloga Amparo Conde

Con la llegada del verano y el consumo de las frutas de temporada como son las rosáceas (melocotón, cerezas, ciruelas, nectarina, níspero, albaricoque, paraguayo, fresas y otras) y frutas tropicales (piña, kiwi, aguacate...) pueden aparecer las alergias alimentarias a las mismas, sobre todo en aquellos pacientes alérgicos al polen, debido a la existencia de proteínas alergénicas presentes en pólenes y alimentos de origen vegetal.

Hay que tener cuidado con estas frutas tal y como nos aconseja la alergóloga del hospital Vithas Nisa Amparo Conde. Pero además hay que estar muy pendientes de los insectos, del sol o del frío:

Según la sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, siete de cada diez reacciones a alimentos se producen fuera del domicilio. Por eso, los alergólogos recomiendan que no se baje la guardia, tampoco en verano, y se sigan vigilando todos los ingredientes de los productos que se ingieren.

Las picaduras por himenópteros (avispas y abejas) se producen más durante estos meses, ya que la actividad de estos insectos aumenta y además la exposición de la población también es mayor, debido a la realización de actividades al aire libre.

Aunque estamos hablando de las manifestaciones alérgicas en los meses de verano, en esta época es cuando se diagnostica la Urticaria a frigore o urticaria por frío, la denominada alergia al frío. Se caracteriza por la rápida aparición de picor en la piel, enrojecimiento y ronchas pudiendo asociarse a inflamación de alguna zona del cuerpo al entrar en contacto con el agua a baja temperatura o bien al tocar o ingerir alimentos y bebidas frías.

En el caso del sol, la denominada Urticaria solar, sus manifestaciones clínicas son la aparición de picor o ardor, enrojecimiento y ronchas en las zonas del cuerpo expuestas al sol que suele desaparecer en unas horas.

Sin embargo, entre las respuestas anormales de la piel a la exposición solar la más frecuente es lo que se conoce como erupción polimorfa solar, que consiste en la aparición de pequeñas ronchas o granitos, eccemas o manchas rojas en la piel a los 2-3 días de la exposición solar y que, a diferencia del caso anterior, las lesiones pueden persistir durante varios días.

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