Dani Obregón: "Aprender una copla de Paco Alba es como descubrir un truco de magia"

La reconocida voz del carnaval homenejea al Brujo recordando a los Pancho Albachi y sus Mamarrachis

Dani Obregón y Pablo Gallardo cantando por Paco Alba un pasodoble de 'Los Pancho Albachi y sus Mamarrachis' /

En 1961, tras haber triunfado con Los pajeros y haber estrenado la modalidad de la comparsa, Paco Alba sacó Los Pancho Albachi y sus Mamarrachi.  Obtuvo un tercer premio. El éxito de su anterior agrupación había hecho que estuviese muchos meses en Madrid y no tuviese todo el tiempo acostumbrado para dedicárselo a su nueva agrupación. Con todo, esta comparsa dejó una música deliciosa, un tipo de mexicano muy conseguido y letras muy emblemáticas, entre ellas, 'Como Cádiz, mano'. Es el pasodoble que ha escogido Dani Obregón para recordar al Brujo. "Es una letra que me ha marcado. Los pasodobles de Paco Alba siempre me han marcado", asegura.

Para Dani Obregón, mítico puntajurado en las agrupaciones de Jesús Bienvenido, aunque ausente en los últimos años por motivos laborales, Paco Alba es "el origen, la fuente, el amestro". Admite que empezó a engancharse al carnaval en los tiempos de Soplos de vida o A fuego vivo de Antonio Martín. Pero al incorporarse a los concursos de antologías de la peña Macías Rete tuvo que empezar a aprenderse las coplas de El Brujo. "Aprender los pasodobles de Paco Alba es como descubrir un truco de magia", sostiene.

 Dani Obregón habla de la "sencillez compleja" de Paco Alba, porque, aunque muchos años después, sus coplas parecen puras y simples, son, a la vez, complejas y difíciles de cantar, aunque de forma natural. Lo suscribe el guitarrista Pablo Gallardo que le acompaña. "Siempre se habla de la sencillez de Paco Alba pero algunos de sus pasodobles tienen unos cambios de tono muy raro, aunque asumidos de forma muy natural. Ahora mismo, sólo Jesús Bienvenido hace cosas como ésas".

COMO CÁDIZ MANO (Los Pancho Albachi y sus Mamarrachis, 1961)

Cómo Cádiz hermano

no hay tierra más linda

se lo aseguramos

estos mejicanos

del barrio La Viña.

Mas para enterarse

y ver sus hechizos

hay que aclimatarse

comiendo caballas,

morenas y erizos.

Tener su cañita

con sus aparejos

su buena barquita

saber los pesqueros

y tener afición.

Aguantar marea

sólo con su caña

sin otra compaña

que un buen botellón.

Y alueguito al regresar

con las cañas en balancín

y su sabrosa "fritá"

ustedes se sienten feliz.

Por eso puedo decir

con toda seguridad

que aquí sabemos vivir

con gusto y con paladar.

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