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"Márcate un Puigdemont"

La firma de Pedro Brouhilet

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, afirmó este martes en el Parlamento catalán: "Asumo el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en Estado independiente en forma de república", pero ha planteado al Parlamento suspender unas semanas los efectos de una independencia para entrar en una etapa de diálogo.

Ese 'sí, pero no' ha disparado la imaginación de muchos. Y, en concreto, un bar de Barcelona está triunfando en las redes sociales por su imaginación. El usuario Sergi Llorens ha subido a Twitter el cartel que ese establecimiento ha colocado junto a su puerta: "¡Declaro que hoy todas las cervezas serán gratis! Pero queda en suspensión para poder dialogar con “la Damm", dice en referencia a la marca de esa bebida.

Seguro que ustedes han recibido en su móvil varios wasap irónicos refiriéndose al discurso del presidente catalán el martes pasado. La ironía, el buen humor es en ocasiones una buena arma para desdramatizar algunos acontecimientos.

Yo asistí perplejo a las declaraciones del presidente catalán y a la posterior firma que hicieron los parlamentarios en un salón. La verdad es que no entendía nada de lo que estaba pasando.

El problema es que en nuestra sociedad nuestros dirigentes toman decisiones que rizan el rizo. Y prácticamente nadie entendemos lo que nos quieren decir. En los últimos tiempos declaraciones sobre la crisis, la corrupción, los salarios, la educación, la sanidad… han estado en la línea el discurso del presidente catalán.

“Marcarse un Puigdemont” es lo que podemos hacer a veces todos cuando afirmamos una cosa y realizamos la contraria. También cuando lanzamos una acusación contra alguien y en seguida la retiramos. O cuando ponemos un castigo a un hijo que es imposible que realice.

En ocasiones decimos a una persona que tenemos que quedar con ella para cenar o charlar y sabemos que nunca lo haremos porque no nos apetece.

 Todos tenemos incongruencias. El problema es cuando hacemos de ella una verdad absoluta o rizamos el rizo para no expresar lo que queremos hacer.

 Necesitamos pensar, ser trasparentes con nosotros y con los demás, pensar porque hacemos las cosas, hacía donde queremos ir. Dar un paso atrás es un buen gesto para adquirir una visión del conjunto, mirar a lo lejos y reflexionar.

 A nivel personal uno tiene que tomarse sus tiempos para hacer una parada, descansar, marcarse un proyecto de vida…

 Yo me lo aplico a nivel personal. Ser sincero conmigo mismo para serlo con los demás. A nuestros dirigentes les pido lo mismo. Si lo hacemos somos construiremos una sociedad basada en la igualdad, el respeto y la libertad.

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Cadena SER

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