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¿Cómo se construyó el monumento al Sagrado Corazón de Jesús?

Lleva seis décadas presidiendo el paisaje de Cuenca en lo alto del cerro del Socorro. Recordamos cómo se levantó, quién es el autor y hablamos con uno de los marmolistas que trabajó en su instalación

Vista de Cuenca desde el cerro del Socorro tras la inauguración del monumento al Sagrado Corazón. /

El 14 de julio de 2017 se han cumplido sesenta años de la inauguración del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el cerro del Socorro, lugar en el que antiguamente existió una ermita, además de fortificaciones de guerra. Este martes, en ‘Páginas de mi Desván’, José Vicente Ávila nos recuerda, con ojos de niño, aquella inauguración del monumento en el cerro del Socorro.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

En el programa de esta semana nos ha acompañado el marmolista Ángel Redondo, único superviviente de los que trabajaron en el monumento, que contaba con 18 años de edad en el momento de la inauguración, que sin vértigo trepaba por los andamios de madera con escasas medidas de seguridad hasta lo más alto del monumento y que ha compartido con los oyentes de ‘Hoy por Hoy Cuenca’ información de aquellas obras y anécdotas más que interesantes de la construcción del monumento que preside desde hace sesenta años el paisaje de la ciudad de Cuenca.

José Vicente Ávila y Ángel Redondo durante la emisión del prorgama. / Cadena SER

Las obras

Todas las informaciones apuntan al verano de 1951 como el inicio de las obras y que pocos meses después se paralizaron por falta de dinero, reanudándose dos años después, pues en 1953 se colocó el pedestal. El obispo Inocencio declaraba en la prensa que esperaba que se inaugurase ese mismo año.

Andamios de madera para la construcción del monumento. / Archivo Ángel Redondo

En la edición de Ofensiva del 8 de marzo de 1953 se informa a cuatro columnas, en un titular, que “por falta de dinero van tan lentas las obras del monumento al Sagrado Corazón de Jesús”, y aunque el Ayuntamiento había aportado 50.000 pesetas era precisa la aportación de todos los conquenses. En ese tiempo las obras estaban prácticamente paralizadas.

Por encargo del obispo fue el magistral de la catedral, Aristeo del Rey, quien se encargó de mover la colecta y con ello la recaudación. A partir de 1955 el citado Aristeo emprendió una nueva campaña de suscripción popular, recaudando 398.000 pesetas. La obra costó un millón de pesetas y con el paso del tiempo se pudo terminar el proyecto original de Eduardo Torallas, con una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, al pie del monumento.

La inauguración

La fecha queda orlada para los acontecimientos de la historia local: domingo, 14 de julio de 1957. Resaltaba el periódico Ofensiva, en su edición del 16 de julio que “Cuenca fue consagrada al Sagrado Corazón de Jesús y que al acto de inauguración del monumento asistieron las primeras autoridades y unas cinco mil personas”.

Ángel Redondo durante las obras. / Archivo Ángel Redondo

Con siete años de edad, José Vicente Ávila recuerda aquel acontecimiento “vivido desde el Parque de San Julián, lleno de gente que miraba al Cerro del Socorro, atestado de personas. Era domingo de verano y los niños podíamos comprar por dos reales un cucurucho de papel estraza con pipas de calabaza y ‘de las otras’, que vendía a voz en grito Pancho; chufas, martillos de caramelo colorado, barquillos y helados de los hermanos Álvaro y Jaime Velasco, que vendían en un carromatillo de ruedas, de color azul y blanco, que había traído a Cuenca el patriarca Tomás con su máquina de asar castañas. Desde el cerro del Socorro llegaban los ecos de los cánticos a través de altavoces en aquella tarde-noche veraniega, que resonaban en la cercana lejanía”.

¿Cuánto medirá el Cristo del Cerro?, nos preguntábamos”, dice Ávila. “El magistral Aristeo del Rey Palomero, que hizo hasta tres pregones de Semana Santa, detallaba en el periódico local los detalles: El monumento mide 30 metros de altura: es decir, 20 metros el pedestal, realizado en piedra de las canteras de Cuenca, y ocho metros la estatua, de piedra de Torrubia, tallada por el artista José Bieto Masip, cuyo remate es una aureola, en forma de cruz, de hierro galvanizado, de ocho metros de diámetro y dos de altura. Viendo el monumento desde el Parque, en esa primera ocasión, nos parecía imposible cómo lo habían llevado allí en carros de mulos y hasta utilizando rulos para mover los bloques de piedra”.

El autor

José Bieto Masip, que tenía el taller en la calle Diego Jiménez, 14, fue profesor de Dibujo y Modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Cuenca, ganando una plaza a la que habían concurrido Marco Pérez y Fausto Culebras. Entre sus obras en Cuenca destacan los retablos de las Angustias en San Antón, que le adjudicó el Ayuntamiento en 1943 y el retablo del Yacente en El Salvador, así como la talla de San Roque, de San Felipe; un corazón de Jesús en la Residencia del mismo nombre, que estaba en la Beneficencia; las fachadas de edificios como la Agencia Tributaria, el Gobierno Civil o el Instituto Alfonso VIII.

Vista del cerro del Socorro desde la calle del Agua antes de levantar el monumento. / Archivo José Vicente Ávila

La ermita y las fortificaciones

En la publicación “Las fortificaciones de la Guerra Civil en el Cerro del Socorro”, de Pedro Peinado, Santiago David Domínguez y Michel Muñoz, se hace amplia referencia a que antes de hacer las fortificaciones, al comienzo de la guerra civil en 1936, que en esa cima del Socorro existía una ermita.

Imagen de la ermita del Socorro a principios del siglo XX. / Archivo José Vicente Ávila

Hasta allí se podía llegar desde el antiguo convento de San Pablo, por un camino enrevesado y pedregoso, realizando un auténtico via crucis, y nunca mejor dicho, porque existen las catorce estaciones penitenciales. Apuntan además que esa ermita aparece en uno de los dibujos del pintor Anton van Wyngaerde de 1565. Incluso el artista indica “cerro de las cruces” y “ermita”.

Según esta interesante publicación, “el complejo del Cerro del Socorro es el principal exponente de las fortificaciones en Cuenca. Se compone de dos elementos: el parapeto o reducto del propio Cerro del Socorro, y a unos veinte minutos caminando desde él, el Fortín o Blocao de Mirabueno”.

El loco del cerro del Socorro

En febrero de 1988 se produjeron sabotajes en instalaciones eléctricas, entre ellas con la iluminación de la estatua del corazón de Jesús, saliendo en la prensa nacional la noticia de que la policía buscaba al autor, conocido como “el loco del cerro Socorro”. En 2014 se mejoró la iluminación, aumentando el destello lumínico de la corona, con opiniones para todos los gustos.

Vista de Cuenca tras la inauguración del monumento. / Archivo José Vicente Ávila

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