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Las señales para encontrar vida en otros planetas, en 'Ciencia de Sofá'

Jordi Pereyra nos explica las líneas de trabajo de la astrobiología en la búsqueda de vida extraterrestre

Jordi Pereyra /

Este viernes, en nuestro espacio 'Ciencia de Sofá', Jordi Pereyra nos ha hablado sobre las condiciones que se deben dar, según los científicos, para encontrar vida en otros planetas.

La rama de la astrobiología se dedica a estudiar cómo sería la vida extraterrestre y bajo qué condiciones cabría esperar que se formara, para así buscar lugares en el universo donde hay alguna posibilidad de encontrarla.

Al fin y al cabo, los telescopios espaciales y los radiotelescopios son caros, están solicitados y, cuando los usas, quieres apuntarlos hacia el sitio más seguro posible. Por eso hay una serie de señales que se consideran de gran valor a la hora de encontrar vida:

EXISTENCIA DE AGUA LÍQUIDA

Los seres vivos estamos compuestos por moléculas, pero para que esas moléculas se empiecen a ensamblar para formar alguna cosa más compleja tienen que entrar en contacto. El agua está muy bien para este trabajo porque puede disolver en su interior una gran cantidad de sustancias distintas, de ahí que se llame un disolvente universal.

Por tanto, como el agua facilitaría el transporte y acumulación de moléculas necesarias para la vida, la presencia de agua es una señal de que hay más probabilidades de encontrar vida que en otros lugares.

PRESENCIA DE CARBONO

La vida en la Tierra está basada en el carbono. Y eso no es casualidad, porque un organismo vivo complejo tiene que hacer un montón de cosas distintas dentro de su cuerpo: digerir, mandar señales de un lado a otro, mover sus músculos, procesar la información que recibe, detectar esa información, etc.

Por tanto, un organismo vivo necesita una gran variedad de moléculas diferentes para realizar todas estas funciones tanto estructurales como químicas y, además, esas moléculas tienen que ser compatibles entre ellas. De ahí que se crea que el carbono es crucial para la vida: el carbono sólo puede crear más moléculas distintas que el resto de la tabla periódica junta. De hecho, hay una rama entera de la química dedicada a estudiar las moléculas que forma el carbono, la química orgánica.

El carbono también puede dar lugar a moléculas muy complejas y estables, como las del ADN, porque además de tener unos enlaces muy fuertes los átomos tienen un tamaño muy pequeño, así que puede formar estructuras muy grandes a su alrededor.

Hasta cierto punto, se cree que el silicio también podría ayudar llegar a formar alguna molécula que fuera precursora de la vida, pero seguramente se trataría de una vida muy simple porque la cantidad y variedad de compuestos de silicio es menor y sus enlaces son más débiles.

PRESENCIA DE OXÍGENO

El cuerpo de un ser vivo es una reacción química constante. Es decir, los seres vivos cogemos materia de nuestro alrededor, la procesamos y la asimilamos, mientras que expulsamos la que ya no nos sirve.

Gracias a las reacciones químicas que se producen en nuestro interior, nuestro cuerpo puede mandar señales de un lado a otro, regular nuestros procesos biológicos, mantener la temperatura que nos permite estar vivos o mover nuestros músculos, entre otras cosas. Por eso si tuviéramos una cantidad fija de materia a nuestra disposición y nunca absorbiéramos más material nuevo, nuestros cuerpos dejarían de funcionar: una vez hubieran reaccionado todas las sustancias que tenemos, nuestro cuerpo se quedaría sin una fuente de energía.

Es como cuando haces ese experimento en el que pones bicarbonato y vinagre y durante un rato la reacción burbujea porque está formando dióxido de carbono, pero al final se para cuando todo el bicarbonato y el vinagre han reaccionado. Pues lo mismo nos pasaría a nosotros.

Y resulta que una señal de que hay algo que no está en equilibrio químico en un planeta es la presencia de oxígeno en su atmósfera. El oxígeno es una molécula muy reactiva que tiende a unirse con cualquier cosa que encuentra así que, con el tiempo, tenderá a reaccionar con el material que hay en un planeta y a desaparecer de la atmósfera. Por ejemplo, la superficie de Marte está cubierta de óxidos que podrían ser una señal de que en su atmósfera hubiera habido oxígeno en un pasado. Pero si en una atmósfera hay oxígeno, es probable que se deba a que hay algún organismo vivo produciéndolo y soltando grandes cantidades a la atmósfera.

LUCES

Y, por supuesto, luego habría señales más obvias que se esperan poder detectar en un futuro, como por ejemplo luces en la cara oscura de un planeta, que serían señales de la existencia de civilizaciones avanzadas sobe él.

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