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La costumbre de mirar hacia otro lado

El comentario de Beatriz Álvarez

Hoy me he despertado con numerosos palentinos, sobre todo políticos, que han compartido a través de redes sociales y puesto el grito en el cielo tras conocerse que el pasado mes de octubre Cataluña perdió 1.259 autónomos debido al procés. Un dato sin duda escalofriante que debería preocuparnos a todos. Sin embargo, cuando hace apenas unos días la Asociación de Trabajadores Autónomos, ATA, en rueda de prensa daba el dato que en Palencia en lo que llevábamos de año se habían perdido un total de 147 autónomos casi ninguno dijo nada ni lo compartió en redes.

Claro está que si comparamos los datos de forma fría la cantidad de autónomos perdidos en Palencia pudiera resultar insignificante, pero si comparamos el tejido industrial y comercial con que cuenta Cataluña y con el que cuenta nuestra provincia, esos 147 de Palencia podrían suponer, así a groso modo, que Cataluña hubiera perdido más de 10.000.

Esta sangría de autónomos, de comercios cerrados, de pequeñas empresas que se van a pique llevamos viéndola desde hace ya demasiado tiempo, pero mientras tanto los nuestros prefieren mirar a Cataluña que ahora es lo que está en todas partes.

Es muy bonito eso de cambiar los nombres, de americanizarlos, de hablar de emprendedores y no de empresarios porque ahora suena mal, de sesiones de coworking, de coaching y demás bobadas y de resaltar las cifras menos malas porque favorecen a mi partido pero no hacer nada por adelantarse al desastre. Aquí tenemos la mala costumbre del y tú más y así lo resolvemos todo.

Lo de los autónomos y el comercio puede aplicarse al cierre de Velilla, algo que se sabía hace años y que tarde o temprano tenía que llegar pero que han preferido mirar hacia otro lado hasta que el desastre ha llegado.

O el casi nulo control de las conducciones del gas puestas de manifiesto durante la celebración del juicio por la explosión de gas de Gaspar Arroyo que no dejó a los que allí estábamos asombrados y asustados.

Estamos en manos de las multinacionales, ellas son las que parecen marcar el ritmo en todo y mientras, los pequeños inversores, los pequeños empresarios y quienes luchan por salir adelante parecen no preocupar a casi nadie. Pero claro, es que interesa más el corte de pelo de Puigdemont que lo que ocurre al palentino de a pie… Pero tranquilos que eso sólo hasta dentro de unos meses que en 2019 ya tenemos elecciones y empiezan las prisas.

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