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De Cuenca a Barcelona a través de los lazos que unen a las dos ciudades

Más de 60.000 conquenses llegaron a Barcelona en los años 50 y 60 del siglo XX. Son muchos los lazos que unen a ambas ciudades, desde un simple poema que escribió Federico Muelas a la asentada Casa de Cuenca en Barcelona

Cuenca y Barcelona. /

En estas fechas en que todas las miradas están puestas en Cataluña, por las razones que todos conocemos, y para este programa de Páginas de mi Desván, José Vicente Ávila nos recuerda que en 1960 se fundó la Casa de Cuenca en Barcelona y que la actual se estrenó en octubre de 1967, por lo que cumple 50 años. Nos trae personajes de Cuenca en la ciudad Condal como Elpidio Lozano, presidente de la Audiencia Territorial, y Juan Ignacio Bermejo Gironés, secretario general del Ayuntamiento de Barcelona y primer pregonero de las fiestas de San Julián. Elvira Checa, de Beteta, compositora del pasodoble La Puerta Grande; la alternativa de Curro Fuentes en Barcelona a plaza llena, fútbol y balonmano... Catalanes en Cuenca: Rusiñol, Eugenio Dor's, Jaime Sierra, Pasqual Maragall; la calle de Cuenca en Barcelona y la de Barcelona en Cuenca y la poesía Soñar en Barcelona, de Federico Muelas.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

La Casa de Cuenca

Tras las migraciones de los años 50 y 60 se estima que a la ciudad de Barcelona y a su cinturón industrial pudieron llegar entre 60.000 y 70.000 conquenses. Esto propició que se pusiese en marcha la Casa de Cuenca en Barcelona. Fue en el año 1960, y por tanto la Casa de Cuenca tiene una vida de 57 años en la Barcelona cosmopolita y universal, que muchos conquenses encontraron muy distinta cuando allí se afincaron.

Con ocasión de los cincuenta años de la Casa de Cuenca, que se cumplieron el 22 de mayo de 2010, se contaban en un Boletín extraordinario los primeros pasos que se dieron para poner en marcha este centro de reunión de los conquenses emigrados. Según relataba el primer secretario de la junta directiva de la Casa de Cuenca, Valeriano Martínez Pérez, las primeras reuniones en enero de 1960 se celebraban en el bar Los Tarantos y en la Casa de Almería con el fin de poner en marcha el “Hogar Conquense”, y así el 22 de mayo de ese año se inauguró la Casa de Cuenca en un local de la calle Parlamento. Se aprobaron los estatutos y se oficializó, y tras una comida a escote se celebró un festival artístico. Se corrió la voz y fueron tantos los conquenses que se apuntaron, que hubo que buscar otro local en la calle Baja de San Pedro que fue inaugurada la nueva casa en la fecha del 28 de junio de 1960, con actos culturales y una verbena popular, que se repitió en la tarde-noche de San Pedro, nada menos que con seis acordeonistas. Se publicaba en Ofensiva que unos 800 conquenses habían participado en los actos y que los salones y terrazas se habían quedado pequeños. En la reseña, enviada por la Casa de Cuenca al periódico local, se decía que en esa primera celebración oficial el local se vio incapaz en algunos momentos para contener la avalancha de conquenses, asociados o no, que a él llegaron en busca de paisanos conocidos, y de un ambiente que recordase el de la tierra donde nacimos y nos criamos; se bailó cuanto se quiso, corrió el champán y otras bebidas refrescantes más modestas, se saboreó la típica coca catalana, muy propia de los días verbeneros. No hubo ni cohetes ni petardos, a los que los conquenses somos poco aficionados, pero sí hubo en abundancia música de acordeón, pues es el instrumento musical más extendido en nuestra provincia.

Reportaje sobre la Casa de Cuenca en barcelona publicado en El Día de Cuenca el 1 de abril de 2012. / Archivo José Vicente Ávila

Elvira Checa

Elvira Checa es una conquense de Beteta, que reside en Barcelona desde muy joven, y que es autora del pasodoble taurino La Puerta grande que se hizo popular cuando durante un tiempo fue la sintonía de la retransmisión de las corridas de toros por TVE. Elvira Checa ha compuesto un reciente pasodoble titulado Luz de Llanos para conmemorar el centenario de la plaza de Albacete. Decía en una ocasión Elvira que La Puerta Grandeestá dedicado a todos y cada uno de nosotros, pues todo el mundo en su trabajo quiere salir por la puerta grande. No es, y sí también, la puerta grande de los toreros, como es la nuestra, la de todos”.

Elvira Checa, cantante y compositora, autora del libro Piel de barro, suele desplazarse a Beteta, donde por cierto está enterrado su esposo, Luis María Gibert, que fue presidente de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña y cronista en Radio Hospitalet. De ese libro destacaba el escritor Fernando Claramunt que “Elvira Checa, a través de la exquisitez poética alaba y magnifica la voluntad del hombre en búsqueda de la verdad de su existencia, describiendo con maestría al hombre del campo, al que trabaja empapando su piel de sudor hasta convertirla en piel de barro”.

