¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

ENTREVISTA

Pepe González: "Siempre me ha gustado el deporte, pero hasta la jubilación no he podido practicarlo"

Nació en la II República Española, el 8 de febrero de 1936. Tras intentar ser novillero, decidió buscarse la vida de otra manera. El deporte le gustaba y lo practicaba siempre que lo podía.

José Andrés González, conocido en el mundo del deporte cordobés como Pepe González, aunque para los cordobeses es nuestro “superpepe”. Pepe González nació en la II República Española, el 8 de febrero de 1936. Tras intentar ser novillero, ya que no llegó a tener la oportunidad que ansiaba, decidió buscarse la vida de otra manera. El deporte le gustaba y lo practicaba siempre que lo podía, pero decidió buscar trabajo en el extranjero. Se marchó a Alemania para trabajar en una mina. Una mina que estuvo a punto de costarle la vida, ya que mientras trabajaba en su interior, parte de la misma se desmoronó dejando a varios trabajadores en ella. Uno de ello fue Pepe, que se aferró a la vida dando ánimos a sus compañeros y siempre con una mentalidad positiva. Sin saber si sería posible o no, se convencía así mismo, y a los demás, de que les sacarían de ese agujero. Fueron días angustiosos, pero cuando Pepe los cuenta, nunca deja de tener una sonrisa en su cara a modo de anécdota. Tras ser liberado de la mina, Pepe volvió a España con un permiso por el servicio de trabajo alemán. Ese permiso tenía caducidad o tendría que abonar una penalización. Una vez en su casa, nuestro cordobés decidió quedarse aquí y no regresar a la mina, para introducirse en el mundo de la construcción que tanto le ha dado a lo largo de los años. Mientras trabajaba en la obra, poco tiempo tenía para entrenar. Algún fin de semana que otro y poco más. Cuando se metió de lleno en el deporte fue en 2002, al jubilarse. Con 67 años, se calzó sus zapatillas y disputó su primera carrera.

De siempre pasión por el deporte, pero, ¿lo ha podido practicar todo lo que quiso desde el primer momento?

A mí me ha gustado el deporte siempre mucho, pero nos pilló la época que nos pilló y no pude practicarlo todo lo que quise. He estado dedicado 40 años a la construcción y tampoco tenía tiempo para hacer deporte. Hacía algo de deporte los sábados, los domingos, pero no todo lo que quise para satisfacer mis deseos. Una vez ya que me jubilé, ya sí que he podido dedicar todo el tiempo que he querido. Soy un deportista frustrado.

¿Tuvo dudas entre ser torero o deportista? (Sonríe)

Sí, sí que es verdad. Esa ilusión fue al principio. Estaba ilusionado con ser torero y fue una etapa muy dura porque no tenía a nadie quién me ayudara, no tenía quién me entrenara, no iba a tentaderos porque no tenía recomendación y si no había recomendación, no tenías tentaderos. Lo único que me quedaba eran las vacas de retienta y te decían ¡eso es lo que hay! y te tenías que tirar con la muleta con una vaca que estaba resabiada. Y la verdad que nunca fui conocido porque nunca tuve una oportunidad, pero una etapa más que poco a poco se fue apagando al no tener oportunidad alguna. Aquí en Córdoba fui alguna vez en las nocturnas, no había escuelas como hay ahora y tenías que luchar con muchos inconvenientes y era muy duro. Al final tuve que aparcar esa etapa.

Aparcadas las aficiones ha estado ligado a la construcción, ¿qué recuerda de sus comienzos?

He estado ligado 40 años a la construcción. Me dediqué de lleno porque no tenía oficio y era albañil. Estuve cinco años de albañil y luego ya tuve que luchar porque no tenía estudios. Tenía que estar trabajando y luego por las tardes iba a la iglesia de la Compañía que allí había un sacerdote que nos daba clase a otro chico y a mí para seguir aprendiendo, pero eso era después de estar todo el día el trabajando, que no eran ocho horas, eran diez horas. Luego las tareas que me ponían no podía hacerlas porque a las 7 de la mañana estaba ya trabajando otra vez. Yo lo que quería era que me enseñara matemáticas que era lo que me iba a servir, pero ellos insistían con la religión. Esa fue una etapa, pero también tengo otra en Alemania. En el 58 me fui a la mili, y en el 61 me apunte para irme en una expedición a Alemania a trabajar pero por un protocolo militar, no puede irme. Al paso de los años recibí una documentación diciéndome que mi contrato laboral lo tenía allí, en Alemania. Así que me fui y pase allí tres años.

