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CALLEJEANDO

El callejero de la Riuà

Las calles de la "Riuà" son testimonio de esta parte de nuestra historia que no hemos querido olvidar

Una de las consecuencias de la fatídica riada de 1957 fue el desvío del cauce del río Turia por el sur de la ciudad y la construcción de modernos polígonos de viviendas para acoger a los vecinos damnificados. Los nuevos barrios y calles nacidas a raíz de la catástrofe acogieron también un nuevo tipo de toponimia urbana, creado ex profeso para glorificar el nombre de las naciones, instituciones, pueblos y personalidades que habían ayudado a los valencianos en su particular guerra contra el barro. Hoy, aquellas calles de la “Riuà” siguen formando parte de nuestro nomenclátor  y son testimonio de esta parte de nuestra historia que no hemos querido olvidar.

 Toponimia en testimonio de gratitud       

De entre todos los pueblos y comunidades que se volcaron con la ciudad de Valencia en los días posteriores a la riada, destaca sobremanera el murciano, que bajo el lema “Murcia por Valencia” y desde los micrófonos de Radio Juventud de Murcia, logró movilizar a toda la sociedad en ayuda al pueblo valenciano. La solidaridad y cariño transmitido desde Murcia caló en Valencia y el Ayuntamiento quiso agradecer  el gesto de humanidad rotulando las calles de la ciudad con todo aquello que  recordase a nuestros vecinos del sur, en su memoria y homenaje.

Así, el primer polígono de viviendas del “Plan Riada” construido en Valencia fue bautizado con el nombre de Virgen de la Fuensanta, en honor a la patrona de Murcia, y la idea inicial era que todas las calles del barrio llevasen el nombre de las poblaciones murcianas más importantes. De esta manera se proyectó que las dos plazas y las siete calles de dicho barrio fueran rotuladas con los nombres de Murcia y Cartagena, las plazas  y las calles, con los de Lorca, Mula, Cieza, Caravaca, Yecla, Totana y Archena. Pero salvo la plaza de Murcia, que continua vigente en la Fuensanta, las demás poblaciones murcianas fueron nombrando distintas calles de nueva planta abiertas entonces en la ciudad.

El resto de callejero del nuevo barrio de La Fuensanta fue consagrado a otras figuras relevantes en la ayuda que recibió Valencia. Así, la colonia de españoles en México, que tanto se volcó con Valencia abriendo suscripciones de ayuda y el empresario hispano-mexicano Santiago Galas, fueron homenajeados rotulando una plaza y una calle del complejo de la Fuensanta. También el rey de Arabia Saudí, Saud Bin Abdelaziz y el general dominicano Rafael Trujillo fueron ofrendados con una calle en agradecimiento sus aportaciones numerarias personales. Posteriormente, el general Trujillo fue borrado del nomenclátor por el Ayuntamiento democrático de 1979, al ser considerado uno de los dictadores más sangrientos y tiranos de toda América.

Los Príncipes de Mónaco, Grace y Rainiero, que un año antes de la riada habían estado de luna de miel en la ciudad, donaron un millón de francos para la causa y también se encuentran representados en el callejero de La Fuensanta. Finalmente La Habana y la República Dominicana, como homenaje también a la solidaridad de estos pueblos con Valencia, fueron correspondidos con el nombre de una calle en aquel barrio.

Mención aparte merece la soprano valenciana Lucrecia Bori, que en aquellos momentos era miembro del consejo de dirección del Metropolitan Opera House de Nueva York y organizó un comité benéfico para recaudar ayudas entre la sociedad neoyorquina. Lucrecia Bori, junto a los hermanos Iturbi y un elenco de músicos españoles celebraron una velada en abril de 1958 en favor de Valencia y los beneficios fueron entregados  por ella misma en persona al Marqués del Turia. Su nombre, la calle de Lucrecia Bori, también luce hoy en día en el barrio de la Fuensanta.

Otras naciones, personalidades e instituciones que también se solidarizaron con el pueblo valenciano durante los días posteriores a la riada fueron de la misma manera correspondidas con su incursión en nuestro callejero. La avenida de Suecia se rotuló en gratitud por la eficaz  y generosa ayuda del pueblo sueco, mientras que a la Armada Española se le dedicó la plaza que hoy lleva su nombre por el impagable esfuerzo que supuso su actuación en la lucha contra el barro.

Puedes leerhttp://valentinatopofilia.wordpress.com/

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