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Personas de Cuenca más que centenarias, que lo fueron y lo son

Entre la lista de los centenarios está el tío Linete que desayunaba cazalla o María Villaescusa que de joven dio a luz estando ella sola mientras trabajaba en el campo

Recordamos la vida de algunas de las personas que más años han vivido en Cuenca. /

La que podemos considerar actualmente como “la persona más centenaria de Cuenca” es María Herranz Herranz, de Cañamares, con 107 años, que está en un centro residencial de Cuenca. Esta semana en Páginas de mi desván, José Vicente Ávila nos trae nombres de personas nacidas en la provincia o que se afincaron aquí que fueron protagonistas por su longevidad.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Julia Ocampos Meneses

Nuestra primera protagonista es Julia Ocampos Meneses, que fue noticia en abril de 1953, cuando tenía 112 años, por la situación de indigencia en la que vivía en Puebla de Almenara, localidad a la que llegó en 1916, como maestra sustituta de Primera Enseñanza. “Doña Julia”, como se le conocía por los puebleños, ejerció como maestra de esta localidad conquense durante 36 años. Con anterioridad había estado como maestra interina en su pueblo natal, Alia, en la provincia de Cáceres, donde nació en 1841. Esta cacereña enconquensada, que era soltera, se quedó a vivir en Puebla de Almenara tras terminar su carrera, pues se había ganado el cariño de las gentes puebleñas, y además no tenía familia.

En la noticia que publicaba Ofensiva en abril de 1953 se titulaba como “El caso de Julia Ocampo, que cuenta con 112 años” y “se pide ayuda para ella”. En la reseña se publicaba que “esta longevidad tan excepcional se da en doña Julia” que “tiene sus facultades intelectuales íntegras, así como sus sentidos”, excepto el oído, “pues está muy sorda”. Explicaba el corresponsal que doña Julia “anda apoyada con su bastón y dice que tiene cien años”, pero explica el colaborador del periódico que en su título profesional de maestra figuraba con 41 años de edad el 26 de julio de 1882, que fue cuando hizo la reválida de maestra superior en la Escuela Normal de Badajoz, con nota de sobresaliente. Informa de que no disfruta de jubilación no tiene familia alguna, estando en la mayor indigencia, y por ello se encuentra a merced de la caridad de varias personas de Puebla de Almenara, que se encargan de darle de comer, repartiéndose esta obligación en los siete días de la semana.

Adrián Fernández, ‘el Herrero’

También era vecino de Puebla de Almenara, “el Herrero” que pasó de los cien años.

Artículo sobre Adrián, el Herrero, en Gaceta Conquense. / Archivo José Vicente Ávila.

Se trata de Adrián Fernández Martínez quien el 5 de marzo de 1988 cumplió 102 años, y de ello se hacía eco Gaceta Conquense, dado que para celebrar ese cumpleaños el Ayuntamiento le hizo un sencillo y emotivo homenaje entregándole una placa y dejando un recuerdo para la posteridad, pues con asistencia de la mayoría de los vecinos, Adrián plantó un árbol delante de la iglesia de Puebla de Almenara. Recordando sus tiempos de herrero, se acercó hasta la fragua junto al alcalde Paco Moreno y vecinos, dando unos golpes al yunque y demostrando cómo había que errar a las caballerías.

Teresa Gayarre Ripalda

Teresa Gayarre Ripalda se encontraba en la Residencia de Ancianos “Los Molinos” de Mota del Cuervo, donde el 1 de abril cumplió los 110 años, pero falleció el 9 de julio pasado. Esta señora, nacida en Sos del Rey Católico, vivió casi toda su vida en Madrid, y residió en Mota del Cuervo desde que cumplió el centenario, pues una de sus hijas se casó con un moteño. En abril pasado, tras cumplir los 110 años, el Ayuntamiento aragonés le mandó una felicitación a la soriense Teresa, en la que resaltaba que “además de otros méritos de vida que ella habrá procurado y los estupendos cuidados que le dispensan en la Residencia moteña, estarán sin duda los que tengan que ver con su raíz y genealogía aragonesa y su nacimiento en la Villa de Sos”.

El tío Linete

El tío Linete vivió más de 108 años. Nació en Vega del Codorno, cuando esta localidad pertenecía a Tragacete, a quien dedicamos en su día un espacio en Páginas de mi Desván, junto a “el confinado de Valdemeca”. Se llamaba Lino Sánchez García, “el de los Migueletes”, quien el 24 de septiembre de 1960 había cumplido 108 años, lo que era todo un récord en esos años.

El tío Linete en 1960. / Abc

Conocido como “El tío Linete”, nacido en la Vega el 23 de septiembre de 1852, el día que cumplió los 108 años se desayunó una copa de cazalla de la sierra y un vaso de leche de cabra; la comida la había realizado en compañía de su hija mayor, de 73 años; de cuatro nietos, siete bisnietos y un tataranieto. El tío Linete, que seguía cortando leña, había montado a lo largo de su vida dos veces en automóvil y ninguna en tren. El diario Abc, con el título “En Tragacete un hombre ha cumplido 108 años”, le dedicaba nada menos que una página en la que aparecía en una foto junto a un secretario de la Embajada norteamericana, que al verlo en un viaje a la Serranía, no dudó en retratarse junto a este peculiar personaje, que aparecía vestido con el atuendo típico de la Sierra. El artículo en el periódico nacional lo firmaba nada menos que el escritor y poeta Gabino Alejandro Carriedo.

Eusebia Martínez Melero

Eusebia Martínez Melero murió con 106 años en Saelices pero vivió muchos años en Puebla de Almenara, y por tanto conoció a Doña Julia, la maestra de los 112 años.

