EL AGUIJÓN

¿Pero de verdad la Junta sólo piensa en Málaga para perjudicarla?

“La Junta ha demostrado que nunca piensa en Málaga”. Ese es uno de los mensajes clave que ha querido formular el alcalde de Málaga al empezar 2018, titular en La Opinión. Y creo que vale la pena detenerse ahí.

Vaya por delante mi convicción de que la Junta ha demostrado muchas veces insensibilidad, miopía y por supuesto racanería hacia Málaga. Desde el Festival de Cine al Tercer Hospital, en diferentes escalas, hay muchos reproches que hacerle. Pero decir “nunca piensa en Málaga” o “nunca se ha acordado de Málaga” es ridículo.

A ver, al desarrollar el Metro. ¿No piensa la Junta en Málaga?

Al hacer el Palmeral de las Sorpresas. ¿Tampoco pensaba en Málaga?

Con el museo Picasso, ¿lo mismo? ¿la Junta no pensaba en Málaga?

O con la restauración del Teatro Romano. O la Ciudad de la Justicia. O la ampliación del Campus. O el Centro de las Letras. Todo eso lleva el sello de la Junta.

Cuando se formulan maximalismos, se acaba por perder la razón.

La crítica concreta es justa y necesaria, por supuesto. En materia de vivienda, el Ayuntamiento cubre vacíos de la Junta. O al instalar cientos y cientos de ascensores. O en el capítulo de equiapmiento deportivo… El Ayuntamiento tiene motivos para protestar porque ha hecho políticas que le corresponden a la Junta, incluso políticas activas de empleo.

Pero al decir “nunca” o “nada”, De la Torre pierde la razón. Eso es sencillamente ridículo.

Es más, De La Torre, sin el menor pudor, incluso culpa a la Junta de la pérdida de la Agencia Europea del Medicamento, cuando fue el Gobierno del PP el que decidió apostar por Barcelona, y fue lo que votaron incluso los diputados del PP de Málaga.

Después nos lamentamos del populismo, pero De la Torre lleva años rentabilizando electoralmente el agravio contra la Junta con argumentos muchas veces así de peregrinos. Sí, parece que da votos, claro. Pero se ve que no aprenden del daño que eso acaba haciendo. Ni siquiera Cataluña ha convencido al PP del peligro de las trincheras territoriales.

La crítica a la Junta es necesaria, claro que sí; ya digo que no faltan motivos. Pero la negación de la Junta, llegando incluso a decir “a la Junta no le importa perjudicar a Andalucía con tal de no beneficiar a Málaga”, eso es, además de falso, envenenar a la sociedad malagueña, predispuesta además por años de agravios.

En fin, que un joven político populista juegue a aprendiz de brujo parece un disparate; pero hacerlo a los 75 es de aurora boreal.

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