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Manu Sánchez

El Segador Otegui ¿Cal?

En su columna número 52, Manu Sánchez cuestiona el desafío soberanista catalán y abraza al pueblo de Cataluña

Hombre de Paz, Hombre de amor, matanza en Vic, Ernest Lluch e Hipercor…

"Tesquiyá gingerbell"… con la pose nueva de falso bueno y las manos sucias de etarra viejo. Po no que ahora viene el mango no queriendo ser cuchillo porque dice el muy cobarde que es la otra parte la que corta. Y aunque es la hoja afilada la que se hunde en la carne, esa parte entra solo porque empuja como empuja la que el asesino agarra.

¿De verdad es Arnaldo Otegui digno de acompañarte?, ¿de verdad es un héroe este que no puso personalmente tus bombas porque en las “borricotabernas” será del grupito de los listos o/u/y/e de los cobardes?, ¿Cal? ¿De verdad se ha hecho fotos en tu Diada con tus gentes, con tu pueblo, como si fuera una estrella, de rock, de esas que nunca mueren (porque no le cogería en Hipercor aquella tarde)?, ¿de verdad se paseaba triunfal apretando fuerte la cara de no haber nunca roto un plato, cuando los suyos lo que rompían en Cataluña eran vidas, este falso segador dándote más de un Corpus Sangriento, no con hoz, con la guadaña, matando a tus inocentes diciendo ir contra España? Mataron niños, niñas, mossos, turistas, civiles, que no se te olvide nunca, Cataluña con tus muertos. El verdugo bañándose de las mismas masas que en su día bañó de sangre y pólvora. Y sin salpicarse. ¿Cal? Que ligero de conciencia va este tipo entre tus brazos, y mira que yo pensaba que en la conciencia, eso de los muertos pesa. Que las mismas calles que gritaban días antes ante la barbarie “No tinc por” le pedían ahora fotos al bárbaro que demuestra no tinc por, ni memoria, ni vergüenza. La lista es larga: las enamoradas de Charles Manson, las que les envían cartas a la cárcel al de la catana y a Carcaño, los que quieren ser Pablo Escobar porque lo han visto por Netflix, los que engañados por el cine piensan que la mafia era una cosa elegante y hasta esos que salen por las noticias que se han matado por querer hacerse un selfie en el borde de un precipicio, y es que algunos retratos son además de patéticos, suicidas y tremendamente peligrosos.

¿Os acordáis cuando era envidiable ser catalán? Era tanto que hasta daba su mijita de coraje no serlo, esa envidia sana de pueblo cabal, plural, cívico, pragmático y sensato. ¿Pues sabéis qué? Que lo siguen siendo. A pesar de estos descerebrados, que no son más que la última caricatura de la ignominia de nuestros políticos. De todos, al menos de todos los que tenemos, que no está de más recordar: son los que hemos votado. Y que han llevado esta situación hasta aquí, y que la siguen llevando… porque ambas partes siguen forzando el clima de enfrentamiento hasta buscar la tragedia, porque aunque no se atreva a decirlo nadie, aquí todo el mundo sabe que ganará el primero en poder poner su maldita bandera sobre el primero de nuestros muertos. Y quizás sean cosas de andaluz exagerado, quizás, y quizás nadie esté preparando un Maine a la catalana, quizás, pero esto de las dos legalidades, de la transición jurídica, el choque de trenes, la sociedad dividida, el ambiente caldeado, y la desobediencia cívica (que es como decir delito pero suena más “barretinero”), tiene antecedentes, nombre y duele, se llama guerra civil, que Franco también dio el golpe para imponer su Transición Jurídica por el bien de las dos Españas, que lo peligroso de lo que pasa en Cataluña no es que sea una cuestión contra el gobierno Central, es que ya lo han convertido en una lucha entre catalanes. Y quizás solo sean exageraciones mías, más que quizás… ajolá, pero cuando veo que el referente es Otegui, criminal, asesino y cobarde, cuando se incumple la ley, las garantías y los procesos, cuando se falta a las víctimas de todas las luchas y se pisa la democracia, un federalista como yo solo piensa en que hay una cosa peor que este proces exprés de llevar razón y perderla, y no es ni siquiera que lo estén haciendo delante de toda España, lo peor es ver a un pueblo al que venero regalar la hoz de sus segadores al que ya tiene guadaña.

Y como federalista enamorado de Cataluña, a favor del referéndum, pero no a costa de la democracia, haré campaña, si me dejan, por el no. Porque creo que la independencia es un buen negocio para algunos y un mal acuerdo para todos. Pero que le recuerda a Arnaldo que la democracia reside en la ley y esta se cambia en las urnas, pero que no podemos cambiar urnas por democracia. Y que gracias a la ley sigue vivo porque si la justicia estuviese en la calle la turba hace tiempo ya hubiese tomado su cabeza, y la de los suyos, que por no creer en esto destrozaron miles de vidas y segaron 829 cabezas.

Fdo: Uno que a lo de El Segador Otegui solo puedo contestar de catalanas maneras: ¿Cal? Que es la eficiente y hermosa forma que tiene el catalán de gritarte con tres letras: “¿De verdad era necesario?”

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