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La guerra de las discotecas de Ibiza

Las escuchas telefónicas al Grupo Cursach ponen al decubierto los enfrentamientos de los empresarios de ocio de la isla

Imagen de una discoteca de la isla /

Los pinchazos telefónicos a los responsables del grupo Cursach, dentro de la investigación abierta sobre la supuesta corrupción en la Policía Local de Palma, ponen de manifiesto la guerra existente también entre los grandes locales de ocio nocturno de Ibiza, así como la alianza que entablaron los grupos Cursach y Matutes, frente a los propietarios de otras discotecas de la isla. Asimismo se pone de manifiesto también el papel que jugaba la Asociación de Salas de Fiesta de Baleares, que preside Jesús Sánchez en estos enfrentamientos.

En una conversación que mantuvieron en julio del año 2.015, el empresario Abel Matutes hijo y Bartolome Sbert, mano derecha de Cursach, Matutes se queja de que tienen “una inspección diaria” sobre los niveles de ruido en el Hotel Ushuaïa y afirma que la denuncia parte de una persona “que está pagada por los responsables de la discoteca Amnesia”. Asegura también que el propietario de este local tiene un listado de negocios que no puede cerrar, por lo que opta por presentar denuncias por prevaricación.

Matutes afirma textualmente que el alcalde de Sant Josep está “cagado, cagado,”.

Sbert le responde que desde la Asociación de Salas de Fiesta de Baleares no hay ninguna querella en marcha y que esto se lo puede comunicar al primer edil de Sant Josep. Le recalca que si alguien acude a los tribunales “no será nunca en nombre de la Patronal que preside Jesús Sánchez”.

 En esta misma conversación Matutes comunica que ayudarán a la Asociación de Salas de Fiesta de Balears, pero advierte de que “no se pueden fiar de alguna gente”, a lo que Sbert remacha diciendo que “este de Amnesia es de lo más peligroso de España”. También informa a Matutes de que le había reprochado al Presidente de esta asociación, Jesús Sánchez, que no le hubiera comunicado que los propietarios de los establecimientos de Ibiza que habían dejado la asociación de Salas de Fiesta de Balears habían vuelto, a lo que Sánchez respondió diciendo que "no formaban parte de la patronal, aunque estaban en negociaciones" . Sánchez le informó también de que no tenían intención “de presentar querellas en Ibiza” y que Matutes podía trasladar este mensaje al alcalde “con toda tranquilidad”, Según Sbert, el presidente de la Asociación dejó claro que “no tenían nada contra el Hotel Ushuaïa”.

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Cadena SER

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