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Curiosidades y anécdotas de la historia de las fiestas de San Mateo de Cuenca

¿Cómo era la fiesta de la vaquilla en el siglo XIX? ¿En qué años no se corrieron vaquillas? ¿Quién lo prohibió? ¿Desde cuándo se bailan pasodobles? Respondemos a estas y otras preguntas sobre las fiestas mateas

Vaquillas en Cuenca en 1974. /

Inmersos en la celebración de la vaquilla de San Mateo, en el 840 aniversario de la Reconquista de Cuenca por el castellano rey Alfonso VIII, que dio a Cuenca tierras y fuero, esta semana en ‘Hoy por Hoy Cuenca’, en Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos aporta unas pinceladas táuricas, además de curiosas anécdotas y sucesos relacionados con estas fiestas declaradas de Interés Turístico Regional.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

El primer dato oficial aparece en un documento del Archivo Municipal del año 1581, sobre institución de festividad cívico-religiosa en el día de San Mateo, como aniversario de la Conquista de Cuenca por Don Alfonso VIII. Pregón que se dio el 19 de septiembre de ese año por el muy ilustre Señor don García Busto y Villegas, Corregidor de las Ciudades de Cuenca, Huete y sus tierras. Sin embargo, ya “en 1529 se quejaba el vecino Alonso Muñoz Cejudo de que entraron las Vaquillas en la catedral”, según publicaba el diario El Sol en 1929.

Vaquillas en el siglo XIX

De la vaquilla de San Mateo se han escrito y pregonado muchas cosas a lo largo de tantos años, pero no tiene desperdicio el texto que con el escueto título de "La Vaca", publicaba el semanario conquense La Crónica este suelto el 24 de septiembre de 1898 firmado por “Él mismo”: "Si los toros es la fiesta nacional genuinamente española, la vaquilla es una fiesta tan arraigada en las costumbres de este pueblo, que si se suprimiera en un día de San Mateo sería causa de alteración de orden público, que haría a nuestros ediles correr por la maroma, ya que ésta no corría con la vaca.

Se celebraban vaquillas el 20 y 21 de septiembre como solía ser costumbre. En uno de los párrafos el cronista luce sus dotes literarias y comparativas: “Con las solemnidades de costumbre comenzó la fiesta a la que asistió numeroso y selecto público, un verdadero lleno, particularmente en los tendidos de Sol y de Sombra (Gradas y Ayuntamiento) donde no cabía, como suele decirse, ni una naranja. El hermoso golpe de vista que presenta la plaza Mayor en las grandes solemnidades, estaba realzado (bajo el punto de vista profano) porque al armonioso conjunto de luz y de colores que se aprecian en un día de procesión, por ejemplo, hay que añadir más color, más vida, más ruido, más movimiento, es decir, hablando en términos kalotécnicos que el poder superaba al orden pasando el cuadro de bello (equilibrio entre el poder y el orden) a sublime (anulación del orden por el poder)”.

Vaquillas en Cuenca en el año 1927. Foto publicada originalmente en el libro "Fotografía estereoscópica de Cuenca (1858-1936)". / Ángel del Campo Cerdán

Y terminaba así su croniquilla: “El selecto público que había presenciado la vaca desde los balcones del ayuntamiento bailaba en las salas consistoriales bajo los acordes de la Banda Municipal de Música que dirigía el maestro Arturo García Agúndez, fundada tres años antes.

Siglo XX

En 1905, el día 20 tuvo lugar una celebración en la Catedral con una solemne función religiosa en la Catedral.

Tras esa misa se celebró por la tarde la tradicional “corrida de vacas enmaromadas” como se solía publicar en la prensa local. “La Plaza Mayor estaba animadísima y los balcones convertidos en apretados ramilletes de mujeres hermosas. Afortunadamente no hubo que lamentar incidente alguno”. Dos años después, en 1907 se celebraba la última vaquilla previa a la prohibición ministerial: “Ayer tarde, festividad de San Mateo, tuvo lugar en la plaza Mayor la tradicional corrida de vacas enmaromadas. Hubo los acostumbrados revolcones sin consecuencias”.

