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“Si no llego a Proyecto Hombre, hubiese pasado por esta vida sin pena ni gloria”

La historia de un hombre de 42 años que superó sus problemas con la droga para ayudar a los demás desde esta ong en Cabra

Dionisio Jiménez durante la entrevista /

Dionisio Jiménez Ramírez es el presidente de la delegación de Proyecto Hombre en Cabra y presidente de la Asociación Albor en Cabra.

Su labor está centrada en la prevención de drogodependencias y en la atención a personas que deciden romper con las drogas.

Él mejor que nadie sabe el precio que se paga en una relación con la droga, cuando uno cree que será capaz de controlar, pero la droga te atrapa y terminas tocando fondo.

Hoy puede decir orgulloso que ha estado en el infierno y ha vuelto

Y lo ha hecho para salvar su propia vida y para ayudar a que otros no paguen el precio tan alto que él tuvo que pagar en su día.

La droga le obligó a elegir, le llevó fuera de sus límites y le hizo perder. Perder su espacio, su sitio, a personas a las que quería y la confianza de la gente para la que trabajaba. Para él la droga, que había tomado el control de su vida, terminó el día en el que entró en Proyecto Hombre en Córdoba.

Había tocado fondo y nació de nuevo. Por eso ahora está volcado en este proyecto de voluntariado de esta ong. Para los que lo conocieron y lo conocen, Dionisio ha encontrado lo que estaba buscando, su propia paz interior. A sus 42 años, ya hace tiempo que no tiene que mentir, ni llevar una doble vida.

Hoy su riqueza personal son sus valores.

“Me siento muy satisfecho de ser la persona que soy hoy. Es el valor más grande que tengo. Hay muchas personas ricas porque tienen dinero, pero yo me considero una persona rica en valores”.

¿Cómo empezó todo esto, Dionisio?.

Yo conozco las drogas a los 16 años pero empiezo a consumir, a coquetear con ellas a los 18, cuando haciendo el servicio militar conozco drogas como la cocaína o el éxtasis. Ahí empiezo a tener un consumo ocasional de fines de semana, de fiestas, eventos, etc.

Después te refugias de la primera ruptura amorosa en la drogas, y sigues con el consumo.

No te das cuenta del daño que te estás haciendo, en muchas ocasiones no eres consciente de en qué y para qué utilizas ese tipo de sustancias y qué vacíos tapas con ello... Y van pasando los años, conozco a mi otra pareja, la que fue mi mujer. Desde los 23 años a los 33 estoy con ella, nos casamos cuando mi consumo era ya más que habitual, empiezo a ser consciente de que como consecuencia de la droga estoy haciendo una doble vida, me he convertido en un mentiroso compulsivo.

"Todo mi día se basaba en la mentira, tenía mucha habilidad social y económica muy importante, terminaba pidiendo dinero a los bancos, que por aquel entonces te lo daban fácil y así terminé con una deuda de 45 millones de las antiguas pesetas".

¿Eso es lo que hizo que saltara el resorte para que cambiaras de vida?

No, lo que hace que salte el resorte es tocar fondo y que te diga tu pareja: “esto se ha acabado”.

El hecho de llegar tarde a casa, de bajar la basura con las zapatillas de casa y no volver hasta las seis de la mañana del día siguiente... De estar toda la noche fuera, metido en un coche, escondido. Huyendo de ti mismo, de no ser capaz de dar la cara, de no ser capaz de pedir ayuda.

"Siempre dices, esta es la última, mañana lo dejo , hasta que te das cuenta de que has tocado fondo, que eres un enfermo, que la droga te tiene atrapado".

 

¿Y cómo se sale de ahí?

El día que me separé de mi mujer llegué a casa de consumir a las nueve de la mañana, y a las once llegaron mis hermanos y me levantaron y me pusieron las cosas claras: así no podía seguir. Ellos ya habían pasado por el programa de Proyecto Hombre y están totalmente rehabilitados.

Así que salí de mi casa un 29 de noviembre y el 2 de diciembre de 2009, ingresé en Proyecto Hombre en Córdoba.

¿Y tú qué pensaste?.

