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OPINIÓN

De puentes, carreteras y motivos para presumir

Hoy por Hoy Soria

El Puente de la Constitución y la Inmaculada Concepción, en el que nos encontramos inmersos, suele marcar el inicio ‘oficioso’ de las fiestas navideñas. Aunque incluso con semanas de antelación, ya convivimos con total naturalidad con turrones, polvorones, mazapanes y demás viandas tradicionales de estas fechas, así como con los anuncios de perfumes, juguetes y, cómo no, de la Lotería, qué les vamos a contar aquí en Soria. Pero también con las campañas de Tráfico. Y esto es algo que, hasta cierto punto, me molesta.

Entiéndanme bien, por favor. Nada tengo en contra de que se incrementen los controles en las carreteras, Dios me libre, y que la Guardia Civil esté más pendiente del cumplimiento de las normas en aras de velar por nuestra seguridad en los desplazamientos. Ni me inoportuna que nos recuerden el uso del cinturón de seguridad, el cumplir con las velocidades establecidas, no consumir alcohol o drogas al volante, ni usar el móvil mientras conducimos. Todo correcto.

Pero, y ¿el adecuado estado de las propias carreteras? ¿Acaso no debería el Gobierno, además de recordarnos nuestra responsabilidad como conductores, cumplir también con ofrecer vías en condiciones, asfaltadas, minimizando peligros y acortando también los tiempos de viaje? Y me refiero obviamente a la N-122, la que nos lleva a Valladolid, la que, debería ser ya en parte Autovía del Duero, que de tal sólo tiene tres tramos, los correspondientes a las circunvalaciones de El Burgo de Osma y, más reciente, de Aranda de Duero, además del curioso caso del trazado entre Tudela de Duero y Valladolid: que está limitado a 100 kms/h. (siendo una autovía de dos carriles) y que curiosamente es uno de los tramos con más accidentes de las carreteras regionales.

Y no me olvido de la A-15, todavía esperando que, diez años después de su apertura, de una vez por todas podamos disfrutarla con el firme en buen estado, sin cortes, ni baches ni desvíos con rotondas que alargan a más de dos horas llegar a Madrid. Y, encima, sin alternativas: pocos servicios de autobús (tanto a Valladolid como a Madrid) y esa odisea intermitente que es el tren Soria-Madrid, en el que no me quiero entretener, porque no acabaríamos.

Pero claro, en Soria al Gobierno parece que se le ha perdido poco, Castilla y León, en general le pilla a desmano. Pero también a la propia Junta Soria le pilla mal. Cansados estamos todos, ustedes y yo, de recordar proyectos pendientes y eternos, que se van a hacer pero no, que se hacen pero no se terminan, que se terminan pero no se desarrollan…

Y mientras tanto, como buenos numantinos, desde Soria seguimos peleando para tener motivos de optimismo y para presumir de nuestra provincia. Y además, recientes y en diversos ámbitos. En primer lugar, con agradecimiento a la Junta (al César lo que es del César), con el Primer Concurso Internacional de Cocina con Trufa, que ha puesto a Soria en el mapa gastronómico una vez más, sobrepasando las fronteras provinciales, regionales y nacionales. En segundo lugar, el Numancia, y no es que quiera barrer hacia mi terruño del deporte, porque el Real Madrid inaugurará el 2018 en Los Pajaritos en la Copa del Rey, devolviendo a la primera plana mediática al club soriano. Y, por último, y no menos importante, el atractivo turístico, que se demuestra con el constante incremento de visitantes, en festivos, puentes o fines de semana, consolidando a Soria como destino de interior. Así, la Gastronomía, el Deporte y nuestro Patrimonio Cultural y Medio Ambiental siguen siendo el flotador de la provincia y motivos de alegría y orgullo. Que no todo va a ser malo.

Y volviendo al principio de mi reflexión… Cuidado y atención en la carretera estos días. Y de pronto, en este puente.

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