La triste victoria de la secretaria de Lantadilla

El comentario de Juan Francisco Rojo

Hay victorias con sabor a derrota. Lantadilla se ha quedado sin corporación municipal. Los siete concejales que la integraban, como ya sabrán, han dimitido ante el retorno a su puesto de la secretaria por sentencia judicial. La forma de gestionar el Ayuntamiento por parte de la funcionaria ha provocado un rechazo generalizado que se escenificó en una plataforma vecinal. El pasado viernes, los concejales, con la Alcaldesa a la cabeza, entregaban las llaves a la propia secretaria y dejaban sus cargos.

La imagen era la de una triste victoria que deja a la secretaria como reina de un reino vacío y estéril que ahora tendrá que gestionar la Diputación. En medio los lamentos de los vecinos que conformaron la plataforma. El Juzgado Central Contencioso Administrativo número 11 de Madrid ha anulado la sanción que le impuso el Ministerio de Hacienda que ha formulado recurso contra esa resolución. Los vecinos dicen que parece no importar que la secretaria, supuestamente, no realice las actas de los plenos, ni que deje de enviar los presupuestos aprobados en pleno a los órganos competentes, ni que incumpla el horario establecido. Importan más otras cuestiones de forma como los tiempos en los que se comunicó la sanción. Y es que el Ministerio dio por probado que la secretaria no comunicó a Hacienda las liquidaciones presupuestarias de 2011 a 2013, no rindió cuentas al Consejo correspondiente y no remitió el presupuesto al órgano competente entre 2012 y 2014. Lo peor de todo esto es que han dimitido los representantes que eligió el pueblo; concejales que no cobran por el desempeño de su trabajo y que trabajan para su pueblo.

La secretaria debería plantearse cómo es posible suscitar el rechazo de ediles de distinta ideología, unos son del PP, otros del PSOE, así como de vecinos que han llegado hasta el punto de constituirse en plataforma. En el fondo, su victoria provoca una enorme tristeza y encubre una derrota. Una derrota moral. Ser alcalde o concejal de un pueblo pequeño tiene mucho más mérito que ser presidente o presidenta de la Diputación, Alcalde de Palencia, donde si el sueldo es bajo te lo complementan con el cargo de diputado provincial, que delegado territorial o subdelegado del Gobierno.

Y, por supuesto, mucho más mérito que ser senador o diputado nacional. Por eso duele tanto que alguien pueda dinamitar una corporación. Que sí, que hay una sentencia. Y las sentencias se respetan. Lo que no es óbice para discrepar de ellas. Sobre todo cuando prima la forma sobre el fondo.

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