Vaquillas prohibidas

Los comienzos del Siglo XX fueron años ciertamente convulsos para el espectáculo taurino, pues ya había voces en contra y fue en febrero de 1908 cuando el ministro La Cierva promulgó la prohibición de torear a las mujeres y de realizar capeas y encierros, de tal manera, que Cuenca no pudo celebrar la vaquilla durante trece años desde 1908 hasta 1921.

Vaquillas en Cuenca en 1930. Foto publicada originalmente en el libro "Fotografía estereoscópica de Cuenca (1858-1936)". / Ángel del Campo Cerdán

No sólo en San Mateo, sino en las fiestas de San Julián. En esos años la festividad del 21 de septiembre quedó relegada a la misa en la Catedral. En esos años los aficionados se conformaron con ir a los toros en la plaza de la Perdigana o en la de Caballer en los días de San Julián, y echaban de menos la costumbre de correr la vaca.

Finalmente en 1922 se levantó la prohibición. La noticia llegó en las vísperas de San Julián y la prensa local lo resaltaba con este titular: “Lo que nadie esperaba: “Vuelve a resurgir un festejo típico, tradicional, de honda raigambre popular, no presenciado aún por quienes esto escriben, pero altamente loado por sus más decididos partidarios y entusiastas. Tal es la vaca enmaromada. Este espectáculo, que gobernantes previsores suprimieron con recio tesón promovedor en sus días remotos de apasionamiento y oposición, tiene para los que no lo han visto, con sus propios ojos, un ardoroso interés y no escasea de originalidad quien al resucitarlo en la época actual, se rinde al halago popular sirviéndole un plato de su gusto”.

El público acudió en masa, pues “la popular diversión de la vaquilla reunió en la plaza Mayor a un gentío inmenso que satisfizo sus ansias toreriles al paso de las reses. El público rió grandemente de los cómicos incidentes de los toreadores espontáneos y hubo sus cariñosos revolcones sin hacer pupa. La Banda Municipal ejecutó desde la alcaldía piezas bonitas y la fiesta del pueblo terminó sin el menor incidente”.

Vaquillas en Cuenca en los años 50. / Descubriendo Cuenca

El incidente de 1923

Se lió una buena como bien recogía La Voz de Cuenca: “En la tarde del día 21, durante la fiesta de la tradicional vaquilla, ocurrió en la anteplaza un lamentable suceso que pudo tener fatales consecuencias, del que fue protagonista uno de los maromeros llamado Nicolás Pérez Martínez. El maromero introdujo a viva fuerza una de las vacas en el vallado construido ante la antigua “Tienda Asilo”, ocupado exclusivamente por mujeres y niños”. Se refiere el artículo a la puerta de lo que conocemos hoy como “monjillas Blancas”, congregación que llegó a Cuenca en 1945. Se trataba de un local cedido al entonces cercano Asilo de Ancianos de la Merced. “La presencia del cornúpeto produjo tan espantosa confusión, que muchas personas rodaron por el suelo siendo pisoteadas por la muchedumbre que, loca de terror, pretendía ponerse a salvo”. Además de varias personas que recibieron contusiones, resultó con una herida en el muslo derecho producida por uno de los cuernos de la vaca, la joven de 19 años, María Alberto Gómez, hija del sereno municipal Nicolás Alberto Moragón.

“Al darse cuenta el público de tamaña salvajada, pretendió linchar al autor, lo que pudo evitarse a costa de grandes esfuerzos por las fuerzas de seguridad y de la Guardia Civil, de servicio en la Plaza Mayor, las que condujeron detenido al maromero Nicolás Martínez, a la cárcel, a disposición del gobernador militar”, pues acababa de entrar el Directorio Militar y el castigo era por tanto más severo.

