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El Gobierno de Cantabria sostiene que "no hay motivo para la alerta" por la sequía

La falta de lluvías mantiene el pantano del Ebro con el volúmen "más bajo de las últimas diez temporadas", un 25,8 %

Vista del puente de Orzales sobre el pantano de Ebro. / ()

La sequía mantiene el pantano del Ebro en las cifras de volumen de agua "más bajas de las últimas diez temporadas", un 25,8 %, ya que 2017 está siendo un año con precipitaciones un 2 % menores a lo habitual, que hacen que el embalse cabecera del río más caudaloso de España esté "en estado de alerta".

Cuando sale el sol por Campoo -sobre las 8.30 en estas fechas- se contempla cómo los patos del pantano tienen menos espacio para nadar debido a la escasez de agua y una estampa de grietas en el suelo más propia de un 'western' que del verde ecosistema del Cantábrico.

Este embalse, uno de los tres de la comunidad y el más importante, ha perdido esta semana otros 2,4 hectómetros cúbicos. Una caída que, salvo que el cielo se tiña de gris y traiga consigo lluvia -cosa que, por el momento, se ve "improbable"- se prolongará al menos durante la primera mitad del otoño.

A pesar de estos datos, en el gobierno de Cantabria no hay preocupación. El ejecutivo regional asegura que es “normal” durante estas fechas que el embalse del Ebro esté a un 25 por ciento de su capacidad. Es momento de que la instalación comience a captar agua después de concluir el año Hidrológico el pasado mes de septiembre.

Eso sí, desde el ejecutivo esperan que la meteorología acompañe y el embalse se recupere. Aseguran que si continúa la sequía, que ha afectado a Cantabria en estas últimas semanas se tendrán que tomar otro tipo de medidas más drásticas.

“No estamos preocupados porque en la zona baja y media de Cantabria tenemos agua suficiente. La Autovía del Agua y los planes hidrológicos satisfacen las necesidades que tenemos, los únicos problemas han surgido en zonas altas durante el verano y se han resuelto puntualmente”, ha asegurado en la Cadena SER, Miguel Ángel Palacio, director general de Medio Ambiente.

No hay síntomas de alarma. Es lo que dice, Palacio, que admite, eso sí, que el problema viene de cara a Navidad. 2017 está siendo un año con precipitaciones un 2 % menores a lo habitual. Si se mantienen las condiciones metereológicas y el tiempo no acompaña de aquí a tres meses, fecha clave para la recuperación del embalse, sí que habría que activar otras acciones para evitar la escasez.

El pantano del Ebro, que se encuentra actualmente con un cuarto de su capacidad (25,8 %), supone un "quebradero de cabeza" para regantes y usuarios agrícolas de la zona que se aprovechan de su caudal, algo parecido a lo que sucede con el de La Cohilla (19,04 %), mientras que el del Alsa -ambos de la Cuenca del Cantábrico- están, al contrario de los otros dos, casi lleno (93,49 %).

Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) aseguran a Efe que la situación actual del embalse "no se debe sólo" a las escasas precipitaciones de este año, sino que el problema se viene arrastrando desde hace tiempo.

Las precipitaciones -tanto lluvias como nevadas- han sido "insuficientes", especialmente durante los meses llamados a ello (enero, febrero y marzo), lo que ha provocado que este año hidrológico -del 1 de octubre al 30 de septiembre- hayan empeorado todavía más las cifras de volumen del pantano.

En los cinco últimos años, tomando septiembre como referencia, el nivel del agua de este pantano ha pasado de superar los 400 de sus más de 500 hectómetros cúbicos de capacidad a llegar hasta menos de la mitad (139).

Esta es la octava peor cifra en los últimos 60 años para un septiembre, que suele ser uno de los más secos al coincidir con el fin del verano, y a su vez es, a priori, la etapa con menos lluvias del año.

Un dato que muestra la magnitud del problema es que desde hace quince años ha descendido el nivel medio de precipitaciones un 30 %. Si el clima "no acompaña", el pantano se vacía, como ha ocurrido en la última semana con una bajada de 2,38 hectómetros cúbicos.

El delegado de Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Cantabria, José Luis Arteche, señala a Efe que el año hidrológico que acaba de terminar ha sido "deficitario" en lluvias y que se han producido muchas diferencias entre el litoral, donde ha caído más agua, y el interior.

Además, Arteche adelanta que en los próximos diez días no se espera ninguna precipitación "reseñable", porque "el tiempo se presenta estable y no hay borrascas a la vista", aunque considera que el problema principal del estado de los embalses no reside en estas semanas, sino que se debe a lo que "no llovió ni nevó" a principios de año.

Para finales de octubre y noviembre, el responsable de la Aemet insiste en que la predicción meteorológica no da señales "claras ni positivas", aunque se cree "que puede ser un mes húmedo".

Mientras, algún habitante de los pueblos colindantes al pantano, como Patricia, destaca que pocas veces se había visto al pantano en estos niveles de agua tan bajos, y asegura que esto no es una mala noticia para todos, porque hay ganaderos a los que les beneficia la sequía ya que así "tienen más pasto para el ganado".

Otros más mayores, como el vecino de Monegro (Campoo de Yuso) Ángel Ruiz, quien ha vivido 62 otoños cerca del pantano, recuerda que no sucede nada parecido desde "principios de los 90", aunque aquella sequía arreció con más dureza que ésta, dejando al embalse con 63,65 hectómetros cúbicos.

Ruiz también rememora que por aquel entonces se podía pasar de lado a lado en algunos puntos del pantano, mientras que una hostelera de la zona del embalse se apresura a afirmar que hoy en día también es posible y que está bajando el nivel del agua "tres centímetros al día".

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