¿A qué se dedicaba en Alemania?

El contrato que me dieron fue en una mina y tuve una experiencia tremenda porque me quedé atrapado en el interior de la mina. Vi la muerte, pero nos salvamos. No recuerdo los días que estuvimos atrapados, porque cuando vives una situación así es muy difícil calcular los días porque pierdes la noción del tiempo. Yo lo que recuerdo es como los veteranos que estaban allí se agarraban a los puntales y llamaban a su hijos como acordándose de ellos pensando que íbamos a morir. Aire teníamos, porque había una tubería en la que nos llegaba el aire. Yo me encargaba de dar ánimos pero como no nos entendíamos porque allí había rusos, alemanes, portugueses, y no nos enterábamos lo que decíamos unos y otros de nada. Pero al final, sin darme cuenta, estaba en la calle, me sacaron y me atendieron psicólogos. Te atienden y demás y me dijeron que me iban a dar unos días para que me volviera a casa unos días de vacaciones. Cuando volvía a España, ya tenía una novia, un empresario de la construcción me dijo que me quedara y ya no volví, me quedé en casa.

En todo este tiempo, ¿nunca hubo un hueco para el deporte?

Hombre, yo nunca he dejado de lado el deporte. Yo los sábados y domingos siempre que he podido he salido a hacer algo de deporte, me subía a las ermitas y hacía algo. Pero ya con 68 años, hice la carrera popular del Zoco aquí en Córdoba y desde entonces con Paco Santaeufimia, de Los Califas, que ha sido mi entrenador empezamos a preparar otras carreras. Quedábamos para entrenar, hacíamos la Media Maratón de Córdoba, la media de Espiel, y luego pasamos a preparar la Maratón de Sevilla. Eso ya tendría yo 76 años. Nos íbamos a los Arenales y hacía el recorrido hasta la gasolinera de Trassierra ida y vuelta. Paquito ha sido un fenómeno conmigo.

Empezar a correr tan tarde tiene un riesgo, las lesiones, ¿te han respetado?

Cuando tienes muchas ganas o mucha ilusión por alguna carrera parece que te lesionas antes. Yo creo que es la ansiedad o algo ocurre. A una semana de Sevilla, íbamos un grupo en el que estaba Rafa León también a una carrera en Trinitarios, y teníamos que hacer 10 o 12 km de la carrera y luego completar hasta 15 0 20. Y decidimos subir por la Asomadilla y bajando por los adoquines se me va la rodilla. Me quedaba una semana. Yo no dije nada, pero al final termine la Maratón.

¿Cómo fue esa Maratón?

Yo iba tocado, pero no quise decir nada. Durante la carrera iba bien, y en el kilómetro 30 vi que Paquito se quedaba atrás echándose mano a la pierna. Yo quise parar porque cuando vas con un grupo, yo quería llegar con el grupo, pero los que iban conmigo me decían que ahora nos coge seguro. Paquito me llevó de la mano durante toda la carrera, me daba agua y estaba pendiente de mí todo el rato. Yo no dejaba de mirar para atrás y veía que Paco no venía y me vine abajo. Y en la puerta del Estadio Olímpico me quede clavado en la puerta esperando a Paquito y me cogió Rafa León y me pegó un empujón, y me dijo que no, que entres. Y al final entre y termine la carrera. 4 horas y pico.

De la dureza del asfalto, al campo ¿Cómo ha sido ese cambio tan radical?

El asfalto produce muchas lesiones. Se me desgastó el menisco y estuve trabajando en el gimnasio. Cuando me recuperé, empecé por el senderismo y la verdad que me va muy bien. Voy muy cómodo, me ganan andando pero siempre tengo la posibilidad de recuperar tiempo corriendo que ahí si soy rápido.

Del senderismo moderado a los 101 km de Ronda ¿cómo conoció el mundo de las travesías de resistencia?

Es una experiencia hacer este tipo de pruebas. Mi compañero José Luis me ha acompañado en las dos últimas y sinceramente es una experiencia muy bonita. Esta última vez íbamos en un grupo con chicas que no habían ido nunca y eso era lo que más me motivaba el poder llevarlas a ella y eso es una satisfacción porque ellas disfrutan mucho, más que nosotros. Una de las chicas se puso muy mala y mi compañero José Luis se quedó con ella, él me dijo a mí que siguiera para adelante y como yo confío en él, efectivamente, al final nos cogieron y entramos todos juntos. Hicimos casi 18 horas en completar la carrera.

