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De copas por Palencia

El comentario de Juan Francisco Rojo

Empezaré pidiéndoles que beban con moderación. Dicho el consejo, les pregunto: ¿qué pensarían ustedes si les dijera que en Palencia se sirven copas con una calidad que nada tiene que envidiar a otras provincias más grandes y, a priori, con más fama? Sí, hoy voy a ser frívolo, que para eso es viernes. Tranquilos los cerriles de mente que hoy no me meto con vosotros. Tomaos una copa a mi salud. Eso sí, os la pagáis de vuestro bolsillo.

En Palencia hay buenos locales de copas. Muy buenos, diría yo. También los hay malos, claro. Pero eso pasa en Palencia, en Londres y en Tegucigalpa. Lo de las copas es un pretexto para reprochar que en demasiadas ocasiones denostamos lo nuestro para luego quedarnos boquiabiertos con lo de fuera. Y eso, no siempre es justo. En Palencia hay profesionales de la hostelería que hacen auténticas virguerías con las copas y que son capaces de satisfacer los paladares más selectos, más sibaritas, ganando premios nacionales e internacionales en concursos de cócteles y combinados. Y no lo apreciamos. Seguimos pensando que los mejores están en otros lugares. Y eso nos pasa con otros sectores. Nada más lejos de la realidad.

Si sigo con el tema de las copas, me acuerdo de Jordi o Guillermo, ambos en un establecimiento de los que marcan tendencia en la ciudad. Sus cócteles y combinados son delicias reconocidas en los certámenes más prestigiosos. Bebidas elaboradas, hechas con mimo y cariño que dejan muy alto el pabellón palentino. Por no recordar que en Palencia tenemos el bar con más ginebras del mundo. Estos hosteleros, otro que ha hecho que su local sea un referente en materia de conciertos y alguno más, hacen un esfuerzo ímprobo por dinamizar la noche palentina; muchas veces demasiado lánguida. Y en ocasiones somos tan papanatas, que no distinguimos lo que tenemos a un palmo de las narices.

Por eso las redes sociales muchas veces me dan asco. Ahí se agazapa un ejército de amargados, algunos con pseudónimo. Que cargan contra hosteleros, comerciantes y todo lo que se les ponga por delante. Vaya, prometí ser frívolo y ya me estoy calentando. Hoy quería hablar de copas. Sólo de eso. Tomando algunas en otras ciudades que se jactan de ser cosmopolitas, he llegado a añorar a Jordi, a Guillermo y a otros que me han servido combinados excelentes sin salir de Palencia. Gente como ellos son los que hacen de su oficio un auténtico arte.

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