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Los detectives de los incendios forestales

Las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales están formadas por agentes medioambientales especializados en averiguar las causas que han iniciado un fuego. Su trabajo consiste en rastrear rescoldos y cenizas hasta hallar una pista que desvele el origen

El trabajao de investigación de los agentes medioambientales de las BIIF es minucioso. /

La Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF), ya ha realizado el trabajo de campo en el incendio de Cañamares (Cuenca) iniciado el 9 de agosto y en fase de control durante la mañana del viernes día 12. Una vez que las labores de extinción lo permitieron, los agentes medioambientales llevaron a cabo el reconocimiento del terreno hasta localizar el punto de inicio del fuego y recoger pistas y pruebas.

A través del método de evidencias físicas, los agentes medioambientales de las BIIF, muchas veces en colaboración con el SEPRONA de la Guardia Civil, realizan una labor propia de detectives. En ‘Hoy por Hoy Cuenca’ hemos conversado con Rubén Cabero, miembro de la BIIF de Casilla-La Mancha y presidente de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales.

Entrevista con Rubén Cabrero en 'Hoy por Hoy Cuenca'. / Paco Auñón

Según ha explicado Rubén Cabrero “en la investigación es clave llegar en los primeros momentos porque las pistas pueden desaparecer, bien porque el autor las pueda eliminar o bien porque puede llover o hacer viento. A veces la prueba que nos permite identificar al causante de un incendio forestal es una pequeña colilla o los restos de una cerilla que pueden desaparecer de una forma muy sencilla por lo que la premura es básica”.

El método de evidencias físicas permite averiguar las causas de un incendio. / APAM-CLM

¿Pero cómo localizar los restos de una cerilla en una zona de varios cientos de hectáreas devastada por el fuego? La técnica de trabajo que emplean los agentes de las BIIF “es laboriosa, exhaustiva y minuciosa”, dice Cabrero. El método de evidencias físicas consta de dos partes: la prueba material que busca restos entre las cenizas y las entrevistas a personas para intentar encontrar posibles testigos.

“Cuando nosotros llegamos a un incendio lo recorremos hacía atrás en base a las marcas que el incendio va dejando en su avance”, explica Cabrero. “Esas marcas son una serie de patrones de quema, de carbonización. Si el incendio avanza en un sentido la vegetación se quema de una forma y si lo hace en otro sentido se quema de otra y todo esto queda marcado en las piedras o en los árboles. Al llegar al punto donde se ha originado a veces hallamos algún tipo de prueba de medio de ignición, como pueda ser la colilla de un cigarro o una cerilla, y otras veces no se encuentra nada porque no lo hay”.

Posteriormente entra en marcha la prueba personal “con entrevistas para recoger testimonios de posibles testigos y luego, validando la prueba material y la personal ya establecemos la causa del incendio”.

Los agentes medioambientales de las BIIF actúan como detectives del monte. / APAM-CLM

¿Y si no quedan restos? Tal vez el pirómano prende la broza con un mechero, se lo guarda en el bolsillo y se va. “Siempre podemos buscar otra serie de pruebas fuera del incendio como puedan ser huellas de vehículos o de personas que hayan pasado andando o esos testimonios”, dice Cabrero, “porque casi siempre hay alguien que ha visto algo, y esto nos ayuda después a tirar del hilo y continuar la investigación que se puede iniciar hoy y terminar tres meses después”.

La labor minuciosa de los agentes medioambientales de las BIIF “se va especializando, se está haciendo bien y tanto jueces como fiscales han reconocido la calidad de las investigaciones de los agentes forestales como policía judicial y creo que nos vamos preparando y formando cada vez más como buenos investigadores de incendios”.

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