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La restauración de la iglesia de San José deja al descubierto dos impactos de la Guerra Civil

Las obras en la Iglesia de San José, en el número 43 de la calle Alcalá, han puesto de manifiesto los impactos que el edificio sufrió durante la Guerra Civil

Cúpula de la glesia de San José en la que se ven los efectos de uno de los proyectiles de la Guerra Civil española /

Herida durante casi 8 décadas sin que nadie se percatase. Una inspección, una sorpresa, una noticia. Parece la premisa de una novela, pero es una historia que nos traslada a solo unos cientos de metros de la Cadena SER, a la calle Alcalá, nº 43.

“La iglesia de San José ahora, cómo veis, es muy oscura ya que sufrió un incendio. La Guerra Civil española pasó también por aquí. Esto durante una época fue también un almacén y cuando hemos empezado la restauración, aunque era un tema que la transmisión oral ya había constatado, hemos encontrado al levantar los paños de la cubierta los impactos de unos proyectiles”.

El arquitecto muestra el hueco que dejó el otro proyectil / JAVIER JIMÉNEZ BAS

Así lo explica Ignacio de la Vega Jiménez, arquitecto de esta obra financiada por la Comunidad de Madrid y el  Arzobispado y que tiene un presupuesto de medio millón de euros. Lo que comenzó como una rutinaria restauración de la cubierta culminó con un descubrimiento. La Guerra Civil había dejado su huella en lo más alto del edificio sin que nadie se percatara de ello durante décadas.

Para verlo subimos por unos andamios, a más de 25 metros del suelo. Andamios que constituyen en si toda una obra: tardaron tres semanas en levantarse.

Pese a la dimensión del andamiaje en la iglesia de San José se sigue dando misa / JAVIER JIMÉNEZ BAS

"Los impactos atravesaron la cúpula y cayeron en el suelo del altar, al menos uno se sabe que cayó en el altar mayor, y no llegó a explosionar y se retiró”, nos cuenta Ignacio.

Afortunadamente no explotaron en este edificio declarado bien de interés cultural. No es para menos sus muros llevan la firma del maestro del barroco, Pedro de Ribera, arquitecto también del Puente de Toledo o el Conde Duque. Pero si importante es el continente, también lo es el contenido.

“Tiene pues un valor histórico impresionante, no solo a nivel del edificio sino por las pinturas murales que tiene, que son de Luis González de Velázquez”, apunta el arquitecto.

Las pinturas deberán seguir esperando para ser restauradas / JAVIER JIMÉNEZ BAS

Pero esos murales, que también necesitan ser restaurados, deberán seguir esperando un tiempo para recobrar su esplendor. El presupuesto, dicen, no da para más. "Ahora estamos centrados en la parte superior, pero queremos entrar y restaurar el interior", señala Paloma Sobrini, directora Geneneral de Patrimonio de la Comunidad de Madrid.

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