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BÚSQUEDA DE ORÍGENES

"Desde que vi a mi tía y primas biológicas por primera vez supe que las quería"

Yurena López logró encontrar a su familia biológica hace pocos meses, a través del programa de búsqueda de orígenes que el Gobierno de Canarias ha vuelto a poner en marcha

Con 30 años y una hija en el mundo, Yurena se enteró que era adoptada. Reconoce que fue “un shock”, pero entiende que “en el año 80 las cosas se hacían de otra manera”. A pesar de ello, necesita ayuda psicológica porque fue consciente de que todo su entorno sabía su historia. Todos menos ella.

Tras un período de sesiones con una profesional, le dio alta con una condición: contarle a sus padres adoptivos que ya sabía “su” verdad. Y aunque en principio se niega, lo hizo: “Fue uno de los momentos más duros de mi vida”, pero también admite que contando aquello “quitó una mochila muy pesada” a sus padres adoptivos. 

Asegura que "desde el minuto uno" cuando sucedió aquel punto de inflexión en su vida, estuvo apoyada por su padre. Su madre fue, en principio, más reacia: “Tenía miedo a que dejara de quererla, pero fue todo lo contrario. Porque las mentiras o las medias verdades no son buenas”.

A partir de ahí, comenzó su búsqueda de orígenes, acudiendo a una psicóloga del Gobierno de Canarias que le reconoció “que no había medios” para dedicar a su caso. Sin embargo, Yurena contaba con una partida de nacimiento original, donde constaba el nombre y apellidos de su madre biológica. “No se llama María Pérez, sino que tenía un nombre muy característico”, asegura. Por lo que no fue difícil encontrar algunos datos en internet con los que ir tirando del hilo.

Hace un año, se enteró de que el Gobierno de Canarias había puesto en marcha un programa de búsqueda de orígenes, y llamó al departamento de adopciones, donde le confirmaron que su caso estaba entre los que querían investigar. Y efectivamente, a los dos días recibió una llamada: “Me reuní con unos psicólogos maravillosos, a los que siempre estaré agradecida”. A ellos les contó su historia y “los poquitos datos que tenía”.

A las pocas semanas, el teléfono volvió a sonar. Esta vez para decirle que tenían algo que contarle. Hasta allí volvió. La introducción siempre la recordará: “Tenemos dos noticias: una buena y una mala”. La mala era que su madre había fallecido hacía tres meses. La buena es que tenía una tía y dos primas, y que una de esas dos primas tiene trillizos, “que ahora son los nuevos primos” para sus hijos.

Tras dar su consentimiento para contactar, y su tía y primas recibir de buen grado la buena nueva, el encuentro se produjo en días cercanos a Navidad: “Allí todo el mundo lloró. Fue muy emocionante”, asegura. “Pero desde que vi a mi tía y a mis primas sabía que las quería”, y desde entonces Yurena tiene dos familias “que es una , porque ya se conocen”, expone.

Se alegra, y mucho, de que el Gobierno de Canarias haya recuperado ese programa de acompañamiento a las familias, por el que, actualmente, 30 familias tratan de buscar sus orígenes. Por eso espera que su historia, “que los psicólogos llamaron ‘La buena estrella’ porque de pocos datos que tenían, ahora tengo una familia inmensa, con primos y tíos por conocer en Estados Unidos, Perú, etc.”, sirva como impulso para quienes en algún momento de su vida se enteran de que son adoptados "para que no se sientan solos" y además puedan buscar el origen de historia.

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