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¿El fin del urogallo cantábrico?

El viceconsejero de Medio Ambiente asturiano reconoce que su pervivencia en el medio natural “está comprometida” y pide la creación de un banco genético

La población de urogallos continúa descendiendo /

Que la situación del Urogallo Cantábrico es crítica resulta obvio desde hace décadas; que no se ha conseguido, a pesar de los esfuerzos realizados, recuperar el número de ejemplares, también. Lo cierto es que el futuro de esta ave en los montes de la cordillera cada vez está más comprometido. Ayer, el viceconsejero de Medio Ambiente del gobierno regional, en su comparecencia en la comisión de infraestructuras y medio ambiente de la Junta General, llegó a decir que, a día de hoy, la situación del urogallo en el medio natural está claramente comprometida. Benigno Fernández Fano añadió que solicitará al ministerio la creación de un banco genético a través de un ejemplar vivo.

La historia del urogallo en estas tierras está plagada de desdichas desde tiempos remotos. El final de la última glaciación pilló a traspiés a parte de la población de modo que, mientras que casi todos sus parientes viven más al norte, en tierras más frías, algunos de ellos se quedaron en la península ibérica. Desde entonces han sido perseguidos y cazados, por lo legal y de manera furtiva. No fue declarada especie protegida hasta 1986 y aparece en la lista de especies en extinción desde 2005. En la actualidad, la estimación que hacen los especialistas es que su número no sobrepasa, en la actualidad, los 500 ejemplares adultos, divididos en varios grupos que habitan los montes más meridionales de la región.

Los mismos especialistas no tienen clara aun la causa de esta constante recesión de la especie, aunque la constante mengua de su hábitat ha de ser un factor decisivo en ello. Mario Quevedo, profesor del área de ecología del departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo ha coordinado un estudio en el que se descarta que su declive pueda deberse a una falta de intercambio genético, ya que se ha podido constatar que se produce los suficientes cruces entre varios grupos de tal manera que se garantiza la diversidad genética. El profesor Quevedo explica que no cabe hacerse otra interpretación. La situación es crítica, más teniendo en cuenta que sabemos muy poco sobre los urogallo: “Sería necesario conocer la causa de su declive para saber si hemos llegado ya a un punto de no retorno”, nos dice. A falta de otras pruebas, lo único claro es que la especie tiene un problema reproductivo, falta entonces establecer las causas, algo en lo que continúan trabajando los científicos.

Respecto a la propuesta, avanzada por el viceconsejero en la Junta General del Principado, de solicitar la creación de una banco genético, Mario Quevedo no cree que sea la mejor solución: “Ya se está trabajando en la cría de urogallos en cautividad, hay que centrarse en `preservar animales en el medio natural, esa debe ser la prioridad”.

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