La verdad es que tenía muchos miedos, pero cuando realmente me dijeron que esto se había acabado , sentí mucha paz.

Hacía tiempo que mi vida se había terminado, no tenía ilusión, no tenía motivación ninguna. Así que aquello, como decirlo: me liberó.

¿Cómo fue el proceso de rehabilitación en Proyecto Hombre?.

Empezó en 2009 y terminó en 2012. Fue un proyecto de 2 años, seis meses y dos semanas.

Proyecto Hombre tiene un equipo terapéutico excepcional. Trabajan las personas , no las sustancias. Yo llegué a un grupo de apoyo y empiezas desde poco hasta que van trabajando contigo de forma integral, por fases.

Iba y venía a Córdoba todos los días. Ellos te marcaban unas pautas y tu unos compromisos para salir de ese mundo oscuro de tantos desasosiegos.

Poco a poco ves que vas pasando niveles hasta que llegas a la reinserción social. Aunque lo primero es volver a unas rutinas, a respetarte a ti mismo, a cuidarte, a volver a ser autónomo. Después empiezas a preguntarte por qué has llegado a ese punto, qué carencias tapabas con ello y qué sentido tenía.

¿Y esa experiencia qué ha supuesto para ti?.

"Si no llego a Proyecto Hombre hubiese pasado por esta vida sin pena ni gloria, no me hubiese conocido como persona, y pienso que es la mayor riqueza que tengo".

Mi riqueza personal son mis valores. Estoy muy orgulloso y satisfecho de ser la persona que hoy soy. Ahora que he tenido la oportunidad de conocerme sé que mis valores son los del respeto , la honestidad y la comunicación.

Luego pienso que cuando hemos pasado por este tipo de cosas, somo personas elegidas. Es decir: esta es la misión que yo vengo a cumplir en la vida. Tienes que pasar por ahí, saber de los que estás hablando para poder empatizar y ponerte en el lugar de las personas y poder ayudarlas.

"Para salir de la droga, antes tienes que tocar fondo".

Desde la experiencia por la que has pasado, ¿qué consejo le darías a los padres y madres de adolescentes?

Que se pregunten el tiempo que están con ellos y se ocupen de escucharlos.

Desde los 11, 12 años, a los 16, 17, es fundamental que los padres compartan con los adolescentes, actividades, día a día, decisiones.

En muchas ocasiones los chicos, es más importante el grupo de amigos que la familia, y por todos los medios eso hay que evitarlo y atajarlo.

Falta de autoestima, abandono de estudios, niños que empiezan a agredir a los padres.

Los jóvenes demandan atención y dan avisos antes de todo esto.

El padre tiene que ser padre, no un amigo de ellos. Si detectan algún problema , que no lo duden y se pongan en manos profesionales, que vengan a Proyecto Hombre.

“Cuando se llega a un momento de este tipo las familias están tan quemadas y confían tan poco en que el enfermo pueda tener la suficiente fuerza de voluntad como para salir, que a veces encuentra muy poco apoyo. Y en realidad en ese momento es cuando necesita más. Para eso está nuestro equipo de voluntariado”.

¿Cómo es tu vida ahora?

Buena, he dejado atrás las drogas, estoy muy ilusionado con el trabajo que estamos haciendo desde Proyecto Hombre en Cabra y he conseguido pagar mis deudas y tener de nuevo un piso, porque durante todo este proyecto, llegué a perder también mi casa.

¿Cómo te ves en el futuro?

Como sabes soy agricultor, no tengo un título para ello, pero me he preocupado por seguir aprendiendo y experimentando, y creo que tengo una gran experiencia para desarrollar este trabajo. Mi ilusión es gestionar una finca grande, es uno de mis retos, pero con seguir estando bien y queriéndome yo mismo como persona, me doy por satisfecho.

¿Qué es lo mejor que ha tenido todo este proceso?.

Mi persona, ser yo, haberme dado la oportunidad de conocerme, y tener algo que aportar a la sociedad.

Pulse aquí para contactar con la Asociación Albor en Cabra.

Agradecimientos

* Reportaje basado en la entrevista encargada por José Felipe Egea Granados y publicada en el número especial de septiembre de la Revista EVOCA en Cabra.

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