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Sequía: a falta de pacto, depuración y desalación

Regantes, gobierno central y autonómico coinciden en líneas generales en las soluciones inmediatas. Discrepan en la letra pequeña y en la "realidad" de los datos

Tierra seca /

La sequía estructural del sur de la Comunitat Valenciana se agrava este año con la sequía coyuntural de la España tradicionalmente húmeda. La cuenca del Segura, históricamente deficitaria, está en mínimos históricos, la del Júcar está en camino.

El presidente de los regantes de la Comunitat Valenciana, José Antonio Andújar, en declaraciones a la SER, ha explicado que la suma de ambas situaciones es un cóctel sin solución a corto plazo aunque sí a medio. Afirma que la solución está en manos de las administraciones.

Además de pedir a las confederaciones que tengan excedentes que los pongan a disposición del resto, afirma Andújar que todas las desaladoras deberían ponerse a funcionar ya a pleno rendimiento (y pone el acento en la de Torrevieja) y al tiempo exige más y mejor depuración. Que se depure toda el agua que utilizamos en condiciones para poder regar con ella. Y eso debe hacerse rápido porque en enero el sur de la Comunitat precisa 18 hectómetros cúbicos de agua.

Si no se hace así, advierte Andújar, podrían llegar esas restricciones al consumo de boca con las que ha amagado esta semana el gobierno español para el año que viene si no llueve.

Los políticos

Por su parte, el Delegado del Gobierno Juan Carlos Moragues, confía en que esa amenaza no llegue a consumarse. En todo caso, y además de insistir en la necesidad de alcanzar con el resto de fuerzas políticas, especialmente con el Psoe, un gran pacto del agua. Y hasta entonces afirma que el gobierno de Rajoy ya trabaja en la línea propuesta por los regantes: que se depura y desala cada vez más agua porque, es textual, cualquier gota es sagrada.

Y la consellera Elena Cebrián, en declaraciones a la Ser, dice que ojalá. Que ojalá lo que dice el Delegado fuera cierto. Si bien coincide en el planteamiento: es necesario un gran pacto del agua, no lo hace en la letra pequeña. No se tiene en cuenta el cambio climático.

La actual planificación se cerró en falso y condenó a las cuencas mediterráneas a una sequía estructural y las medidas de las que presume Moragues son una verdad a medias: el gobierno fomenta la sobreexplotación de acuíferos y presume de fomentar la desalación pero lo bien cierto es que las desaladoras no acaban de arrancar y la depuración sigue siendo una asignatura pendiente.

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