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"Haría hogueras de reguetón, pero después recuerdo que también se quemaron discos de Elvis"

Mikel Erentxun recuerda los tiempos de Duncan Dhu y analiza sin tapujos el momento actual de la música

La mañana del domingo ha comenzado con un viaje en el tiempo que nos ha llevado directamente a los años 80. Concretamente, a los años en los que Duncan Dhu se convirtió en el grupo de referencia para muchos españoles.

Recuerda con cariño esa época Mikel Erentxun, que confiesa que Duncan Dhu nació en la facultad de arquitectura "casi por casualidad, nunca pensamos en hacernos famosos o vivir de la música. Sin darnos cuenta, un día nos vimos viviendo de la música".

Una época, la de los años 80, en la que reconoce que "se nos fue mucho la pinza, tanto en la manera de vestir como en lo musical, pero el paso del tiempo ha demostrado que se hicieron cosas interesantes".

Ha pasado el tiempo y confiesa haber sufrido una crisis: "Al cumplir los 30, pensaba que me moría". Despúes, ha ido descubriendo que "con 40 se vive mejor que con 30" y no ha vuelto a sufrir ni una sola crisis más: "Soy un viejoven".

No mira al pasado con nostalgia, aunque en lo músical sigue oponiendo cierta resistencia: "Sigo grabando en analógico. Es el sistema con el que me crié. No grabo en digital, que es como graba todo el mundo y reduce mucho los presupuestos. El problema es que ahora puede grabar un disco cualquiera, porque corrige todo y todo suena igual. Es frío. Me agarro al analógico porque es más auténtico y me gusta más cómo suena. Mi eterna lucha con la discográfica es cómo grabar el disco. Me preguntan para qué tanto esfuerzo si nadie lo va a apreciar. Mi respuesta es que lo aprecio yo"

En este sentido, y parándose a comentar cómo es el panorama actual, señala que "estamos en una sociedad de consumo muy rápido, todo funciona a una velocidad de vértigo. Me da mucha pena, lo veo en mis hijos. Todo se consume de otra manera. Me da pena porque todo se ha banalizado mucho, no se valora el trabajo que hay detrás de las cosas".

Incluso, arrancó las risas de los asistentes al asegurar que "debería haber una policía musical contra el mal gusto. Yo sería inspector. Lo que escucha mi hija debería estar prohibido, es horrible. Pero recuerdo que se quemaron discos de Elvis. Yo haría hogueras de reguetón, pero hay que convivir con ello".

Comparte que sigue emocionándose con Sonrisas y lágrimas, que su colección de chupas de cuero es inabarcable y que sigue utilizando "una tele de tubo" para ver Juego de Tronos, pero sobre todo le enorgullece el hecho de que después de 32 años no ha habido uno solo que no haya dado un concierto. Se siente en forma, aunque los 80 ya vayan quedando un poco lejos.

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