Noticia de la muerte de Eusebia Martínez en 1971 en Diario de Cuenca. / Archivo de José Vicente Ávila

Eusebia Martínez Melero nació en Saelices en 1865 y en sus años mozos solía ir andando con cierta frecuencia a poblaciones cercanas como Almonacid del Marquesado y Puebla de Almenara, que por carretera son 14 y 16 kilómetros, respectivamente, acortando por caminos y senderos. Doña Eusebia, que fijó su residencia en la Puebla, por su matrimonio, conoció a 26 nietos, 35 bisnietos y un tataranieto, y a lo largo de su vida no padeció casi ninguna enfermedad. A sus 106 años hacía vida normal, le gustaban la costura y sobre todo andar, mientras las piernas le aguantasen y nunca utilizó gafas. En las Navidades de 1970 se trasladó a Saelices para pasar un tiempo con una de sus hijas, falleciendo el 8 de febrero de 1971.

María Villaescusa Martínez

De Saelices tenemos otra abuela centenaria: María Villaescusa Martínez, casi coetánea con su paisana Eusebia. Nacieron con un año de diferencia, ésta después, en 1866.

Muchos centenarios habían trabajado toda su vida en el campo. / Domingo Sánchez, 'Lunes'

María Villaescusa fue noticia de forma un tanto curiosa un 5 de diciembre de 1968, cuando en el diario Abc aparecía este sumario en la sección de crónicas nacionales: “Una vecina de Valencia, nacida en Saelices (Cuenca), espera en perfecta salud cumplir ciento tres años en marzo venidero”. La crónica desde Cuenca la firmaba Martín Álvarez Chirveches, quien en la introducción citaba al tío Linete, y ya de paso contaba aspectos ciertamente curiosos de la vida de esta saeliceña que residía en Valencia con su familia. Había tenido nada menos que catorce hijos. Esta mujer que tenía 102 años en 1968, había trabajado en la alfarería, en la yesería y como carbonera, además de las faenas agrícolas en las que no había distinción entre hombre y mujer. Ya mocita, buena parte de su juventud la pasó en Madrid, donde conoció paseando a la Reina Isabel II. Como ejemplo de su fortaleza y templanza, se contaba en la reseña que estando trabajando en el campo nació uno de sus hijos estando sola, y sin ayuda dio a luz; cogió a su hijo en brazos y se puso en camino hasta el pueblo.

Rosa Martínez

Tenemos otra “abuela de Cuenca”, que estaba como una rosa, con sus 107 años en la década de los ochenta. En 1983 Rosa Martínez era la abuela de Cuenca, pues el 30 de agosto de ese año cumplió 107 años. Residía en el Hospital de Santiago y el Diario de Cuenca se hizo eco de la noticia. Doña Rosa se acordaba de que cumplía los años, pero no de cuántos tenía. Comentaba: “Estoy muy tonta. Ya no me acuerdo de nada de lo del día. Vivo como cuando era chica”. Al preguntarle que de dónde era, contestaba que “de un pueblo de al lado”, pero no estaba segura si era de Vllar de Olalla o de Villar del Maestre. Le llevaron un ramo de flores por su 107 cumpleaños y les dijo a las hermanas que se lo pusieran a la Virgen. “Rosa Martínez, está perdiendo la memoria, pero nunca pierde la sonrisa”, terminaba reflexionando la nota periodística.

María Herranz

Otro de los pueblos de Cuenca con mayor número de octogenarios es la serrana localidad de Cañamares. De allí tenemos el dato de María Herranz, de 107 años de edad cumplidos en mayo pasado. María Herranz Herranz, y varios de sus paisanos centenarios ya fallecidos, como bien recogía Ignacio Bermejo Sanz en un interesante y trabajado artículo titulado “El agua bendita del Escabas”, publicado en El Día Digital el 11 de mayo de 2016, aludiendo que el día 13 iba a cumplir 106 años. En este 2017 ha cumplido los 107 y se encuentra en una residencia de Cuenca. María Herranz Herranz, nacida en Fuertescusa, y afincada en Cañamares, por su matrimonio con Genaro Bermejo, era posiblemente la mujer conquense de más edad”, apuntaba Bermejo, e incluso citaba la proeza del Tío Linete de La Vega, que había llegado a los 108 años.

Carmen Román

Otro caso de avanzada edad fue el de Carmen Román que falleció en Cuenca cuando estaba a punto de cumplir los 104 años. Conocida en el mundo nazareno como “Carmen, la sastra”, nacida en el barrio de San Antón en 1913, falleció el pasado 6 de mayo con 103 años, faltando muy pocos días para cumplir los 104, el día de San Isidro. Hermana entre otras Hermandades del Cristo de la Agonía y de Jesús Amarrado, se dedicó por entero a coser túnicas, capuces, cordones, muñecas nazarenas y otras numerosas prendas.

Otros centenarios

Pero si antes hemos hablado de la longevidad de vecinos de Cañamares, no podemos olvidar a El Pozuelo, un pueblo serrano que no llega a 60 habitantes, que en septiembre de 2014 homenajeó a sus tres ancianos centenarios, a los que la alcaldesa Alicia Silvestre entregó unas placas de cerámica de Adrián Navarro: Basilia, con 104 años; Regina, que tenía 105 años, y Julián Monte, camino entonces de cumplir 101.

Julián Monte en su casa de El Pozuelo en enero de 2016. / Paco Auñón

Quedan en el tintero algunos nombres como los de Isabel Mujeriego Castellano, nacida en Mota en 1912; Julia Tejeda Guillén, de Cardenete, o Lorenza Benitez Torrijos, de Torubia del Castillo, que pasaron con creces los cien años. Para todos, nuestro recuerdo.

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