Ayuno intermitente. ¿La mejor opción para perder peso?

Analizamos en qué consiste y sus repercusiones en nuestra salud

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La alimentación interruptus está de moda. El ayuno intermitente y diferentes modalidades (las conocidas como dietas 16:8 o 6:1). La 16:8 consiste en realizar un ayuno de 16 horas al día; la 6:1 consiste en realizar un ayuno completo, de 24 horas de duración, un día a la semana.

Hay literatura científica sobre el ayuno intermitente. La prestigiosa revista Nature publicó recientemente una revisión en la que dejaba entrever que la pérdida de peso que se logró en adultos con sobrepeso y obesos después del ayuno intermitente fue comparable a una dieta normal (con varias ingestas al día). Por otra parte, el American Institute for Cancer Research la clasificó como "dieta de moda". Su opinión fue que "aunque algunas investigaciones preliminares han mostrado posibles beneficios para la salud y para la pérdida de peso con el ayuno intermitente, no existen evidencias sobre las consecuencias para la salud a largo plazo. Esta dieta puede ser difícil seguir a largo plazo y una vez que se deje, el peso probablemente volverá".

Carlos Sánchez, jefe de endocrinologia del Hospital General de Valencia, analiza este tipo de alimentación.

1. Diferentes modalidades de ayuno. Bajo ese concepto de "ayuno intermitente" se incluyen muchas modalidades que van desde saltarse una comida, si "te has ido de tapas", hasta situaciones mas extremas de mucho tiempo sin ingerir alimentos.

2. Efectividad contra el sobrepeso. En el tratamiento de la obesidad no tienen ninguna base científica, no son efectivas para controlar el peso a largo plazo, pueden generar problemas metabólicos y de salud en general. En la mayoría de casos deben considerarse bajo el concepto de "dietas milagro" (según la AECOSAN- Agencia española de consumo, seguridad alimentaria y nutrición) y propuestas por "mercaderes del mundo de la dietética", auténticos predicadores de la alimentación del siglo XXI. No promueven la adquisición de hábitos alimentarios, que son los que consiguen mantener la perdida de peso a largo plazo.

3. Los riesgos. Pueden predisponer a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia nerviosa). La rápida pérdida de peso inicial es a expensas de agua y músculo, pero no de grasa. Además, la cetosis que se genera con el ayuno y la consiguiente acidosis conducen a: destrucción de proteínas musculares para neutralizar la acidosis, deshidratación, pérdida de calcio por la orina (predisposición a la osteoporosis) y de potasio (que puede originar arritmias cardiacas y muerte súbita), etc

Sara Tabares es entrenador personal en Valencia y Directora de Performa Entrenadores Personales