Cuenca, una postal navideña con el recuerdo de añejos villancicos populares

El grupo Tiruraina recupera para el espacio ‘Páginas de mi desván’ el villancico al gobernador y una versión muy conquense de ‘Hacia el portal’ que las rondas cantaban por las calles de Cuenca

Ilustración sobre la Navidad en Cuenca. /

Tiruraina, con Herminio Carrillo a la cabeza, recuperan e interpretan en directo dos villancicos populares conquenses. Los hermanos Paco y Andrés Lázaro Torres, ambos músicos y del barrio de San Antón en la capital, nos recuerdan sus andanzas de juventud con las rondas y parrandas navideñas. Y todo esto enmarcado en el paisaje de postal navideña de Cuenca que nos ha retratado José Vicente Ávila en ‘Páginas de mi desván’ en Hoy por Hoy Cuenca.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Cuenca es como un Belén Viviente permanente, a través de la fisonomía de la Cuenca Alta arracimada a sus Hoces y de sus barrios de añeja antigüedad como San Antón y Tiradores. Navidad y Pasión se representan en el Casco Histórico a través de un paisaje tan singular como natural y, al mismo tiempo, pintoresco. Cada rincón es como un christma navideño que alcanza su máximo esplendor cuando la nieve se suma a esta belleza innata de la Cuenca navideña, que tiene sus sonidos propios en los añejos villancicos.

Es la propuesta que nos trae esta semana prenavideña José Vicente Ávila con la presencia excepcional de algunos músicos conquenses que nos han recordado villancicos de antaño por las calles y barrios de la ciudad, junto a otras melodías populares de la década de los sesenta. Nos ha acompañado Herminio Carrillo con algunos componentes de Tiruraina, para evocar algunos villancicos del “Orfeón Benéfico”, uno de ellos que se cantaba nada menos que “al señor gobernador”. Además, hemos charlado por teléfono con los hermanos Andrés y Paco Lázaro Torres, vecinos que fueron de San Antón, que residen en Barcelona y Torrejón de Ardoz, respectivamente, y ambos son músicos en activo, Andrés en Barcelona, con la Rondalla de la Federación de Castilla-La Mancha en Barcelona y Paco en Torrejón de Ardoz, con su Orquesta Encantada, que tiene la fiesta asegurada.

José Vicente Ávila, Herminio Carrillo, Hipólito, Paco Auñón y Germán en el estudio de SER Cuenca. / Cadena SER

Villancico del gobernador

Al señor gobernador, “de esta noble ciudad”, se le cantaba un villancico, lo mismo que se le cantaba al alcalde y al presidente de la Diputación, para felicitarle las pascuas. Eran las famosas parrandas de la Casa de Beneficencia, vestidos los músicos con sus chaquetillas blancas y portando unas genuinas y grandes zambombas, además de los indispensables instrumentos de la Banda de Música Provincial, como eran el bombo, los platillos y la caja, y los peculiares hierrecillos, que eran un triángulo de acero y unas castañuelas con mango. Herminio Carrillo y Tiruraina han recuperado e interpretado en directo este villancico, que incluso aún siguen cantando en la subdelegación del Gobierno.

Parranda del Orfeón Benéfico en 1967. / Archivo de José Vicente Ávila

Cuenca navideña

Podíamos hablar de aquella Cuenca de blanco y negro, con menos luces coloristas, pero no cabe duda, de que la propia ciudad de Cuenca, ayer y hoy, vista desde cualquier punto, de manera especial desde el Cerro del Socorro, es un gigantesco christma navideño. Dejó un grabado el famoso Manuel Aristizábal de un Misterio bajo las mismas Casas Colgadas y las rocas que parecen sujetar toda la pared colgada en el abismo entre hiedras y jardineras. En el grabado de Aristizábal, los nazarenos en hileras –como los chopos que cantara Federico— adoran al Niño, que como bien escribiese Agapito Salamanca en su Villancico de Cuenca, había nacido en la Torre de Mangana, y los conquenses han ido a cantarle una nana. Pero rememorando esos villancicos del “Orfeón benéfico”, de la parranda, Tiruraina y la voz de Herminio han rescatado también aquel villancico que era como el pasacalle de la parranda, titulado “Hacia el portal”, con acento conquense.

