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Protocolos antiacoso ¡ya!

El comentario de Ana Mellado

Ayer hemos conocido que un profesor de la Universidad Complutense de Madrid ha sido sancionado con 9 meses de suspensión de empleo y sueldo por la denuncia de seis estudiantes por acoso sexual. Aun sin conocer el alcance y las proporciones de dicho acoso, este tipo de sanciones siempre me parecen insuficientes. En mi opinión este profesor, si los hechos son demostrados, debería quedar inhabilitado para la enseñanza de por vida.

Pero no es éste el objeto de mi comentario. Me he fijado en esta noticia porque según contaban ayer la Cadena Ser y otros medios, las víctimas cursaron su denuncia ante la Unidad de Igualdad de la Universidad, que desencadenó la activación por parte del campus de su protocolo antiacoso, el cual para empezar, prestó un servicio de atención psicológica a las estudiantes.

De entrada, me alegra enormemente que implanten estos protocolos en las universidades. La Complutense no es la única que dispone de esta herramienta. Muchos otros centros educativos ya han aprobado los suyos. Pero sería interesante saber cuántos de los potenciales destinatarios conocen su existencia.

Si cambiamos de ámbito, y a raíz de los casos de esta naturaleza destapados en Hollywood en las últimas semanas, yo me pregunto cuántas empresas disponen de estos procedimientos para luchar contra el acoso sexual, e insisto, cuántos trabajadores saben que pueden ser atendidos y apoyados llegado el caso. Hagan ustedes el ejercicio, ¿pueden responder en su caso personal?

Y es que todavía estamos a años luz de combatir estás situaciones de forma efectiva. La ley debería obligar a las empresas a implantar estos sistemas y además se debería informar a los empleados sobre su aplicación en los centros de trabajo para cerrar el círculo. No hay excusas, no puede haberlas.

Sabemos que el acoso sexual en el ámbito laboral viene acompañado en la mayoría de los casos de amenazas, coacciones o intimidación, lo que provoca el temor de las víctimas a denunciar. Algo que se agrava en periodos de crisis como el que hemos atravesado y del que aún no hemos salido, cuando conservar el empleo se convierte en la prioridad de muchas personas.

De ahí la importancia de concienciar, educar e informar, para que ninguna de estas situaciones permanezca en la sombra, para que ningún acosador quede sin castigo, para acabar de una vez por todas con cualquier tipo de acoso.

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Cadena SER

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