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‘El síndrome de Peter Pan’

El conocido como síndrome de Peter Pan se suele asociar a las personas adultas que viven como si negaran su condición de adulto

El conocido como síndrome de Peter Pan se suele asociar a las personas adultas que viven como si negaran su condición de adulto. La persona que lo padece ha quedado ligada a determinados puntos de fijación, cuenta con escasa capacidad de espera, tiene conductas de limitaciones para asumir las responsabilidades que le corresponden. Aunque pueden mostrar una actitud adulta por su experiencia de vida, quieren canalizar sus frustraciones adoptando posturas de intransigencia, esperando que otros adultos le puedan resolver los problemas a los que tiene que enfrentarse.

A los diagnosticados con este síndrome, cuando sufren presiones de grupo, el miedo al rechazo los lleva a actuar impulsados por un deseo de aceptación, donde llegan a comprometer su integridad y sus valores éticos, con la sola intención de ser aceptados por el grupo. Cuando las cosas no salen como quieren, pueden actuar violentamente, de forma arrogante hacia las personas que no han hecho lo que ellos querían, sin ninguna posibilidad de enfrentarse a la realidad adulta, sin analizar los errores cometidos que permitan tomar las acciones para cambiar la situación, sencillamente porque no se sienten capaces, al no haber evolucionado en su desarrollo, por estar acostumbrados a que otros puedan solucionarle los problemas que se le presentan y los que él mismo ha provocado. Todo ello ante la ineficacia e ineptitud de su comportamiento, suelen terminar con una huida hacia delante, quitándose literalmente de en medio.

Pues bien, este síndrome parece que se está extendiendo en el mundo de la política. Observamos cómo muchos jóvenes políticos de hoy confunden los términos, perdiendo el sentido común de los problemas, no tratando de verlos como realmente se presentan, sino como ellos quieren que sea, es decir, distorsionando la realidad y no llamando a las cosas por su nombre (pongo un ejemplo, se encarcela a quien comete un delito por saltarse la ley, pero algunos hablan de presos políticos). Esto también es lo que parece que le ha sucedido al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, un mandatario que ha demostrado ser inmaduro, sin ninguna posibilidad de crecimiento en su condición de político, puesto al frente de un proyecto muy ambicioso y agresivo, que a medida que le han ido surgiendo los problemas, se ha ido enredando cada vez más en los suyos propios, motivados por este síndrome de Peter Pan que le impedía resolverlos, cuando los demás, los que le habían puesto ahí en el centro de la diana, sus papás que él creía que podían haberle resuelto los problemas, no han podido o no han querido hacerlo y han dejado al “niño grande” sin posibilidad de decisión propia adecuada, porque no era capaz al no haber crecido como adulto político, involucrando a mucha gente en su lucha y en sus decisiones erróneas, para intentar que otros le resolvieran el problema, pero terminando por huir al extranjero, porque ya no tenía otra salida, confirmando de esta manera en mi opinión, que realmente se trataba de un individuo que no ha crecido políticamente, afectado por una especie de síndrome de Peter Pan político.

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