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Clases en los pasillos en un colegio de Getafe

La falta de espacio en el CEIP Miguel de Cervantes, uno de los centros donde las obras no se completaron en verano, obliga a impartir música y religión en los pasillos

Imagen aérea de las obras inacabadas en el colegio /

Es la primera vez que van a cole pero es como si tuvieran dos. Al que van cada mañana en autobús y al que vuelven para comer, que es donde tienen plaza pero no caben. Cerca de un centenar de niños de dos y tres años, que han comenzado este curso 1º de Infantil en el CEIP Miguel de Cervantes de Getafe, se desplazan cada día en una ruta escolar a otro centro de la localidad. Van allí a clase y vuelve para la comida pero muchos no aguantan el camino. "Se suelen dormir algunos en la ruta, llegan y no quieren comer y les trastoca todas sus rutinas habituales", explica Javier Torres, portavoz del AMPA del centro.

Que coman a su hora es importante. Son los primeros en pasar al turno de comedor, que no existe como tal. Usan el aula polivalente, sin cocina, para dar los menús que llegan cada día al centro. Si el autobús se retrasa, o los más pequeños se duermen y no quieren comer, los más mayores, que en este colegio son de 1º y 2º de Primaria (6 y 7 años) no empiezan su turno hasta las tres y media de la tarde. "El problema que tenemos es la capacidad de ese aula reconvertida", se lamenta Javier.

El comedor fue una de las promesas incumplidas en las obras de ampliación del centro paralizadas en verano. Tampoco se levantaron las seis aulas comprometidas por la Consejería de Educación. Ni la pista cubierta. La consecuencia es que no hay espacio suficiente en las clases y este curso hay dos materias, música y religión, que se están impartiendo en el pasillo del colegio. "En una especie de hall que hay delante de la puerta del despacho. Es un hueco donde juntan seis o siete mesas y agrupan a todos los niños del centro en religión; en el caso de música, cada grupo acude a esta parte del cole cuando le toca", explica Javier. El año pasado la situación era ya parecida: entonces, piscomotricidad se daba en los pasillos mientras que religión se impartían en el suelo del comedor. Ahora, psicomotricidad se ha eliminado de educación infantil. Los niños de 4 y 5 años carecen de esta asignatura que para el AMPA es fundamental en el desarrollo psicomotor de los más pequeños.

Hay más problemas de espacio que denuncian las familias: el aula de usos múltiples es una clase de primaria y la sala de profesores se ha reconvertido en una clase más. Es decir, que los docentes también se las ingenian en este centro para encontrar su espacio. La Consejería de Educación asume que es una situación incómoda "provocada por el incumplimiento de la empresa". Según explica un portavoz del gobierno regional, "con las nueve aulas que hay en el centro se pueden llevar a cabo las clases de música y religión en las propias clases mediante la organización del horario aunque la dirección del centro, dentro de su autonomía, ha organizado espacios para esas clases fuera de las aulas". Este mismo portavoz explica que la piscomotrocidad se puede hacer de manera temporal en el mismo aula.

La Comunidad de Madrid ha sancionado a la empresa (JOCA) que dejó la obras de este centro sin acabar que, además, es reincidente. También dejó sin acabar los trabajos en otro centro de Arroyomolinos. La Consejería de Educación la ha sancionado y dentro de los daños y perjuicios que debe pagar se le imputa la ruta escolar que lleva a los alumnos de Infantil al centro al que han sido desplazados.

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