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Irrepetible

Hoy por Hoy Soria

Aquella mágica tarde del 8 de agosto de 1992 en el anillo de Montjuic muchos pensamos que lo que habíamos visto era un sueño. Vivir aquellas sensaciones y recuerdos inolvidables con un soriano en lo más alto del podio de los 1.500 metros parecía irreal y enseguida comprendimos que lo que habíamos vivido, nunca más lo íbamos a volver a ver. Era demasiado grande, demasiado importante aunque cuatro años después el atleta de Agreda estuvo a punto de repetirlo en Atlanta, pero se tuvo que conformar con la plata.

Tanto Fermín Cacho como su entrenador, Enrique Pascual Oliva, sabían que el milagro era posible. Ambos eran conscientes de que podía suceder algo así. El gran talento de Cacho, la sabiduría de su técnico y la normalidad con la que habían llevado todo en los meses previos favorecieron este éxito sin precedentes. Además, su gran rival, Nourredine Morceli, no llegaba en su mejor momento y la carrera fue lenta, lo que favoreció los intereses de Cacho. El primer paso por el cuatrocientos fue lentísimo con un crono de 1:02.25 y el ochocientos, todavía más, con un tiempo de 2:06.83. Todas estas circunstancias permitieron a Fermín Cacho hacer una última vuelta en un impresionante 50.4 y una recta final increíble, ante el estallido del público que era consciente de estar viviendo algo histórico, yo diría que un momento irrepetible.

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