Vaquilas en Cuenca en 1981. / José Luis Pinós

Sin vaquillas en la República

En las efemérides del libro San Mateo y la Vaquilla hemos observado que no hubo vaquillas a partir de 1931, en la etapa de la República, aunque como ocurría en la etapa prohibida, se celebraba la función religiosa, y así en 1935 la única nota informativa que vemos en El Defensor de Cuenca de 21 de septiembre es que “en la Catedral se han celebrado los tradicionales cultos a San Mateo Apóstol, conmemorativos de la conquista de la Ciudad por Alfonso VIII, habiendo predicado el ilustre doctoral Joaquín María Ayala”. Todo parece indicar que desde 1931 hasta 1940 no hubo vaquilla, y que la fiesta matea se reanudó en el año 1941.

Sin vaquilla por obras

En 1942 tampoco se soltó la vaquilla por obras en el pavimento de la plaza Mayor, y aunque se dijo que se celebrarían una vez terminadas… enseguida se echó el invierno. Lo mismo ocurrió en 1958, que también hubo obras en la Plaza Mayor y la vaquilla se trasladó a la plaza de toros, resultando un fracaso.

El obispo recibe el pendón

“Creo que ha sido la primera y única vez que se ha producido este hecho”, dice José Vicente Ávila.

El obispo Ramón del Hoyo (de espaldas) recibe a las peñas en la catedral en 1996. / Manuel M. Casado (El Día de Cuenca).

El 21 de septiembre de 1996 pasó a los anales de la historia matea como el año en que el obispo de la diócesis, Ramón del Hoyo López, presidió la entrega del Pendón Real de Alfonso VIII por parte de la Corporación Municipal al Cabildo Catedralicio.

Con solemnidad partió la procesión del Cabildo por el interior de la Catedral hasta llegar a la puerta donde estaba situada la comitiva, con el concejal más joven de la Corporación, Carlos Rodríguez, enarbolando la bandera real que entregó al canónigo obrero Miguel García Langa. El cortejo, con el acompañamiento de las Peñas, se dirigió hasta la capilla de San Mateo donde quedó el Pendón, para seguir hasta el Altar Mayor para dar comienzo a la misa solemne, seguida por bastantes fieles.

El nuevo obispo de Cuenca quiso realzar con su presencia este momento tan importante que simboliza la Reconquista de Cuenca en 1177.

Los pasodobles

Música y vaquilla se han complementado a lo largo del tiempo y la relación de la Banda Municipal con la vaquilla es casi desde que se fundó en 1895. Una de las notas culturales más destacadas de esta genuina fiesta conquense es la selección de pasodobles que cada tarde se interpreta bajo los arcos del ayuntamiento. En el programa de San Mateo de 1975, año en el que Cuenca y Ronda se hermanaron, la actuación de la Banda de Música quedaba recogida en los actos del día 21 de septiembre: “A las 8,30 de la mañana: Diana y pasacalles por la Banda de Música de Cuenca y media hora después, desfile de gigantes y cabezudos por la parta alta”.

Y fue un año después, en 1976, cuando se inició la selección de pasodobles como recogía la prensa: “Como estaba previsto, antes de iniciarse la corrida de vaquillas, la Banda de Música de Cuenca interpretó una serie de pasodobles dedicados por sus autores a personajes y toreros conquenses, iniciativa que ha sido muy bien acogida”.

En el primer concierto la Banda interpretó “Luis Algara El Estudiante”, de Rufino Martínez; “Peña Taurina Conquense” y “Galenito” (Paco de la Muela), ambos de Julián Aguirre. Dado que en aquella época el concejal de Festejos, y sobre todo encargado de los temas taurinos era Francisco de la Muela Merchante, cabe pensar que uno de los artífices de aquella iniciativa fue el propio edil festero, pues uno de los tres pasodobles interpretados era el dedicado a él: “Galenito” , del citado Paco de la Muela. Otros pasodobles conquenses del siguiente día fueron “Dorito”, “Luis Alfonso Garcés” y “Curro Fuentes”, los tres de Rufino Martínez.

Y como bien se recordará, en San Mateo de 2010 el Ayuntamiento editó un cedé de pasodobles conquenses, y hay material para hacer otro, interpretados por la Banda de Música que dirige Juan Carlos Aguilar

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