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La fe en el Cristo del Consuelo volvió a las calles de Cazorla

Colgaron del cuadro las ofrendas de promesas cumplidas en el patrón del corazón cazorleño

El cuadro del Cristo del Consuelo junto a las Ruinas de Santa María /

Cazorla celebró, ayer 17 de septiembre, el día grande de su feria con la procesión del patrón del las fiestas, el Santísimo Cristo del Consuelo. Un año más miles de personas se dieron cita en el recorrido del cuadro por las calles y plazas cazorleñas.

La devoción hacia el Cristo del Consuelo se remonta a más de cuatrocientos años atrás, hacia mediados del s. XVI. El venerado cuadró arrastra tras de sí una gran tradición y fe que hace de esta procesión algo especial. Por ejemplo, son muchos los que realizan el recorrido cumpliendo promesas descalzos o de rodillas incluso antes de que el Cristo esté en la calle. Horas antes de la procesión muchas personas realizan el itinerario, en muchos casos acompañados de una vela encendida, cosa que puede extrañar a quien no conozca esta singular forma de realizar la promesa al Cristo del lienzo. Es costumbre curiosa además colgar las ofrendas de dinero o campanillas de plata durante la procesión desde los balcones en la parte trasera del cuadro, lo que aporta una peculiar imagen, billetes de distinta cuantía ondean al viento en las cintas donde son prendidos. No menos emociónate resulta el sonido a su paso donde el tintineo de las campanas se mezcla con el arrastre de pies de los costaleros.

Los billetes y campañillas son colgados tras el cuadro desde los balcones a su paso por los calles de Cazorla / MJBayona

A las seis de la tarde los cohetes y campanas desde su templo a en la iglesia conventual de San Francisco llamaron a acompañar en su itinerario al patrón de corazón del pueblo cazorleño. Este año la Real Cofradía establecía un nuevo orden en el sequito para que el Cristo fuese acompañado en todo momento por la banda de música, ya que suele ser una procesión bastante anárquica, debido precisamente a que muchos opten por realizarla en distinto horario al propio del Cuadro.

Su llegada a la plaza de Santa María en pleno casco histórico es la más esperada, entre otras cosas, porque vuelve junto a las ruinas de la iglesia del mismo nombre donde nació la fe de los cazorleños a este Cristo, cuyo cuadro primigenio –el de los Orantes- se salvó de inundaciones, asedios franceses en la Guerra de la Independencia y otros muchos desastres. Cuadro que por cierto, desde el año pasado reside ya en una de las capillas del templo de San Francisco tras ser donado a la cofradía por la familia que lo custodiaba tras cientos de años en paradero desconocido.

Varias generaciones de costaleros: abuelos, hijos y nietos se unen por igual bajo las andas del trono / MJBayona

Pero por repetida que haya sido esta procesión durante siglos cada año nos traerá una imagen entrañable como la de los niños que en esta ocasión hicieron de porteadores del avituallamiento sirviendo el agua fresca que recogían en cada fuente en sus botijos a los costaleros, con el incansable grito infantil “viva el Cristo del Consuelo” al que nadie se resistía responder: “Viva”. Emocionada, ante los ojos que miran al lienzo con el grito contenido de la propia alma pidiendo “esperanza, curación, solución a un gran problema, y quien sabe que más cosas…”.

Niños cofrades encargados del avituallamiento de los costaleros con los tradicionales botijos de agua / MJBayona

Desbordada, la iglesia de San Francisco ante el retorno del Cuadro que cruzo el umbral de nuevo hasta el próximo año. Cientos de personas le esperaban ya dentro del templo al grito incansable de “¡viva el Señor del Consuelo!”.

El templo de San Francisco hasta la bandera a la llegada del Cristo del Consuelo tras la procesión / MJBayona

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