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El Estilita

Sacar los colores

Pasaba justo por la rotonda de Nirvana, en Oleiros, esa que adorna un enorme busto del Ché Guevara, cuando vi a alguien ondeando una enorme bandera española, lo que me hizo sentir como si estuviera llegando a la meta de una carrera. No era el Día de la Hispanidad, ni el de las Fuerzas Armadas, y estaba casi seguro de que no se estaba celebrando el Mundial, así que no tenía ni idea de lo que hacía allí aquel señor, gordo y calvo, pero me decidí a averiguarlo. Aparqué y me acerqué a él mientras seguía agitando la bandera. La gente que viajaba a bordo de los coches sonreía al verle. Algunos sentados en el asiento del copiloto se apresuraban a sacar fotos con el móvil. Hubo uno o dos que gritaban "¡Viva España!". Y él les respondía "¡Viva!".

Caminé tranquilamente hasta él y le saludé. A estas alturas, estoy acostumbrado a tratar con personajes excéntricos, así que le abordé sin más, le comenté que era periodista y le pregunté que por qué estaba agitando una bandera, así, sin más, en medio de la calle. Debía superar los setenta años, con pocos dientes en la boca y sostenía en la otra mano un bastón de la misma manera en que sus tirantes sostenían sus pantalones, a pesar del notable obstáculo que suponía su barriga. Él me respondió con otra pregunta: "¿Quién se ha portado peor con España?".

Pasó otro coche: "¡Viva España!" "¡Viva!".

Me cogió desprevenido. Normalmente, cuando me dirijo a un jubilado, lo normal es que se arranque con una especie de soliloquio que no requiere de mí más que escuchar y asentir, así que tardé en responderle. No tenía ni idea de que esperaba oír, aunque el hecho de que sostuviera una bandera me daba alguna pista; estaba prácticamente seguro de que no estaba hablando de la clase política, ni de los bancos, ni de la Confederación de Empresarios, aunque no podía descartar, de buenas a primeras, a los de Eurovisión. "¿Los catalanes?", sugerí. "No, bueno, los catalanes se han portado bastante mal, pero yo me refería a ETA", me aclaró. Tuve que reconocer que formar un grupo terrorista y matar gente no les dejaba en muy buen lugar, pero tampoco me quedaba muy claro qué tenía que ver eso con que un jubilado se pusiera a ondear banderas en una glorieta de Oleiros.

"¡Viva España! y ¡Viva!".

Me lo explicó: era un madrileño que había servido en el Ejército durante 47 años bajo dos jefes de Estado, Franco y el Rey, y ahora residía en Oleiros, con su hija. Y de vez en cuando, el patriotismo le desbordaba y salía por ahí a ondear la bandera. En este caso, el motivo de su agitación era ETA, y la presunta blandura de las condenas que recibían, algo que le tocaba de cerca porque había sido chófer del teniente general Valenzuela cuando le pusieron una bomba lapa en su coche. Se libró porque le tocó el turno a otro. "Yo lo que quiero es que le hagan un castigo justo, no tengo indignación ni odio a nadie. Han matado: pues que mueran, si no, que se pudran en la cárcel ¡Cómo puede ser! Ese puso la bomba en Madrid en los autocares, y el otro porque se muere de cáncer, tomando vinos". Aproveché que estaba cogiendo aire para preguntarle cómo reaccionaba la gente al verle agitar la bandera. Me lo explicó atropelladamente: "Es que los gallegos no sois muy patriotas. Hay gente que me dice 'Muy bien', pero otros me dicen que por qué la saco ¡Porque este es mi país! Yo he jurado tres veces la bandera y me he apuntado para jurarla otra vez el 9 de septiembre en María Pita. Y juro las que haga falta, porque es mi vida, es por lo que vive uno, por esto y por la familia. Y sin hacer daño a alguien".

"¡Viva España! ¡Viva!".

Me explicó que había agitado la rojigualda en María Pita y le pregunté qué tal. Fue un error porque allí también le habían preguntado por qué sacaba la bandera y el recuerdo le sumió en un estado de indignación contra el alcalde. "El barbas ese, que parece un gitano. Y no desprecio a los gitanos- aclaró-. Se presenta al Congreso así. Es un guarro ¡Un guarro! ¿Tú te crees que se puede ir al Congreso en mangas de camisa, como hizo el hijoputa del coleta? ¿Y darse un beso con otro tío allí? ¿Y la otra como dándole la teta, en el Congreso, que es un sitio 'sagrao'?". A medida que avanzaban, su discurso se hacía cada vez más errático, oscilaba tanto como su bandera. Los presos cuestan mucho dinero y hay muchos montes que limpiar, así que les pongan a ellos manos a la obra. Le dolía que a los jueces no parecía que les doliera, la ley es "mu" blanda, pero la parecía injusto que la Guardia Civil detuviera al delfín de Aguirre. ¿Por qué, si era solo "presunto"? Y hay gente del PSOE en la calle que también ha robado. Todo era por la codicia: los ricos ganaban 500 millones, pero sentían que habían perdido dinero si una máquina les decía que debían haber ganado mil.

Desde luego, ese hombre sabía sacar los colores. Mientras seguía divagando, me di cuenta de que había cometido un error al detenerme y me invadió la depresión. A esas alturas, yo también estaba dispuesto a sacar mi propia bandera, la que representaba mis más profundas convicciones. La blanca.

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