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Frankenstein, entre la ciencia y la literatura

En el Instituto de Historia de la medicina López Piñero, se puede visitar la exposición "Frankenstein o el moderno Prometeo". Una muestra que explica el diálogo que se ha establecido a lo largo de la historia entre la ciencia y la literatura

En el Instituto de Historia de la medicina López Piñero, se puede visitar la exposición "Frankenstein o el moderno Prometeo". Una muestra que explica el diálogo que se ha establecido a lo largo de la historia entre la ciencia y la literatura.

El ciéntifico valenciano, Daniel Ramón, nos explica qué fundamentos científicos reales podemos encontrar en la novela de Marie W. Shelley.

La ciencia y la literatura, lejos de poder considerarse como culturas independientes, han mantenido un diálogo constante a lo largo de la historia. De hecho, el modo en que la literatura ha representado históricamente la actividad científica ha sido fundamental para instruir, seducir y preparar al público lector para asumir determinadas propuestas científicas y tecnológicas, al tiempo que ha sido una herramienta privilegiada con la que facilitar una reflexión crítica sobre las implicaciones éticas y sociales de la ciencia e incluso impulsar el debate científico necesario para promover y estimular determinadas líneas de investigación. 
Con la intención de abordar estas cuestiones y coincidiendo con la celebración de los doscientos años de la publicación de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary W. Shelley, el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero ha producido la exposición "Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura", que pretende mostrar cómo, a lo largo del siglo XIX y en el marco del movimiento artístico y cultural que se consolidó en Europa, se articularon toda una serie de discursos que pretendían armonizar entendimiento e imaginación –al tiempo que desafiar las normas de objetivación, incluso en la literatura especializada y entre la comunidad científica.

El Romanticismo se caracterizó por la glorificación, la naturaleza y el énfasis en las emociones y los sentimientos. Las ideas románticas calaron en todos los ámbitos de la actividad humana, incluida la actividad científica. Las fuerzas naturales fueron representadas y analizadas bajo una estética romántica de lo sublime, que describía la contemplación y el estudio de la naturaleza como una experiencia que escapaba al dominio y el control de la razón y el lenguaje. Más aún, las posibilidades que ofrecía la filosofía natural para transformar el mundo eran tanto inspiradoras como amenazantes. De ahí que la literatura romántica se caracterizase tanto por subrayar el carácter admirable de la investigación científica como por cuestionar el poder de la ciencia.

Elena MOrales

A partir de los fondos de la Universitat de València (con una presencia especialmente importante de obras procedentes de la Biblioteca Historicomédica Vicent Peset Llorca y de instrumentos científicos de la colección científico-médica que alberga el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero), la exposición abordará diversos aspectos relacionados con la ciencia y literatura en el romanticismo europeo, prestando especial atención a los debates científicos que influyeron en la elaboración de la novela de Mary W. Shelley – desde la importancia de las expediciones científicas y la cuestión anatómica hasta la consideración de la electricidad como fluido vital–, así como al impacto y las consecuencias de esta obra –abordando cuestiones relacionadas con la construcción de la identidad, la responsabilidad del científico y el desarrollo de áreas como la fisiología y la electromedicina–. Todo ello, además, acompañado de un ciclo de cine y un seminario que se han planificado en relación con el tema

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