Hortizuela, un pueblo de Cuenca deshabitado entre pinares y tierras de labor

Es un pueblo en ruinas que conserva iglesia románica y casa señorial que fue cuartel de la guardia civil. Este pueblo abandonado está cerca de Barbalimpia y pertenece a Villar de Olalla

El pueblo de Hortizuela está deshabitado y en ruinas. /

Hortizuela es un pueblo abandonado “a tres leguas de Cuenca”, como decía el diccionario Madoz de 1845. Presenta un paisaje desolado por el paso del tiempo pero conserva el encanto de sus ruinas. Se mantiene en pie una pequeña iglesia románica y un caserón que fue de los señores “de la vecindad” y después cuartel de la guardia civil.

Reportaje sobre Hortizuela emitido en 'Hoy por Hoy Cuenca'. / Paco Auñón

A Hortizuela, llegamos por la carretera de Villar de Olalla a Barbalimpia. Dejamos la carretera nacional 420 enseguida de llegar a las primeras curvas y bajamos al Júcar para cruzarlo y seguir por una carretera provincial entre pinares y campos de girasol.

Queda Hortizuela a la derecha de la carretera un par de kilómetros antes de llegar a Barbalimpia. En algunos mapas aparece. En otros no, porque este pueblecito está deshabitado desde mediados del siglo XX. En su día llego a tener una docena de familias, que trabajaban en las labores agrícolas de la amplia finca que rodea este lugar.

Ruinas de Hortizuela. / Paco Auñón

Se encuentra este pueblo en un entorno afectado por la despoblación. Administrativamente pertenece al municipio de Villar de Olalla pero siempre ha estado ligado a Barbalimpia, del que está más cerca. Pero en Barbalimpia ya casi no queda nadie. Hay nueve habitantes censados pero en invierno no vive nadie, salvo los fines de semana o los agricultores que van a labrar de diario. En Villarejo Seco, el pueblo siguiente, solo hay quince censados.

Finca privada

Hortizuela es una finca privada de 2.438 hectáreas de las que la mayoría es monte de pinos, robles y carrascas. Solo 230 hectáreas, apenas un 10%, son terrenos de labor dedicados al cultivo alterno de cereal y girasol.

Los dueños son los familiares descendientes del propietario que gestionó la finca cuando aún estaba habitada. Ahora, parte de los campos están arrendados o son trabajados por personal contratado por algunos miembros de la propiedad. “Ellos tiene otras fincas y aquí no vienen casi nunca. En los más de veinte años que llevo han venido dos veces. Uno de los dueños ha conocido la fincha con 73 años”, explica Anastasio Palacios, el guarda de la finca. Él es el único que aún deambula por este lugar que en su día contó con vida animada, con iglesia, con fiestas… Hasta con cuartel de la Guardia Civil. Muchos lo recordarán aún en la gran casona que hay cerca de la carretera, unos doscientos metros antes de llegar a las casas. “Lo hemos vallado por fuera para que no se acerque nadie y que no le caiga alguna teja porque está en ruinas. La casona, por dentro, está toda en ruinas”.

Ruinas

Aquí todo está en ruinas. La casona, recuerdo de casa de campo donde vivía en terrateniente, y las casitas de los obreros, de los labradores que estrujaron la tierra.

Ventana de una casa en ruinas en Hortizuela. / Paco Auñón

Pasear hoy por estas ruinas nos puede trasladar, con un poco de imaginación, a la vida anterior de estas gentes. Algunos de los edificios conservan muros altos con ventanas, algún tejado, pero los más están casi en el suelo. Majanos de piedras amontonadas, y bajo ellas la vida que hubo en estas calles hace décadas.

Son interesantes los datos sobre Hortizuela que recoge el diccionario Madoz de 1845:

“Vecindad con ayuntamiento en la provincia, diócesis y partido judicial de Cuenca (3 leguas), audiencia territorial de Albacete (16), ciudad g. de Castilla la Nueva (Madrid 22).

SIT. en el llano que forma la cima de una colina ventilada por todos los vientos y en especial por el de N. con CLIMA frió y sano. Tiene 13 CASAS inclusa la del Señor del pueblo, y todas á escepcion de esta, que es un edilicio regular, aunque con mala distribución interior , son miserables, formando una pequeña calle; hay una iglesia aneja de la de Barbalimpia y servida por el teniente de la matriz.

Confina el TERM. Por el Norte con el de Colliga y Villanueva de los Escuderos ; E. r. Jacar y Villar de Olalla; S. Osilla y Barbalimpia, y O. con el de Abia de la Obispalía, su estension es de Este á Oeste 1 leguas y de N. á S. 1/2.

Su TERRENO es poco productivo y la mayor parte está poblado de robles, encinas, pinos, sabinas, enebros y otros arbustos; en él se encuentran varios manantiales de buen agua y los veciudad se surten de los mas próximos á la población.

Los CAMINOS son locales y de herradura y se hallan en mal estado.

PRODUCCIÓN trigo, cebada, centeno, avena, judías, guijas y hortalizas.

Cría ganado lanar, cabrio y algún vacuno, caza de liebres, conejos, perdices y algunos corzos.

INDUSTRIA la agrícola.

POBLACIÓN 11 vecinos, 44 almas

CAP. PRODUCCIÓN PRINCIPAL 225,116 reales

IMP. 11.258 reales

Esta v. es de sen. particular perteneciente á Doña Maria Perca del Castillo y al señor de Zarate; pero nunca han cobrado alcabalas ni han sido partícipes en diezmos”.

La iglesia

La iglesia se conserva en pie, y eso que es la construcción más antigua de Hortizuela. Es de estilo románico y está datada en el siglo XIII, aunque conserva vestigios de que pudo ser anterior. “Tiene una característica que a mí siempre me ha sorprendido”, explica Vicente Malabia, sacerdote y experto en el patrimonio religioso de la provincia de Cuenca. “En el muro del norte, el material de construcción, las piedras, son una especie de lajas puestas en forma de espina de pescado o de espiga. Ese sistema es muy antiguo”.

Iglesia románica de Hortizuela. / Paco Auñón

Anastasio Palacios es hoy el único habitante de lo que fue este pueblo, y solo está aquí trabajando, evitando también que se produzcan actos vandálicos contra el patrimonio, contra la iglesia románica, por ejemplo. Él nos recibe y nos deja pasar para pasear por las calles olvidadas de Hortizuela.

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