Con 81 años hacer este tipo de pruebas no es muy normal. ¿De dónde saca la fuerza para seguir?

Eso me lo dicen mucho, pero no lo sé. La fuerza se saca porque cuando nos metemos ahí y somos competitivos nos salen fuerzas que muchas veces nosotros mismos no llegamos a entender. La cabeza es muy importante y tratar de anular el dolor que tengas, el pensar en el final, y eso te motiva mucho. Y el reto, porque eso para mí eso es un reto personal. Yo he hecho cosas en la que no he estado entrenado, como por ejemplo la Ruta del Sol Carlos III de Écija. El entrenamiento es fundamental, hay que entrenar mucho.

Pepe, no le quita usted ni un segundo la sonrisa a la vida, es una persona muy positiva

Efectivamente. Los compañeros también me trasmiten alegría, entre todos superamos los baches que a lo largo de una prueba tenemos. Son muchas horas caminando por cuestas, dificultades. Si recordamos los 101 km de Ronda de hace dos años, que nos metieron un barrizal, por la noche sin frontal, sin los compañeros es imposible superarlo. Así nos apoyamos unos y otros.

Hace dos veranos se enroló en el Desafío a Roma, carreras por etapa non stop entre Córdoba y Roma. ¿Qué nos cuenta de ese reto?

Ahí es más la logística. Es tremenda. Yo aprendí un montón de cosas. Es una carrera por relevos, pues tu vas a correr 10 km, para nosotros es algo que se hace fácil, pero la logística es impresionante. Muchas veces nos perdíamos por pueblos, por la noches a las 3 o las 4 de la mañana con los coches. La gente nos veía y nos decía si estábamos locos, pero la verdad merece la pena. Ahí es cuando realmente ves a las personas como se ayudan y como tenemos que hacer de todo. Si me toca conducir pues conduzco, y si nos perdemos damos la vuelta para atrás y ya está, se hacen más kilómetros y no pasa nada. Fue una experiencia muy importante.

La últimas pruebas que he hecho este año han sido duras, la Ruta de la Miel y la Ultra trail de Gibraltar a Ubrique ¿Cómo se dieron?

Sí sí, una carrera dura la de Hornachuelos con esos tres últimos kilómetros que son muy duros. Yo ya venía con la lesión molestándome y se me hizo dura. Al igual que la de Ubrique, que nos dijeron que era fácil y de fácil no tenía nada. Nos metieron por unos arroyos, de noche y la verdad que fueron muy duros. Son 100 km difíciles y para rematar, te meten en la llegada a Ubrique por una cuesta interminable.

A falta de un mes para cumplir 82 años, ¿Qué retos se pone para el futuro?

Lo primero recuperar de la lesión que tengo en el gemelo. Es la primera vez que me he visto con esa duda de si me voy a recuperar. Una vez recuperado queremos hacer la Alpargata Trail y los 100 km de Mérida, pero lo primero es recuperarse. Ahora tengo que ir al fisio porque yo me he saltado las reglas. Me dijeron que me estuviera quieto y te ves que no tienes molestias y al salir de casa, en lugar de andar me puse a correr y recaigo en la lesión una y otra vez.

En Málaga está el conocido superpaco, pero nosotros, con usted, tenemos nuestro superpepe

Muchas gracias. Él tiene mucho mérito, he coincidido con él en las travesías de resistencia y tiene su mérito. Él es algo más joven que yo, y en varias ocasiones hemos coincidido. A él lo que le pasa que tiene muy buena técnica andando, pero corriendo no. Yo he probado con él corriendo, y ahí falla, pero andando, el baja y sube más rápido que yo. Para mí, el ver personas así mayores pues… porque yo no me considero todavía mayor. Así que cuando veo a alguien mayor me pongo a mirarlo para ver hasta dónde llega. En otras travesías he coincidido con otro hombre de Madrid, que es mayor que yo, pero ya le perdí la pista, he coincidido con él varias veces.

Pepe, un placer el haber estado este ratito con usted

Muchas gracias a vosotros. Porque yo aprecio mucho que se dedique tiempo al atletismo que tanto hace por la salud. Aquí hay un alto porcentaje de cordobeses que no conocen la sierra que tenemos ahí y que se debería promocionar más. Animo a todos a que paseen por la sierra, que hagan deporte al aire libre que es lo que realmente te da salud en la vida.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?