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A VIVIR MADRID | EL MADRID DE

"El boxeo no da para vivir, espero que esto cambie antes de que me retire"

La boxeadora y jardinera Miriam Gutiérrez nos muestra su mapa de Madrid

El boxeo femenino tiene un nombre, el nombre de Miriam Gutiérrez, conocida dentro del box como "la Reyna". Ha revalidado en 7 ocasiones el título de Campeona Amateur de Boxeo y asegura que, cuando sale al ring, en su cabeza suena "el Invierno de Vivaldi". "Necesitamos tener control en nosotros mismos para poder mantener la senrenidad y la tranquilidad y seguir las órdenes que recibes desde el rincón". Hoy nos acompaña en A Vivir Madrid para que conozcamos su mapa y, también, la historia de superación y fuerza mental que se esconde detrás de la fuerza de sus brazos y puños.

El boxeo es, para Miriam, una forma de vida que conoció hace ya mucho tiempo y de la que se enamoró locamente. Jero García, que ya nos acompañó en A Vivir Madrid, ha sido su entrenador "tanto en momentos buenos como en momentos malos". Por eso Miriam tiene un gran cariño a esta imprescindible figura de su vida. "Jero García es increíble, es mi hermano mayor, lleva conmigo desde que yo tebía 17 años".

Esta boxeadora tiene hoy como pasión lo que un día utilizó como ayuda. No todos los golpes que recibió Miriam Gutiérrez fueron dentro del ring. Sufrió malos tratos durante varios años de manos de la que entonces era su pareja; una situación que denunció aunque después sintió la necesidad de retirar la denuncia. "La retiré por miedo (...) nunca sabes qué es verdad y qué es mentira en una amenaza".

La boxeadora, a los micros de la Ser / JAVIER JIMÉNEZ BAS

Cuando se sufre una situación de malos tratos, la víctima siente una transformación. Cuenta Miriam, ya muy decidida y segura, que pasó "de ser una persona fuerte, muy habladora y con temperamento a no reconocerme, a no estar". Aún así no fue capaz de pedir ayuda. "No se lo conté a nadie por vergüenza; la gente veía mi cambio y se dieron cuenta por ellos mismos". Su familia además, creía que él era una buena persona. "Él ponía su sonrisa por delante pero a mí me ponía de vuelta y media".

Miriam reconoce que pudo salir de la situación gracias a la ayuda de su gente, de su entrenador y del boxeo. "Si yo no hubiera dicho 'basta', no sería ahora quien soy". Por eso aconseja: "hoy en día hay que decir 'se acabó', 'ya basta', gritarlo y que te ayuden". La boxeadora fue capaz de cortar con la situación. "Me pidió perdón muchas veces pero esta gente no cambia". "Los golpes llegan, aunque parezca que no".

Ahora ha rehecho su vida al lado de su marido, a quien conoció en Tirso de Molina cuando "no confiaba en los hombres". No solo Tirso tiene un gran significado para la boxeadora, los jardines de Torrejón también, donde trabaja como jardinera. "El boxeo no da para vivir en este país, espero que la situación cambie antes de que me retire". Además afirma entre risas: "Vivo entre el ring y las flores".

Miriam no ha dejado atrás la sencillez ni el saber valorar los pequeños detalles. "Cuando subo al ring no me siento más poderosa, me siento una niña chica". Aún así tiene muy claro su sueño. "Quiero convertirme en campeona mundial y lo voy a ser". Defiende el boxeo por encima de la mala imagen que, en ocasiones, se proyecta de él. "La gente tiene un concepto equivocado del boxeo, antes de criticar el boxeo hay que ponerse unos guantes".

Detrás de los guantes de esta campeona, guantes que se quita para ponerse los adecuados para realizar sus tareas de jardinería, se esconde toda una historia de superación personal que convierten a Miriam en una persona segura y decidida a crecer, a superarse y a ganar.

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