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CurioSERando: "Flamencos no, gracias"

¿Por qué se protegen unas especies más que otras? ¿Por su contribución al equilibrio del ecosistema? ¿Por su belleza? Ho proponemos el sentido crítico sobre las acciones para la protección de la naturaleza, o la recuperación de entornos naturales

Todos somos conscientes de los desastres medioambientales que pueden producir especies exóticas, como el cangrejo de río americano, el mejillón cebra o el visón americano. Incluso especies propias del terreno, como los conejos o el caso de los topillos en Castilla y León. Hoy vamos a hablar del primero de los temas “polémicos” en curioSERando, en un intento de proponer a los oyentes herramientas que les sirvan para tener sentido crítico sobre las acciones que el hombre tiene para la protección de la naturaleza, o la recuperación de entornos naturales

¿En qué nos basamos para proteger la naturaleza?

Pues sin duda alguna, el hombre tiende a proteger especies de plantas y animales considerados como “bonitos”. En un término acuñado en 1993, se protege a “La Mega Fauna heroica”. Son animales grandes, llamativos y considerados como bonitos los que se protegen, dejando (casi) siempre de lado a especies más pequeñas y menos vistosas. Águilas imperiales, flamencos, linces u osos… todos animales que conocemos a cuál más bonito... incluso el buitre leonado. ¿Por qué en lugar de a ellos no se protege a especies endémicas de escarabajos peloteros que hacen una función básica en el ecosistema? Son muchos los factores: esfuerzo investigador, económico… pero sobre todo se tiene en cuenta que un flamenco es visualmente mucho más espectacular que un escarabajo que modela las heces de una vaca o que un hongo que crece sobre restos de madera en descomposición. El problema de esto es que es una valoración subjetiva.

¿Qué modelo de naturaleza queremos en los humedales manchegos?

La Veguilla / Pablo Pichaco

Lamentablemente queremos en el caso de las lagunas, lo más parecido a Ruidera o esas lagunas que nos aparecen en los libros de texto: mucho verde, mucho azul, patos, águilas, peces y conejos jugando con algún zorrillo. Es normal escuchar a alguien que pasa por la laguna de las Yeguas en verano, cuando está seca, decir el “ay qué pena, que está seca”, e incluso hasta se ha oído decir que las lagunas de Villafranca están secas por un complot de aviones que nos están fumigando a saber qué. La Mancha Húmeda en general y mucho de los humedales de Alcázar en particular son un conjunto de lagunas salinas con poca profundidad que han de secarse en verano y llenarse en otoño y primavera. Las adaptaciones de los seres que las habitan son específicas para ello. Y esta adaptación con el paso de los años ha provocado la aparición de especies nuevas y únicas en el mundo. El problema surge cuando no es el paisaje típico de un humedal idílico que vemos en los libros de texto o en otras zonas del país.

¿Qué impacto puede tener un flamenco sobre un humedal manchego?

Flamenco / Fernando Rayo

Los flamencos son aves consideradas como ingenieras de los ecosistemas, al igual que los castores, que hacen sus diques. En su caso, se alimentan filtrando los sedimentos que quedan en el fondo de las lagunas con cierta salinidad, marismas, deltas, etc. Tienen un pico con una especie de estructura a modo de sifón que se encarga de esta filtración. Para acelerar el proceso, remueven los fondos zapateando a la vez que filtran (como si imitasen un baile flamenco). Esto que puede ser en teoría inofensivo, es un perfecto desastre para la comunidad de plantas acuáticas que existen en nuestras lagunas. Si no las arrancan, impiden que se asienten en el fondo, y si lo hacen, la turbidez que se provoca al mover los sedimentos, hace que a las plantas no le llegue la luz adecuada para hacer la fotosíntesis y tienden a desaparecer. En lugar de ellas, van a empezar a proliferar una serie de algas y bacterias que forman esos típicos mocos verdes que se ven en muchas aguas estancadas. Crean un tapiz sobre la superficie y la luz deja de pasar al fondo de la laguna. El resultado, ausencia de oxígeno y comienzan a proliferar bacterias no deseadas: las que producen toxina botulínica (el botulismo es una enfermedad que puede provocar desastres ambientales severísimos), o las que producen malos olores (el olor a huevos podridos es producto de estas condiciones de ausencia de oxígeno). Todo lo que se cuenta es producido por la modificación del ecosistema, aunque no siempre la culpa es del flamenco.

¿Qué puede provocar una población de cigüeñas estables en la zona?

Cigüeña / Cadena SER

No sólo cigüeñas, también las gaviotas. No es sostenible una población estable de 2000 cigüeñas porque han de seguir sus ciclos migratorios. Y no es achacable únicamente al cambio climático. Hay un refrán que dice “Por San Blas, las cigüeñas verás”. Muchos anfibios y reptiles recuperan sus poblaciones cuando las cigüeñas están en África. De hecho, un pequeño grupo de cigüeñas es capaz de hacer desaparecer una población de sapos parteros en cuestión de dos horas (tal y como nos cuentan algunos investigadores del CSIC). Los vertederos son una fuente de comida para ellas, y el clima es cada vez más benigno. El resultado es que las cigüeñas de mayor edad ya no migran y se alteran todos los ciclos vitales. Por eso algunos defendemos que las cigüeñas, si vienen de París, que por favor se queden allí unos meses más.

¿Qué hacemos con estas aves en Alcázar?

Evidentemente, un análisis donde se tengan en cuenta más factores. Podemos poner dos ejemplos en Ciudad Real de lagunas con aportes de aguas depuradas Navaseca en Daimiel y La Veguilla en Alcázar. En el caso de Alcázar La Veguilla fue un vertedero durante décadas y se ha transformado en un humedal con una extraordinaria riqueza de aves, incluidos los flamencos. No es una laguna manchega al uso porque es algo artificial. Sin embargo, es un sitio espectacular para que la gente se relaje, pasee y los aficionados a las aves hagan fotos y consuman en Alcázar. El problema viene cuando se aporta agua a otras lagunas para que lleguen flamencos, como en el caso de la laguna del Camino de Villafranca. Esto provoca cambios que no son deseables, manteniendo e incluso aumentando los gravísimos problemas de contaminación que tiene esta laguna. Por eso, somos muchos los que sostenemos que la conservación de hábitats ha de centrarse no sólo en especies concretas e ir a lo multidisciplinar.

Observación de aves en La Veguilla / Pablo Pichaco



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