La compositora Elvira Checa, a la izquierda. / Del toro al infinito

Curro Fuentes en la Monumental

El torero conquense Curro Fuentes tomó la alternativa en la Monumental de Barcelona el 22 de mayo de 1972. La tarde fue triunfal para el torero de San Lorenzo de la Parrilla. “Recuerdo la crónica casi en telegrama, de aquella tarde de las diez orejas en la Monumental”, explica José Vicente Ávila que estuvo allí. “Sale el primero. Curro es investido como matador. Lo torea con gusto. Se le aplaude. Los tendidos se vienen abajo. Dos orejas. Primeras lágrimas de emoción en los conquenses. Se llega al sexto y se encienden las luces. ¡Qué espectáculo más hermoso! Curro se siente más torero que nunca. La música suena en su honor. Torea como los ángeles. Es el clamor. Una estocada. Dos orejas. Vuelta a hombros y salida por la puerta de los triunfos junto a Paco Camino y Miguelín. La emoción es indescriptible. Muchos conquenses lloran de alegría. Se lo quieren llevar a la Casa de Cuenca, pero queda lejos. Dos mil conquenses le aplauden en la salida por la Monumental”.

Esa misma tarde, Palomo Linares cortó dos orejas y rabo en Madrid y la noticia taurina de Barcelona se eclipsó en la prensa nacional, por ese rabo, pues han pasado 45 años y no se ha cortado otro.

Noticia de la alternativa de Curro Fuentes en la Gaceta Conquense. / Archivo José Vicente Ávila

Deporte entre Cuenca y Barcelona

El deporte también tiene muchas connotaciones entre Cuenca y Barcelona, en este caso más recientes, sobre todo con el balonmano, pues en este caso el Barcelona ya ha venido en muchas ocasiones a competir a Cuenca, de tú a tú, y al menos en una ocasión se le ganó en el Sargal en un memorable encuentro, ofrecido además por TVE. “Con José Luis Pinós estuve un par de veces en Barcelona y Granollers con el BM. Conquense”, apunta Ávila, “y en una de esas ocasiones la Casa de Cuenca ofreció una cena al equipo y acompañantes y en verdad que disfrutamos contemplando el apoyo que tenía el equipo en Barcelona. Ello también se pudo ver la temporada 2000-01 en la que la U.B. Conquense jugó en el Grupo III con bastantes equipos de Cataluña.

Cómo no recordar al ciclista de La Melgosa, Jaime Huélamo, que se hizo corredor en Cataluña.

El Carrer de Conca

Carrer de Conca en Barcelona. / Archivo José Vicente Ávila

El recuerdo permanente entre Cuenca y Barcelona está dos calles en sendas capitales. La calle de Cuenca en Barcelona debe estar rotulada desde aquellos primeros años de la Casa de Cuenca. Ahora el nombre está en catalán con la leyenda Carrer Conca. La calle de Barcelona en Cuenca, en el barrio del Paseo de San Antonio figura desde febrero de 1975, tras el acuerdo municipal.

Artistas

De su paso por Cuenca tenemos las pintura de Santiago Rusiñol, que disfrutó de Cuenca varios días en el verano de 1916; Eugenio D’Ors definió a Cuenca como “Bella durmiente del Bosque”; el pintor catalán Jaime Serra se afincó en nuestra ciudad durante veinte años, dejando una gran producción; el fotógrafo Francesc Catalá Roca recorrió la provincia con su vespa y dejó 111 fotografías en la Guía de Cuenca de González Ruano, editada en 1957 en Barcelona.

Conquenses en Cataluna

Son muchos, empezando por Óscar Pinar, que se iba a Girona a pintar. Cómo no hablar de Grau Santos entre Barcelona y Cuenca. Valeriano Martínez Pérez redactó los estatutos de la Casa de Cuenca con el mismo cariño que en 1928 escribió su libro“Postales Conquenses”, con fotos y dibujos suyos. Nuestro músico conquense más internacional, Theo Alcántara triunfó a lo grande dirigiendo la Opera “Colón” en el Liceo, en Barcelona’92. Ismael Barambio dejó su arte con su guitarra de diez cuerdas.

Federico Muelas

Federico Muelas formó parte del Jurado de Poesía Castellana de los Premios “Ciudad de Barcelona” durante varios años. Federico de Cuenca, además, obtuvo precisamente en 1967 la Englantina en los Juegos Florales de la Plaza de la Lana con un poema casi inédito titulado “Soñar en Barcelona”, que dice así:

Vengo en gigante zancada

soñando tu limpio mar,

el primor de tu danzar,

la ruta del Sol, pautada.

Vengo de la arrebujada

soledad de mi Castilla

y llegar quiero a tu orilla

que la espuma festonea

Y al suelo que cría y crea

tu paisana maravilla.

Quiero recibir de nuevo

–ritmo de vieja canción—

Barcelona, tu lección

que en alma y enfrente llevo.

Por ello en tus aguas bebo,

por ello beso tu tierra…

Desde la costa a la sierra

espumar quiero primores

y decirte los loores

que mi honrado pecho encierra.

Quiero el fragor del taller,

el rumor del huerto quiero,

y hasta el aire marinero

bien quisiera merecer.

Quiero a mi tierra volver

con tu inquietud por bandera

para decir al que espera

–y al que no quiere escuchar–:

Fui a Barcelona a soñar…

¡Me traje la Primavera!

Tierra abierta a todos

Barcelona para Cuenca y Cuenca para Barcelona. En 1986, diez años antes de que la ciudad fuese declarada Patrimonio de la Humanidad, el presidente de la Generalitat, el Honorable Pasqual Maragall, a la sazón alcalde de Barcelona, visitaba Cuenca un Martes Santo, y tras quedar sobrecogido por el silencio y el respeto de la procesión del Perdón, e impresionado por el paisaje conquense, me decía en una entrevista para La Gaceta Conquense: “Cuenca es una ciudad que se puede explicar por el mundo”.

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