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La Malva, cien años de luces

La central hidroeléctrica somedana, precursora de Hidroeléctrica del Cantábrico, celebra su primer siglo de vida con la presencia del rey Felipe VI

El edificio de la central hidroeléctrica de La Malva /

El rey de España, Felipe VI, asistió este viernes en Somiedo al acto oficial de celebración de los cien años de la central hidroeléctrica de La Malva. El monarca ha querido estar presente en el aniversario, no sólo de una de las enseñas de la actual EDP sino de uno de los elementos catalizadores de la industrialización asturiana a principios del siglo XX. Fue la energía salida del singular edificio de La Malva la que posibilitó que el centro de la región se convirtiese en uno de los polos industriales de la península ibérica gracias a los 73 kms de línea de alta tensión instalados. Allí, en torno a la primera gran planta de generación eléctrica de Asturias, surgió la empresa Saltos de Agua de Somiedo, que después se transformaría en Hidroeléctrica del Cantábrico, la actual EDP.

Fue en 1912 cuando dos visionarios, Policarpo Herrero y José Tartiere decidieron aprovechar las posibilidades que la región ofrecía para la generación de energía hidroeléctrica. De la mano del ingeniero Narciso Hernández Vaquero comenzaron la construcción del salto de agua. Fueron necesarios 17 kms de túnel para conectar con los Lagos de Somiedo, de Saliencia y el Rio Valle. Sobre la dificultad de llevar a la práctica el proyecto habla a las claras que fue necesario salvar 570 metros de salto bruto sobre una zona a 1.500 meteros sobre el nivel del mar. Terminó de construirse en 1917 y su puesta en marcha supuso un empuje vital para el desarrollo de la comarca. La Malva trajo consigo toda una red de carreteras asfaltadas en un concejo al que estas vías no llegaban siquiera a su capital, Pola de Somiedo.

La central de La Malva tiene el honor de haber sido la primera gran instalación generadora de Asturias, abriendo un camino que luego siguieron muchas otras. Fue además, la primera central donde trabajó una mujer, y es también, una de las pocas del mundo ubicada en una reserva de la Biosfera. El edificio que la alberga, ahora catalogado y protegido y de singular interés, acoge una exposición permanente sobre su historia. Por su interior, que en tiempos incluía las viviendas para los empleados, han pasado tres generaciones de trabajadores, en muchos casos de la misma familia.

Domingo Marrón comenzó a trabajar en La Malva en 1965. Antes que él ya lo había hecho su padre, y en la actualidad, su hijo Jorge es uno de los encargados del mantenimiento de la central: “Mi padre ya trabajaba en las prospecciones topográficas, antes de su construcción. Al final trabajó aquí 51 años. Yo unos pocos menos, 44”, nos cuenta. Nos habla también, en Asturias Hoy por Hoy, de lo pegada que está La Malva a la historia y el corazón de este concejo asturiano: “Cuando se construyó no había ni carreteras, así que ayudó mucho, lo mismo que dio mucho trabajo”. Aunque eso sí, los tiempos han cambiado, cuando Domingo comenzó trabajaban allí más de 40 personas, ahora con un pequeño equipo de mantenimiento se atiende sobradamente el funcionamiento de la instalación que su actual propietario, la eléctrica EDP, opera con la última tecnología.

En este siglo de funcionamiento, La Malva ha producido más de tres millones de Megavatios/hora. En la actualidad, su producción anual permite abastecer de energía eléctrica a más de diez mil hogares. Por cierto, la visita es casi obligada.

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