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MÚSICA

Pepa Villalba: la voz que despertó al pop valenciano

La cantante Pepa Villalba falleció el pasado viernes 14 de julio. Fue la voz del grupo Vídeo, primera banda valenciana en conseguir un disco de oro, catapultando el tecnopop valenciano a escala nacional

Pepa Villalba /

El 14 de mayo de 1983, La noche no es para mí, la canción del grupo valenciano Vídeo, llegaba al nº 1 de Los 40 Principales. El tema, uno de los grandes éxitos del sonido tecno de los 80, lo había escrito Carlos Solís, bajista del grupo, en una aburrida tarde de verano en El Vedat. Carlos, junto a Jose Manuel Moles y Vicente Chust, había militado en Albatros. Entrados los 80, con la incorporación de Puchi Balanzá, a la batería, Sissi a los teclados y Pepa Villalba, como voz principal, actualizaron el proyecto para reconvertirlo en Video, bajo la influencia de las nuevas músicas que estaban trayendo bandas como Ultravox o The Human League.

Si bien los miembros originales de Albatros ya eran conocidos en la escena valenciana, la voz solista de La noche no es para mí, fue toda una sorpresa: Pepa Villalba, menuda y guapa a rabiar, atacaba la canción con ese aire desenfadado y ligeramente escéptico que exigía. Además, su trabajo en el resto del álbum, Videoterapia, producido por Tino Casal, mostraba una voz solvente y lo suficientemente versátil para soportar el empuje de una banda tan poderosa en su sonido como en su imagen. Y una voz que se fue coloreando y sumando nuevos registros en discos posteriores. Sin duda, una de las voces más reconocibles de la década.

Paralelamente a aquel bombazo, Video grabaron el legendario jingle que anunciaba la emisora de Los 40 en Valencia, Radio Mediterráneo. Aquel estribillo que cantaba Pepa (“Mediterráneo Ser la FM”), se convirtió en tan popular como sus primeros singles.

El éxito de La noche no es para mí fue el anticipo de más de 100.000 álbumes vendidos, y por tanto, el codiciado galardón de disco de oro, el primero que conseguía una banda valenciana. Esa canción significó el estallido del pop valenciano a escala nacional, que continuaron con Victimas del desamor. Si bien Glamour habían hecho el camino más difícil con dos grandes álbumes, por fin llegaba el éxito comercial con Vídeo.

Un inicio deslumbrante que, por diferentes motivos, no tuvo continuidad. Ni Código Secreto (1984), ni Relatos de diez mundos (1986) consiguieron ventas reseñables. Finalmente, tras un espléndido disco, Brisa de amor (1989), muy alejado de sus sonido inicial, la banda se disolvió.

Tras el fin de Vídeo, Pepa Villalba decidió poner punto y final a su carrera artística para, entre otras cosas, centrarse en la medicina y empezar una vida nueva. Cortó drásticamente todos los lazos con la escena musical y poco más se supo de ella. Ni siquiera sus más allegados en los tiempos de Vídeo tuvieron contacto regular con la cantante. Durante bastante tiempo se especuló con que estuviese enferma. Ni le gustó ni quiso participar en la reactivación de Video en 2011 con parte de la banda. Tampoco Carlos Solís, quien fue su pareja en los ochenta.

Finalmente, el pasado viernes 14 de julio, el rumor del fallecimiento de Pepa Villalba se propagó con intensidad por las redes sociales. Fue una tarde de zozobra para muchos, entre la esperanza de que fuera solo un rumor, alimentado por la nula conexión de Pepa con la escena musical, y la inquietud de que, pasadas las horas, la noticia no se desmentía. Y no se desmintió.

Pese a su prematura retirada del mundo de la música, ahora se evidencia que Pepa Villalba no había sido olvidada: el impacto que su muerte ha producido en la escena musical muestra el cariño y el respeto que se le tenía. Desde sus más allegados, a los miles de fans que, desde todo el país, se habían declarado seducidos por su voz y su imagen.

Pepa Villalba fue la voz de éxitos como La noche no es para mí, Victimas del desamor, La ventana, Planeta 5000, Entre la madera y el metal y tantas otras canciones que conforman el legado, no suficientemente reconocido, de Vídeo. En directo, y en sus múltiples apariciones en programas de televisión, la presencia de Pepa, al igual que el resto de Vídeo era deslumbrante. No destacaba por su amor al baile, ni falta que le hacía. Su mirada seria y penetrante irradiaba carisma por todos los ángulos. Unos ojos verdes apabullantes que parecían severos hasta que estallaban en tímida risa, como ese impagable último fotograma del vídeo de La noche no es para mi, con Pepa y Sissi cara a cara.

Pepa, en persona, era simpática y divertida, pero también tímida e introvertida. Había todo un mundo dentro de ella al que le costaba aflorar. Un mundo al que pocos pudieron acceder. Los mismos que ahora sufren con más amargura la repentina desaparición de quien ya se había ido, pero que de vez en cuando, muy de tarde en tarde, daba señales de vida. Seguro que hubo más gente preocupada por ella de lo que Pepa pudo imaginar.

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