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Expertos advierten del riesgo de “usar la tecnología como niñera de los hijos”

Las fechas navideñas, en las que los escolares disfrutan de vacaciones, mutiplican el riesgo de que se aíslen en compañía de sus dispositivos tecnológicos y redes sociales. Muchos de ellos, además, habrán recibido o recibirán como regalo un smartphone, tablet, ordenador o aparatos similares conectados a Internet.

Según los datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), el acceso de los menores españoles a internet es "generalizado": el 30% de los menores de 10 años usa internet, un porcentaje que sube al 79% a los 13 años y a más del 90% a los 15. La mitad de los menores españoles usa las redes sociales.

Con la extensión de este hábito se está produciendo un incremento importante de las situaciones de riesgo o problemas vinculados al uso de dispositivos conectados a Internet. Muchas de ellas llegan a las consultas de los profesionales de la salud.

“Todavía no es una cosa muy frecuente que haya alguna consulta específicamente relacionada con este tema” explica Javier Goti, psiquiatra de IMQ-AMSA. “Lo que sí es verdad”, añade, “es que hay un incremento importante de problemas asociados”.

Según Goti, que un chaval abuse o use inadecuadamente las tecnologías de la información puede ser síntoma de problemas más graves. Por eso, cuando a su consulta llega un caso de este tipo, “lo primero que hay que hacer es una evaluación con la familia, con el chico, para saber hasta qué punto lo que perciben los padres es patológico o no; o si debajo subyacen otro tipo de problemas, que les hacen más vulnerables al uso de las tecnologías y a su mal uso”.

Irritabilidad sin Internet

¿Cuáles son los síntomas a los que deben estar atentos los padres y madres ante una posible conducta adictiva? “Cuando el uso interfiere en rutinas del chaval”, asegura el psiquiatra de IMQ-AMSA. “Puede ser algo tan sencillo como el sueño, las notas o la alimentación, pero también el distanciamiento de actividades que formaban parte de su vida. Empieza a haber irritabilidad, malestar vinculado a poder o no estar conectado o participando en actividades vinculadas a las redes”, explica. En otras ocasiones más graves, los progenitores pueden pillar a los chicos engañándoles respecto a su uso de las tecnologías, un gasto desmedido en ellas o el acceso a contenido inadecuado.

Consejos para los padres

En caso de que aparezcan estos síntomas o de duda, los profesionales pueden ayudar a las familias a abordar estos problemas y enseñarles a prevenirlos.

Como estrategia de prevención, Goti establece un paralelismo con los hábitos alimentarios. “Los padres educan a sus hijos en los hábitos alimentarios, en una dieta saludable…La web es algo parecido. Hay una dieta digital, que los padres tienen que saber administrar, decidiendo a qué etapas del desarrollo le conviene qué nivel de exposición. De alguna manera, tienen que sugerir unos nutrientes, unos contenidos adecuados”.

Goti advierte de las consecuencias de una práctica paternal cada vez más común. “Es poco sensato, circunstancias que desgraciadamente observamos, que las tecnologías acaban convirtiéndose en la niñera del niño o cómo se sobredimensiona el papel didáctico que tienen determinadas aplicaciones”, lamenta el psiquiatra.

Una vez detectado el problema, el profesional establecerá “estrategias de reeducación de la propia familia sobre el uso de estas tecnologías, pero también en las carencias emocionales del chaval que le han llevado a ser vulnerable al uso problemático de las tecnologías.



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