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A Río Revuelto

Difícil es quedar en el debate de la calle el tema central de informativos y tertulias, el tema de banderas y colores.

Vivo con la auténtica preocupación por  todo lo que apenas vemos, apenas percibimos, por el atolondramiento que nos causa tanta saturación en el monotema de la supuesta independencia de cataluña. Me sorprende que estemos practicamente pasivos ante el problema del cambio climático, los incendios intencionados o no, que calcinan miles de hectáreas de pulmón ambiental cobrándose incluso vidas humanas, las lluvias torrenciales tan pocos frecuentes en nuestra latitud e incluso la llegada de algunos huracanes a las costas del norte de la península y el aviso de los expertos en esta materia, de que todos estos fenómenos van a ir a más por el calentamiento de los océanos, pero eso casi ni es tema de conversación ni mucho menos de preocupación ciudadana

El monotema también está falto de reflexión sobre el principio de solidaridad y cooperación entre los pueblos, de la diversidad como riqueza común, de la vuelta atrás en la misión y modelo de lo que es y puede ser España en los próximos decenios.

Debates eternamente aplazados en los que lo que más importa, los ciudadanos, especialmente los más necesitados, ni cuentan ni parecen que vayan a contar en el futuro.

Ahora es difícil decir donde está uno, ahora hay españoles, catalanes, vascos, gallegos y también hay super catalanes, y muchos super españoles.

Ya decía Rajoy como verbo premonitorio: "Mucho español y más español". Espero y deseo que esta crisis institucional abierta gracias a la sinrazón y a la falta de altura política por unos y por otros, se resuelva democráticamente lo antes posible y podamos volver a la reflexión sobre lo que nos afecta, ahora y en el futuro. Con mente abierta, diálogo y sobretodo, mucho sentido de la responsabilidad

 

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