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"Alberto es un hombre frío que no mostró arrepentimiento por matar a Saray"

El abogado de la familia de Saray, la joven universitaria que fue presuntamente asesinada por su vecino después de que le recriminara que hacía ruido, afirma que la adicción de Alberto a los videojuegos que alega la defensa es "absurda".

Alberto Montesdeoca se sienta en el banquillo acusado de asesinar a su vecina Saray con una cizalla después de que ésta le recriminara que hacía ruido.

En el momento de los hechos, Saray tenía 20 años, era estudiante de Relaciones Laborales y se había trasladado hasta Gran Canaria desde La Palma para acudir a la Universidad. Alberto, acudía al mismo centro que ella pero cursaba Ingeniería informática y tenía 18 años cuando la asesinó. Eran sus padres los propietarios del piso donde residía Saray en la calle Pérez del Toro de la capital grancanaria con una compañera de clase y desde el que la joven se quejaba por los continuos ruidos que profesaba Alberto mientras jugaba a videojuegos, y que le impedían estudiar.

Sin embargo, un 27 de octubre de hace dos años, Saray le recriminó a Alberto una vez más que bajara el volumen de su consola porque necesitaba prepararse para un examen. Harto, el joven cogió una herramienta de jardinería de su padre, subió al piso de arriba y mató con más de una decena de golpes a la estudiante nada más abrirle la puerta. Luego, regresó a su casa y ocultó el arma y la ropa ensangrentada en un maletín con un candado que entregó a un amigo. Sin embargo, una hora más tarde la compañera de piso de Saray encontró su cadáver al volver a casa y pidió ayuda a su vecino. El presunto autor de la muerte de la joven llamó a emergencias. Ocultó la autoría del crimen a la Policía durante dos semanas, pero acorralado por la Policía, confesó el asesinato al derrumbarse en una declaración en comisaría.

La defensa de Alberto, que pide para él la libre absolución, alega que el joven sufrió enajenación mental producida por una adicción a los videojuegos con los que se pasaba hora e incluso días jugando. Algo que descartan los forenses y también el abogado de la familia, Ignacio Pastor, quien pide para él 25 años de cárcel por ensañamiento y alevosía, cinco más que la Fiscalía.

Pastor asegura que esa adicción no es posible, que Alberto "simplemente jugaba bastante" como hacen otros jóvenes y "éstos no llegan a matar a nadie". Por ello, el letrado afirma que basar la estrategia de la defensa en que el presunto asesino "estuviera pasando un mono" es inconsistente. Además, insiste en que el perfil del estudiante de Informática es el de "un hombre frío, sin empatía, con gran facilidad para perder los nervios, y que no mostró ningún arrepentimiento".

Durante el juicio se han escuchado también a los Policías que se hicieron cargo de la investigación del asesinato de Saray. Los agentes, que siguieron a Alberto los días después del crimen, aseguran que acudió a un festival de manga y que incluso llegó a disfrazarse tomándose fotos como uno más.

El juicio quedará visto para sentencia el jueves 16 de noviembre.

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