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Javier Malla

‘No dedicaré mi firma a Cataluña’

Así que hoy no esperen que les hable de la firma del documento de independencia de Cataluña por parte de sus diputados que me recordó a la firma de los estatutos de una peña para la Feria de Algecira

Firma Javier Malla, "No dedicaré mi firma a Cataluña"

La verdad es que llevo varios días pensando que mi Firma de la SER de hoy no iba a dedicarla al culebrón de Cataluña y, por supuesto, no lo voy a hacer. Así que no voy a entrar en la guerra Puigdemont/Rajoy por saber quién la tiene más grande (la poca vergüenza, me refiero) ni tampoco me detendré en ese referéndum del 1 de octubre que me recordó enteramente a aquellos días de cachondeo en el colegio de La Bajadilla en los que elegíamos por sufragio al delegado de la clase.

Así que hoy no esperen que les hable de la firma del documento de independencia de Cataluña por parte de sus diputados que me recordó a la firma de los estatutos de una peña para la Feria de Algeciras, ni tampoco que me refiera a la languidez, la pena, la tristeza y la oscuridad de esos representantes de la comunidad autónoma catalana que llevan ya meses y meses llorando por las televisiones de medio mundo.

No esperen que mi firma de la SER la dedique a los Mozos de Escuadra, ni siquiera porque en mi barrio ya hayamos cambiado la expresión “te mueves menos que un cuadro” por la de “te mueves menos que un mozo de escuadra”. No seré yo el que opine que el jefe de los mozos tiene menos vergüenza que el gato de una fonda y que el vicepresidente ese de expresión distraída está directamente sacado de Torrente 5.

Este espacio es mi Firma y tengo claro que no la voy a dedicar a los catalanes por mucho que el Senado esté dispuesto a tragarse otra vez el discurso infumable de Puigdemont, aunque pensándolo bien tampoco está mal que en cuarenta años los senadores se reúnan para hacer algo y ganarse la dieta.

Por supuesto, tampoco voy a dar mi opinión sobre la actitud de Guardiola que se ha convertido en el mayor independentista en diferido, ni en la provocación constante de Piqué, que ya con Shakira tiene lo suyo la criatura.

Aunque yo, desde nuestro Sur del Sur, lo tengo clarísimo y dejaba a los catalanes con rentas similares a Andalucía, Extremadura y Galicia y devolvía al resto de la sociedad española las dádivas que en estos cuarenta años se les han dado para tenerlos contentos. Y, una vez que la pela no sea la protagonista de todo este entuerto, sentarnos a hablar de banderas y de sentimientos. Igual a esas alturas ya no tendrían interés ni en seguir adoctrinando en contra de la bandera de todos. En el fondo, estos nuevos independentistas no son más que un puñado de catetos de boina calada hasta las cejas.

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