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“Después de pasar las pruebas me despidieron al saber que era gitana”

Desmontando prejuicios sobre los gitanos

Delia Pisa (i) y Gonzalo Montaño, de la Fundación Secretariado Gitano, junto a Pilar García, momentos antes de iniciarse la entrevista /

De entre las muchas ideas falsas sobre los gitanos, a Adela Pisa, lo que más le molesta es que todavía digan que se les ha dado todas las oportunidades y no las han aprovechado. Adela, más conocida entre sus amigos como Delia, tiene 39 años, es trabajadora social y forma parte de la sección de Intervención de la Fundación Secretariado Gitano.

Ella también es gitana, aunque en su aspecto físico no lo parece. Pertenece a lo que se conoce como “gitanos invisibles”. Y esto le ha hecho tener que escuchar comentarios desagradables un día si y otro también al no saber el resto de personas que ella pertenece a esta etnia. Como Delia, Gonzalo Montaño, muestra que el estereotipo no funciona. Sevillano, casado y sin hijos, tiene 39 años y sabe varios idiomas. Ha vivido en varios países europeos y ahora forma parte del Departamento Internacional de la Fundación Secretariado Gitano.

Los dos reconocen que siguen funcionando los prejuicios en la educación y en el ámbito laboral, aunque ellos dicen haberlos sufrido solo en ocasiones puntuales. Delia asegura que en su ciudad natal, Burgos, llegaron a rechazar su contratación, tras superar las pruebas de selección, al enterarse de que era gitana. “Siendo gitanos tenemos que demostrar más que el resto”. Reivindica el conocer la Historia de este pueblo, antes de hablar de falta de integración. Todo, dice, se entendería mejor sabiendo que desde el siglo XV los gitanos están en España. “Hemos vivido en chabolas, sin DNI, sin escolarizar, al gitano se le marcaba como a ganado, se le cortaban las orejas, se les encarcelaba...”

Ahora, reconoce que la inclusión “está en proceso”. Algo en lo que coincide Gonzalo Montaño quien afirma que “cuando se da una oportunidad real a la educación, al empleo, esa familia sale adelante”, pero todavía, dice, “se sigue segregando”.

Sobre la acusación de ser una etnia muy machista, los dos lo niegan. “El machismo es propio del hombre, no del gitano”, afirma Delia, mientras Montalvo, recuerda que entre las mujeres que mueren por violencia de género, no hay gitanas, y esto también es significativo.

Los dos apelan a la empatía con el otro para ir revirtiendo una situación “injusta desde el origen” con el pueblo gitano.

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