Parranda del Orfeón Benéfico en 1951. / Pascual

Postal de Navidad

En muchos belenes de la ciudad, desde hace ya tiempo, el paisaje conquense es el motivo principal, y además con una fiel reproducción, tanto de la monumentalidad desaparecida, me refiero por ejemplo el puente de San Pablo de piedra, como a otros edificios desaparecidos, como al paisaje del último siglo. Pero San Antón tiene un brillo belenístico especial. En su artículo “Campanitas de plata” el escritor conquense Andrés Gallardo escribía por Navidad: Alguna vez me ha sorprendido el anochecer del día de Nochebuena viniendo de pueblos del sur de la provincia y me he parado para contemplar dichosamente la maravillosa perspectiva de Cuenca, llena de luces de colores. Y siempre me he creído ante un monumental Belén. Y sin apurar demasiado mi fantasía creo ver en el ojo luminoso del monumento del Cerro del Socorro, la Estrella de los Reyes Magos, la del Escudo de Cuenca, que vienen cabalgando por ignorados caminos sierra adelante. Y todo el conjunto belenístico, con su cueva santa, en el Barrio de San Antón y la ribera del Júcar”.

Barrio de San Marín nevado. / Texeda

El repertorio pictórico conquense es como un amplio muestrario de christmas navideños. Numerosos, pintores, fotógrafos y sobre todo dibujantes, como José María Cañas, como claro ejemplo, dejaron una serie de christmas que son imperecederos y que cobran fuerza cada Navidad. La postal de Cuenca es ya de por sí como una felicitación navideña, con nieve, con los oros del otoño, la desnudez arbórea invernal o el verdor de la primavera. Cuenca es como un gigantesco Belén desde cualquier parte; las casitas de hortelanos de la hoz, con el humo de sus chimeneas, y algún jamelgo pastando que aún queda, y el Huécar que “baja contento” en el romance de Gerardo Diego, nos muestran esas estampas que vamos viendo en las distintas muestras belenísticas, que han tenido su mejor representación en el Gran Belén de Diputación, que durante veinticinco años ha montado la Asociación de Belenistas de Cuenca, y que este año vamos a echar mucho de menos.

Un Belén, por cierto, que podría montarse en algún edificio de la capital o de la provincia, para tenerlo todo el año instalado como lugar de contemplación, pues el problema que se ha suscitado es el de montar y desmontar.

Recuerdos navideños

José Vicente recuerda de su niñez “un belén flotante en el Júcar, contemplado desde el Puente de San Antón, con el marco de la Cuenca Alta como fondo”. “Flotaban en el río las grandes figuras del Misterio y la Torre de Mangana, de estilo árabe, era como un castillete del belén, con sus jardines colgantes babilónicos en las laderas del Júcar. O aquel belén-chabola en lo que siempre se conoció como la plaza de Cánovas, hoy Plaza de la Constitución, con el Pastor de las Huesas adorando al Niño. Era el belén de aquella Cuenca de blanco y negro, con los guardias de la circulación dirigiendo el poco tráfico con su casco blanco, y paquetes de regalos bajo sus pies dejados por los conductores. Y esas parrandas con las vistosas zambombas y grupos de jóvenes con panderetas y botes de tomate haciendo ruido para pedir el aguinaldo”.

“El día 24 nos daban el aguinaldo cómo comida. Aquellos nos parecían como el mejor manjar. Además de un plato de sopa, que por estar caliente ya estaba buena, nos daban un bollo azucarado en forma de pan redondo; una hermosa naranja, cacahuetes sin sal, higos secos, dos o tres figuras de mazapán, fruta escarchada, un pedazo de turrón de Alicante y un par de polvorones. Vamos, que no te lo comías para que no se gastase y contemplarlo, porque si lo empezabas ya sabías que se iba a terminar. Y no sé cómo nos llegaban los cigarros ideales que fumábamos a escondidas entre toses. Por San Antón cantaban que “en el campo de La Fuensanta / ha nacido una amapola / por eso la Balompédica / se está quedando en la cola…”

Ilustración navideña de Cuenca. / José María Cañas.

“Quedan para el recuerdo Ismael Martínez y su rondalla, Aurelio y tantos músicos que mantuvieron la tradición de los villancicos en la calle, además de otros grupos ocasionales, y cómo no, “Tiruraina” con Herminio Carrillo a la cabeza, en estos últimos años, que hoy nos han visitado rememorando aquellos villancicos del Orfeón Benéfico. Y sobre todo nos queda la Cuenca navideña como postal para felicitarles a todos ustedes las Navidades y desearles un Próspero Año Nuevo”.

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