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Darya: "Ojalá pudiese ir a la Embajada de Argel a decir que quiero volver a España"

La saharaui de 28 años y residente en Tenerife hasta hace casi cuatro años niega que pedir su libertad vaya en contra de la causa saharaui y apela a "un caso de Derechos Humanos"

En casa de Darya Embarek, en Rabuni, el asunto de volver a Tenerife sigue siendo tabú. Ya ni pregunta a sus padres si, algún día, podrá volver a España. "Ya sé lo que me van a responder: que no". Y ahora es incluso más difícil, desde hace dos meses, cuando caducó su Número de Identificación de Extranjeros (NIE). El documento lo custodiaba desde hacía tres años y cuatro meses su familia biológica para impedirle que volviera a España. Donde quiere estar. 

Pero Darya Embarek sigue soñando con venir. Con precaución, y evitando ser oída por quienes en su familia entienden el español, repite por enésima vez, en los micrófonos de la Cadena SER, que sigue queriendo volver a Tenerife. Y que siempre se lo dice a su madre de acogida en la Isla: "Aunque ocurra cuando sea viejita, pero yo la voy a volver a ver. Lo tengo clarísimo", afirma con nostalgia, pero con contundencia.

Darya es valiente. Nunca se ha "cortado" en decir y repetir a cualquiera de las personas que se lo han preguntado que sigue queriendo regresar. Y desea con todas sus ganas hacerlo en un lugar al margen de los campamentos, como la Embajada de España en Argel. "Ojalá pudiese llegar hasta allí", afirma. Porque allí diría lo que una vez dijo en un juzgado saharaui, donde la ignoraron: "Que está indocumentada y que quiere viajar a España. Que no estoy aquí por voluntad propia".

Tiene 28 años y es mayor de edad. Sin embargo, no es libre. Y cuando escucha que el Frente Polisario se queja de que hablar de las mujeres secuestradas por sus familias hacen daño a la causa de su pueblo, la lucha por un referéndum de autodeterminación y la independencia, alza la voz: "¡No va en contra! ¿En contra de qué?", se pregunta. Y añade que, tras conocer su caso y el de Koría, Nahjiba o Maloma "han salido un montón de cosas; y otro montón están escondidas", añade. Darya lo tiene claro: "Esto es una cuestión de Derechos Humanos, que es distinto a la ayuda humanitaria que necesita el pueblo. Luego dicen que esto es un país libre, que no sé qué...". 

Preguntada por el caso de Maloma, Darya, al margen de la realidad fuera del Sáhara (apenas tiene internet), prefiere no pronunciarse "porque no conozco bien lo que ha pasado", en relación a su intento de suicidio, luego desmentido por ella, y respondido por sus padres adoptivos, que aseguran que lo grabó presionada. Pero pide que "a todas las chicas que no quieran estar aquí, que nos dejen ir a donde queramos. Somos mayores de edad", reitera. 

El lunes la familia de acogida tinerfeña de Darya participará en una cadena humana en Madrid, reivindicando la libertad de su hija y del resto de jóvenes que pretenden lo mismo que ella. Estar donde quieran estar.

 

 

 

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